Lewi Balboza es uno de los 60 inmigrantes venezolanos refugiados temporalmente en el Third Street Center de Carbondale. Foto de Austin Corona/Aspen Daily News

Por Austin Corona

Traducción por Dolores Duarte

Nota de la editora: Este artículo fue originalmente publicado en inglés en Aspen Daily New el 22 de noviembre y ha sido modificado para los lectores hispanohablantes.

Lewi Balboza recorrió ocho países en su camino hacia el valle de Roaring Fork, a menudo a pie. Cuando le preguntan cómo llegó a Estados Unidos, simplemente responde: “la selva, hermano, la selva”.

Balboza es uno de los más de 100 refugiados venezolanos que han llegado a Carbondale este verano y otoño, provocando lo que algunas autoridades locales han calificado como crisis mientras trabajan para dar alojamiento a los recién llegados durante el invierno. Actualmente, es uno de los 60 refugiados que han encontrado albergue en el Third Street Center de Carbondale. Las autoridades locales afirman que es solo un arreglo temporal.

El joven de 31 años es originario de la ciudad de Maracaibo, Venezuela, la cual abandonó por el deseo de alcanzar “el sueño americano”. Balboza inició su carrera en Venezuela como soldado, pero renunció a su cargo debido a la “corrupción bajo la dictadura de Nicolás Maduro”.

Tras dejar el ejército, Balboza encontró trabajo como guardaespaldas de varios empresarios israelíes que trabajaban en Venezuela (él los describe como “empresarios árabes” de Israel). Pero sus clientes acabaron abandonando el país porque el régimen nacionalizó sus empresas. Cuando Balboza decidió buscar un futuro económico más seguro en Estados Unidos, dijo que toda su familia respaldó su decisión. Llegó a Texas en junio. 

El presidente Maduro ha gobernado Venezuela desde la muerte del ex presidente Hugo Chávez en 2013. En la última década, el gobierno de Maduro ha tenido la mayor contracción económica documentada en la historia del hemisferio occidental, perdiendo el 71.8% de su ingreso per cápita en los ocho años entre 2012 y 2020, según datos analizados por el profesor de economía de la Universidad de Denver y ex funcionario del gobierno venezolano, Francisco Rodríguez. La mala gestión financiera, una fuerte caída del precio del petróleo (el mayor producto de exportación de Venezuela) y las duras sanciones de Estados Unidos crearon una crisis económica en Venezuela que ha motivado la emigración masiva del país.

En agosto de 2023, las Naciones Unidas estimaban que alrededor de 7.7 millones de refugiados, migrantes y solicitantes de asilo venezolanos estaban dispersos por todo el mundo, la gran mayoría asentados en otros países latinoamericanos. En los dos últimos años, la migración venezolana a Estados Unidos se ha disparado, y este año han llegado a Denver alrededor de 27,000 venezolanos.

La ciudad ha luchado por atender a miles de inmigrantes cada noche en cuatro refugios temporales, y muchos de ellos han terminado instalándose en tiendas de campaña en las aceras de la ciudad. Los inmigrantes con frecuencia han utilizado Denver como punto de partida antes de trasladarse a otros lugares en busca de trabajo, como el valle Roaring Fork. 

Para llegar a Estados Unidos, muchos inmigrantes venezolanos recorren miles de kilómetros por tierra, atravesando selvas, desiertos y ocho fronteras internacionales.

El viaje, dice Balboza, no es fácil. 

“Se ven muchas cosas y te enfrentas a mucho peligro”, dijo.

Muchas adversidades

Balboza dijo que sus peores experiencias las vivió en México. Antes de cruzar a Estados Unidos, estuvo trabajando y viviendo temporalmente en Ciudad Juárez, al otro lado de la frontera con El Paso, Texas. Durante ese tiempo, dos policías mexicanos le robaron y tomaron todo el dinero que tenía. 

“Un oficial me preguntó si tenía dinero y le dije que no, entonces el otro me agarró y me registró. Encontró el dinero y se lo llevó. Y luego se marcharon en sus motocicletas”, relató Balboza. 

