JJ Caric
Rocky Mountain Public Media, el hogar de Rocky Mountain PBS, KUVO Jazz y TheDrop303, ha desarrollado una alianza con Colorado Ethnic Media Exchange para lanzar esta serie mensual de ensayos, como parte de nuestra visión de co-crear un Colorado donde todos se sientan vistos y escuchados.
Estas historias provienen de miembros de la comunidad en todo el estado — contadas con sus propias palabras y seleccionadas de nuestro programa de embajadores comunitarios de los 64 condados. No son productos editoriales de nuestro equipo periodístico, sino reflexiones en primera persona sobre la vida en Colorado, construyendo puentes a través de la empatía.
Iniciamos esta serie con un texto escrito por uno de los miembros de nuestro equipo, JJ Caric, quien se mudó a Grand Junction hace 2 años y medio por trabajo. El encontró un trabajo que le satisface y encontró muchas cosas más. Para conocer más sobre nuestras marcas y contenidos, visítanos en https://www.rmpbs.org/about.
Nací en mayo de 1997 en un pueblo rural del sur de China. Hora desconocida. Peso desconocido. Estatura desconocida. Los primeros quince meses de vida, desconocidos. En agosto de 1998, fui adoptada por padres italianos y alemanes de Pittsburgh, Pennsylvania. Mis padres fueron y siguen siendo los mejores que me pudieron haber adoptado. Encontré apoyo en cada rincón de mi vida mientras crecía.
Sin embargo, una constante en mi infancia, adolescencia y, a veces, todavía en mi adultez, ha sido la resistencia y la negativa a reconocer mis raíces chinas. Le hacía bromas a mis amigos diciendo que yo era 100 % italiana y 0 % asiática. Tenía discusiones con mi mamá porque no quería ir a clases de danza china, prefería asistir al equipo de porristas, gimnasia, o cualquier otra actividad a la que iban las demás niñas de mi edad.
Desde Pittsburgh hasta Nueva York
Mientras crecía, también me rodeaba únicamente de niños blancos, pensando que eso era lo popular, lo aceptado, lo bello. No aceptaba mi cabello natural; me lo teñí de rubio desde los 13 años hasta el año pasado, cuando cumplí 28. Durante ese tiempo, también resistía y odiaba vivir en Pittsburgh. Pittsburgh no era una “ciudad real”… Yo estaba destinada a Los Ángeles o Nueva York, que fueron las únicas ciudades donde apliqué a la universidad.
Terminé yendo a Nueva York en mi primer año. Tal vez fue por las películas que vi cuando era niña. Desde pequeña, Nueva York era como un sueño febril. Emocionante, rápida, entretenida, glamorosa y llena de energía. Con toda honestidad, hasta hace tres o cuatro años, creo que estuve persiguiendo lo que los demás consideraban bello o “el sueño”. En las redes sociales, las revistas y la cultura de celebridades se glorifica cierto tipo de imagen y estilo de vida.
Acampar, esquiar, caminar los senderos
Nunca imaginé que, hace dos años y medio, la decisión impulsiva de aceptar un trabajo y mudarme a Grand Junction, Colorado, tendría un efecto positivo tan profundo y duradero en cómo me veo a mí misma y al mundo. Para darme una oportunidad de ser feliz en Colorado, decidí decir sí a todo. Ciclismo de montaña, escalada, esquí, senderismo, acampar, lo que fuera. También decidí hacer amistad con cualquiera con quien sintiera una conexión.
Mi primera amiga asiática fue alguien que conocí en mi primera semana en Grand Junction. Sigue siendo una de mis mejores amigas hoy, y curiosamente, ahora está en Nueva York haciendo su maestría. Mi tiempo en este hermoso estado de las Montañas Rocosas ha sido bello, caótico, confuso y pacífico. Me ha permitido descubrirme y conocerme a mí misma como si fuera la primera vez.
Quién lo diría: me gusta acampar y esquiar, y las multitudes de las grandes ciudades en realidad me causan ansiedad. Quién lo diría: me sentí cómoda en mi propia piel por primera vez, así que decidí volver a teñirme el cabello de negro. Mi travesía en Colorado aún no termina, pero hasta ahora, mi experiencia en el Western Slope ha sido transformadora en la forma más floreciente y esperanzadora posible.
Queremos Escucharte
Estamos invitando a miembros de la comunidad en todo el estado a compartir sus propias historias sobre vivir en Colorado —sobre identidad, descubrimiento y lo que significa pertenecer. Cuéntanos sobre un momento o lugar en Colorado que cambió la forma en que te ves a ti mismo o a tu comunidad. Esto forma parte de Ambassador64, iniciativa para garantizar que los medios públicos reflejen las voces de los 64 condados de Colorado — empezando por la tuya.
Comparte tus reflexiones escribiéndonos a: ambassador64@rmpbs.org
Embajadores 64 de Colorado
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