Lift-Up brinda seguridad alimentaria, educación y apoyo a las familias necesitadas desde Parachute hasta Aspen, sin importar su estatus migratorio. Foto por Klaus Kocher

En medio de una creciente demanda de alimentos y una disminución constante de fondos en los últimos años, la organización sin fines de lucro Lift-Up ha tenido que reducir parte de sus programas para recortar gastos y redirigir recursos a donde más importan: proporcionar alimentos confiables y nutritivos a los residentes de los valles de Roaring Fork y del río Colorado.

Tras tomar decisiones difíciles, como reducir personal, eliminar algunos servicios y cerrar sus tiendas de segunda mano en Rifle y Parachute, Lift-Up se mantiene cautelosamente optimista de poder llegar al 2026 con nuevos servicios que respalden su misión. Para lograrlo, necesitarán más apoyo comunitario que nunca.

Alimentar a quienes buscan apoyo es nuestra misión”. Elyse Hottel, directora ejecutiva interina de Lift-Up

En 2023, Lift-Up compró su sede actual y su almacén principal en Glenwood Springs, lo que, si bien le proporcionó un centro logístico para la distribución de alimentos, dejó a la organización con una deuda de 1.5 millones de dólares. A finales de 2024, Lift-Up enfrentó un gran cambio cuando tres miembros de su equipo directivo renunciaron por razones no relacionadas con las finanzas. Combinado con un número de solicitantes de ayuda que se triplicó desde 2022 y una reducción anual del 27 % en donaciones filantrópicas, el año 2025 ha sido más que desafiante.

A inicios de 2025, los directores restantes contrataron personal externo para cubrir temporalmente los vacíos de liderazgo, incluyendo a Elyse Hottel, exintegrante del Concejo Municipal de Basalt, quien actualmente funge como directora ejecutiva interina de Lift-Up. Este nuevo equipo realizó una revisión exhaustiva de los programas existentes y, en febrero de este año, anunciaron ajustes en los servicios para mantenerse dentro del presupuesto.

Uno de los cambios más importantes fue la cancelación del programa de distribución de alimentos en formato de autoservicio (“drive-thru”). Iniciado durante la pandemia para mantener el distanciamiento social, el nuevo equipo determinó que los paquetes de comida preempaquetados generaban desperdicio, ya que los beneficiarios no siempre podían aprovechar lo que recibían.

Para ser más eficientes, el personal de Lift-Up se redujo de 15 empleados en 2024 a solo nueve. Además, se ascendió internamente a Samantha Heald, quien comenzó como asistente de almacén, al puesto de directora de operaciones programáticas, lo que ayudó a estabilizar al equipo de tiempo completo. Aunque el equipo sigue siendo “reducido pero efectivo”, según palabras de Hottel, Lift-Up aún depende de contratistas para tareas específicas como la redacción de subvenciones.

Otras medidas para reducir gastos incluyeron el cierre de las tiendas de segunda mano de Glenwood, Parachute y Rifle. Aunque la tienda de Glenwood funcionaba en una propiedad rentada, Lift-Up era propietaria de los edificios de Parachute y Rifle, y tomó la difícil decisión de vender ambas propiedades en agosto. Hasta que se finalicen las ventas, Lift-Up sigue operando las despensas de alimentos en ambas localidades, mientras busca nuevos espacios dentro de esas comunidades.

Un comunicado de prensa enfatizó que la seguridad alimentaria sigue siendo la máxima prioridad de la organización.
“Alimentar a quienes buscan apoyo es nuestra misión”, dijo Hottel. “Es lo que mejor sabemos hacer, y debemos redoblar esfuerzos, porque el aumento en el costo de vida en nuestra región, junto con los recortes en la financiación federal, solo incrementará la necesidad”.

Como parte de sus esfuerzos por mejorar la eficiencia, Lift-Up implementó un nuevo programa interno para rastrear la distribución de alimentos entre sus distintas despensas y recopilar datos sobre cuándo y dónde se presenta mayor demanda, con el objetivo de dirigir mejor los recursos.

Además, Lift-Up adquirió un remolque para un mercado de alimentos móvil que permitirá llevar alimentos a nuevas regiones. No obstante, hasta que el equipo consiga un camión capaz de remolcar el remolque completamente cargado por el Valle de Roaring Fork, este permanecerá estacionado en Silt.

Afortunadamente, más de 200 voluntarios respaldan los servicios de la organización.
“Es increíblemente constante”, dijo Hottel sobre la asistencia de los voluntarios. “Están muy comprometidos. Es admirable”.

Lift-Up sigue buscando apoyo en tres formas: fondos, alimentos y amigos (voluntarios). Hottel destacó la necesidad de voluntarios de guardia que puedan suplir a los equipos regulares cuando estos no puedan asistir, así como manos adicionales para trabajo administrativo en el almacén de Glenwood.

Incluso el simple hecho de generar conciencia sobre la inseguridad alimentaria apoya la misión de Lift-Up.
“Creo que mucha gente no se da cuenta de que hay personas en nuestro valle que están enfrentando inseguridad alimentaria”, comentó Hottel. Lift-Up planea organizar un evento educativo con boletos el próximo 29 de octubre, en colaboración con Dion’s Chicago Dream, una organización sin fines de lucro con sede en Chicago. Próximamente se darán más detalles.

Los contenedores de recolección de alimentos, las alianzas comerciales y las campañas activas de donación siguen siendo esenciales para contrarrestar el aumento de costos y combatir el hambre en nuestra comunidad, donde la necesidad sigue creciendo.
Las instrucciones para apoyar están disponibles en: www.liftup.org