Dijo que otros compañeros de viaje sufrieron la misma experiencia durante su estancia en México. Grupos de derechos humanos han señalado que los abusos a migrantes por parte de la policía mexicana son una tendencia habitual y preocupante, y que en ocasiones los policías se unen a organizaciones delictivas para extorsionar y robar a los migrantes. 

También en Juárez, Balboza dijo que tenía amigos entre un grupo de al menos 38 migrantes venezolanos que murieron en un incendio que calcinó un centro de detención de migrantes en marzo. Balboza dijo que los migrantes en ese albergue habían estado trabajando “en las calles” antes de que las autoridades mexicanas los agruparan y detuvieran en el centro.

Uno de sus amigos sobrevivió porque los funcionarios le dejaron salir para llevar dinero a su hija, que necesitaba efectivo para comprar comida. En cuanto a Balboza, sobrevivió porque no salió a trabajar ese día.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha afirmado que el incidente fue provocado por migrantes detenidos que prendieron fuego a colchones en protesta por su posible deportación. Los vídeos sugieren que las autoridades no intentaron liberar a los inmigrantes cuando el fuego se salió de control. 

Al principio del viaje, Balboza perdió a otro compañero de viaje que se ahogó en una inundación. Balboza no precisó dónde se produjo la inundación. 

“Empezó a llover muy fuerte… nosotros nos quedamos en un sitio y él estaba en otro… lo vimos a las 11 de la mañana, y para las 3 de la tarde se había ahogado. No volvimos a verlo. Todos sus familiares lloraban”, relató Balboza. 

También mencionó a una mujer haitiana que conoció y que había abandonado a su hija en el camino porque ya no podía mantenerla mientras hacía su viaje. 

“Ser migrante no es fácil”, dijo Balboza, “te enfrentas a muchos peligros. Cada país que atraviesas tiene riesgos diferentes. Le pides a Dios que te ayude a llegar aquí… Gracias a Dios, las cosas me han ido bien aquí en este país”.

Bajo el puente

Balboza hizo un intento de cruzar ilegalmente la frontera y fue deportado a Zacatecas, México. Volvió a entrar a Estados Unidos en junio a través de un puerto de entrada legal, tras lo cual fue enviado al Centro de Procesamiento del Condado de Otero en Nuevo México del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) durante varios meses. Fue puesto en libertad en octubre con documentación legal y una tobillera de monitoreo. 

En septiembre, el gobierno de Biden anunció la concesión de un estatuto legal temporal a unos 472,000 venezolanos llegados al país hasta el 31 de julio. El estatus de protección temporal incluye permiso para trabajar y es renovable cada 18 meses.

Balboza viajó poco después a Carbondale, donde ya se encontraba su primo. Cuando llegó por primera vez a Carbondale, durmió tres noches bajo el puente del Highway 133, junto a la rampa para botes de Carbondale, en el río Roaring Fork, donde muchos otros refugiados venezolanos llevan acampados desde principios de verano. 

Balboza dijo que permanecer bajo el puente fue “horrible”. Dijo que un oso entró al campamento y destrozó una tienda de campaña desocupada una noche mientras él dormía en el lugar. Desde entonces ha podido pasar las noches en el auto de su primo y, en última instancia, en el Third Street Center.

Actualmente, Balboza está trabajando para volver a Denver y poder acudir a una cita para que le quiten la tobillera y le den el permiso de trabajo.

“(La tobillera) es algo incómoda”, dijo.

Respuesta de la comunidad

Alex Sánchez, presidente del grupo de defensa Voces Unidas de las Montañas, con sede en Glenwood, calcula que 120 inmigrantes venezolanos viven actualmente en Carbondale en busca de trabajo.

Cree que los que no están refugiados en el Third Street probablemente duermen en sus vehículos o siguen acampados bajo el puente del Highway 133. Al mediodía del lunes, cinco tiendas de campaña seguían en pie bajo el puente, tres de las cuales parecían estar en uso. 

