El cáncer colorrectal es una de las principales causas de muerte por cáncer en Estados Unidos, con cerca de 50,000 personas que pierden la vida cada año. Sin embargo, en otras partes del mundo esta enfermedad es extremadamente rara. ¿Qué hace la diferencia? Según el Dr. Michael Greger, autor del libro Comer para no morir, gran parte de la respuesta está en nuestra alimentación y estilo de vida.
El colon, o intestino grueso, está en contacto constante con los alimentos que comemos. Su revestimiento está formado por millones de células que se renuevan todo el tiempo. Cuando estas células se dañan, pueden comenzar a crecer de manera anormal y formar pólipos. Los pólipos son la etapa más temprana del cáncer de colon: al principio son pequeños y benignos, pero si no se detectan pueden crecer, transformarse en cáncer y, con el tiempo, diseminarse a otras partes del cuerpo.
La buena noticia es que el cáncer colorrectal es uno de los más prevenibles si se detecta a tiempo y si hacemos cambios en nuestros hábitos. La investigación científica es clara: lo que ponemos en nuestro plato puede ser un factor de riesgo o de protección.
El Dr. Greger y otros expertos recomiendan:
- Consumir alimentos ricos en fibra: frutas, verduras, granos integrales y legumbres. La fibra acelera el tránsito intestinal y reduce el tiempo de exposición de las células a posibles carcinógenos.
- Elegir alimentos de colores variados: “comer el arcoíris” aporta antioxidantes que protegen las células.
- Reducir o evitar carne roja y procesada: la OMS clasifica las carnes procesadas como cancerígenas, y aun en pequeñas cantidades incrementan el riesgo de pólipos y cáncer.
- Agregar cúrcuma a la dieta: la curcumina ha demostrado reducir el número y tamaño de pólipos en personas con predisposición genética.
Además de la alimentación, es importante conocer los factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal:
- Tener más de 45 años (el riesgo aumenta con la edad).
- Antecedentes familiares de cáncer de colon o pólipos.
- Dieta baja en fibra y alta en carnes rojas o procesadas.
- Falta de actividad física y vida sedentaria.
- Sobrepeso u obesidad.
- Consumo frecuente de alcohol o tabaco.
La American Cancer Society recomienda comenzar las pruebas de detección de rutina, como la colonoscopía, a partir de los 45 años, o antes si hay factores de riesgo. Estas pruebas pueden identificar y retirar pólipos antes de que se conviertan en cáncer.
¿Tienes 45 años o más? Haz tu prueba de detección de cáncer de colon.
¡La detección temprana salva vidas!
En nuestra comunidad, muchas familias enfrentan barreras para acceder a información y chequeos preventivos. Por eso, La Clínica del Pueblo y SANA trabajan para que la educación y la prevención estén al alcance de todos. Este octubre se realizará la Feria de Prevención de Cáncer, donde se ofrecerá información, recursos y conexiones para acceder a programas de detección gratuita.
Si tienes 45 años o más, o antecedentes familiares, este es el momento de actuar. Cuidar del colon es cuidar de la vida. Participar en la feria, visitar la clínica y hacer pequeños cambios en el estilo de vida puede marcar la diferencia. La prevención es un regalo para ti y para tu familia.
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