El Dr. Joel Fuhrman, autor de varios libros, incluido “Eat to Live” (Comer para Vivir), es una autoridad reconocida en nutrición. Durante una charla en Carbondale hace algunos años, mencionó su preocupación por el arsénico en el arroz. El arsénico es un elemento que se encuentra de forma natural en la corteza terrestre y está presente en el agua y en la atmósfera.Todos los organismos vivos contienen cantidades mínimas de arsénico. Se sabe desde hace siglos que el arsénico es tóxico en niveles altos.

El arsénico alcanza concentraciones más elevadas cerca de centrales de carbón, zonas de fracking (áreas donde se utiliza una técnica llamada fractura hidráulica para extraer gas natural o petróleo del subsuelo) y minería, así como en madera tratada. También se usó en pesticidas para eliminar plagas en cultivos como el algodón en el sureste de EE. UU. y Texas. En el pasado, el arsénico también se utilizaba en alimentos y medicamentos administrados a los pollos criados en granjas industriales, y estaba presente en el estiércol de pollo utilizado para fertilizar cultivos. Afortunadamente, hace cerca de diez años se prohibió su uso agrícola.

Los síntomas de intoxicación por arsénico incluyen náuseas, vómito, diarrea, dolor de cabeza, insomnio, pérdida de apetito, sabor extraño, deterioro de la memoria a corto plazo y dificultad para concentrarse. El arsénico daña el ADN y es considerado carcinógeno, asociado con cáncer de pulmón, hígado, piel y vejiga. También aumenta el riesgo de aborto en mujeres, bebés con peso bajo al nacer o coeficiente intelectual reducido, enfermedades renales, cardiovasculares, diabetes y deterioro del sistema inmune.

El arroz es un cereal, y hay una gran cantidad de evidencia que demuestra que los granos enteros (no procesados) son beneficiosos para nuestra salud (los granos procesados no lo son). El arroz blanco está procesado y, en ese proceso, se eliminan la mayoría de sus nutrientes. El arroz negro es el que contiene más nutrientes, seguido por el rojo y luego el integral (marrón). Desafortunadamente, el arroz tiene la capacidad de absorber arsénico cuando se cultiva en campos contaminados.

Recomendaciones clave:

Consumir otros cereales como avena, quinoa, centeno y cebada, que tienen menos arsénico.

Las mujeres embarazadas deben evitar el arroz y productos derivados.

Niños menores de seis años deben evitar todos los productos de arroz (leche, cereales, fórmulas, etc.).

Las personas de todas las edades deben evitar cereales listos, tortas de arroz, jarabes, pastas y bebidas a base de arroz.

Optar por arroz negro, rojo o pardo, que aportan nutrientes que en parte contrarrestan los efectos del arsénico.

Cocinar con una proporción de agua de 5-6 partes por 1 de arroz y luego drenar el exceso ayuda a eliminar algo de arsénico.

El arroz basmati (una variedad de grano largo y delgado, conocido por su aroma característico y su textura ligera) de California, India, Pakistán o Japón contiene bajos niveles; hasta 4.5 porciones semanales (1/4 de taza cruda) se consideran seguras.

Evitar arroz cultivado en el sureste de EE. UU. y en Texas.

Quienes no puedan acceder a las variedades anteriores, no deberían consumir más de dos porciones de arroz a la semana.

Evitar otros alimentos conocidos por su alto contenido en arsénico, como el alga hijiki (es un tipo de alga marina negra y filamentosa parecida a ramitas secas), y jugos de manzana o uva (en general, se recomienda evitar los jugos debido a su alto contenido de azúcar).

Resulta alarmante que un alimento básico para más del 50% de la población mundial pueda estar contaminado. Para proteger la salud pública, sería necesario reforzar las regulaciones sobre la actividad industrial que contamina el arroz y otros cultivos.

Si quieres conocer más consejos de nutrición como este, o aprender cómo leer etiquetas y elegir alimentos más saludables, manda un mensaje al 970-989-3513 para participar en un recorrido por la tienda City Market con el Dr. Feinsinger.

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