El consejo administrativo de la ciudad de Carbondale llevó a cabo una reunión el martes por la noche (21 de noviembre) para clarificar su postura sobre el asunto y decidir una estrategia para seguir adelante. La ciudad ha contratado al antiguo superintendente del distrito escolar del valle de Roaring Fork, Rob Stein, quien habla español, para coordinar la respuesta de las administraciones y organizaciones sin fines de lucro a la afluencia de personas. 

Las organizaciones miembros de la Alianza del Valle para Combatir la Falta de Vivienda también tuvieron un evento el martes por la noche para incluir a los inmigrantes en las bases de datos de personas sin hogar, de modo que puedan optar a los servicios estatales y federales para personas sin hogar. Keith Berglund, director de acceso a la vivienda de la West Mountain Regional Health Alliance, dijo que la base de datos de VAEH muestra actualmente alrededor de 180 personas sin hogar en los condados de Eagle, Pitkin y Garfield, señalando que el número real es probablemente mayor.

Colin Laird, administrador municipal de Carbondale y director ejecutivo del Third Street Center, dijo que los inmigrantes también tendrán acceso a una consulta jurídica con un abogado local a principios de diciembre. Ambos eventos, dijo Laird, han sido organizados por Voces Unidas. 

Laird dijo que espera que otros gobiernos locales puedan asociarse para encontrar refugio y servicios para los inmigrantes durante el invierno, aunque no ha tenido noticias de los gobiernos regionales sobre esa posibilidad.

El condado de Pitkin ha proporcionado 50 catres para el arreglo de refugio temporal en el Third Street, que el condado compró en 2022 como medida preventiva cuando el gobernador de Texas, Greg Abbott, y el gobernador de Florida, Ron DeSantis, comenzaron a enviar inmigrantes de sus estados a comunidades y ciudades ricas en otras partes del país como una declaración política. 

Sánchez dijo que su organización ha tenido que servir de “canario en una mina de carbón” mientras desarrollaba una respuesta a la llegada de los inmigrantes venezolanos. Aunque algunos miembros de la comunidad sin duda sabían de los inmigrantes que dormían bajo el puente, Voces Unidas ha tenido que trabajar duro en la coordinación de una respuesta sustancial de la comunidad para materializar, dijo.

“De alguna manera, la gente no los vio, lo que es preocupante, o prefirió no verlos”, dijo Sánchez.

Sánchez dijo que la policía de Carbondale había estado interactuando con los inmigrantes bajo el puente del Highway 133 durante al menos un mes antes de que su presencia fuera ampliamente conocida y la ciudad de Carbondale comenzara un esfuerzo para albergar y alimentar a los inmigrantes a principios de noviembre.

Sánchez dijo que no debería costar tanto esfuerzo movilizar una respuesta regional adecuada en una zona tan rica del país. Ahora, dijo, la situación se ha agravado, ya que muchos inmigrantes duermen a la intemperie en sus autos a pesar de las gélidas temperaturas invernales.

“Es una situación muy peligrosa estar expuesto así a los elementos. Es de vida o muerte”, dijo.

Tienen voz

Sánchez dijo que su objetivo principal para Voces Unidas es organizar a los inmigrantes para que puedan expresar sus propias necesidades. La organización ya ha facilitado la elección democrática de varios representantes del grupo que pueden interactuar con los funcionarios locales. 

“Nadie está adivinando lo que necesitan o quieren. Son seres humanos, tienen voz y voto. Pueden expresarla, sólo tenemos que crear el entorno en el que puedan hacerlo”, afirmó Sánchez. 

Para Balboza, la mayor necesidad en estos momentos es el trabajo. Mientras que algunos de los inmigrantes han encontrado oportunidades laborales, él no ha tenido tanta suerte. Y necesita los ingresos.

El martes (21 de noviembre) aún no tenía el dinero para comprar un boleto a Denver y así conseguir que le remuevan la tobillera.