Las grandes compañías de alimentos se preocupan por sus ganancias, no necesariamente por nuestra salud. Al igual que ocurrió con las compañías de tabaco, la industria alimentaria ha estudiado cómo hacer que sus productos sean más atractivos y difíciles de dejar. El azúcar, la sal y la grasa desempeñan un papel importante en este proceso.

El reconocido experto en nutrición Dr. Michael Greger explica que la industria alimentaria aprovecha el sistema de recompensa de dopamina de nuestro cerebro, el mismo sistema relacionado con otras conductas adictivas. Con el tiempo, podemos acostumbrarnos a alimentos muy dulces, salados o grasosos y desear cantidades mayores.
Además, las compañías gastan miles de millones de dólares promocionando estos productos, incluyendo publicidad dirigida a niños y a comunidades de bajos ingresos. El Dr. Joel Fuhrman describe este problema en su libro Fast Food Genocide (El Genocidio de la Comida Rapida).
Es importante aclarar que el azúcar natural de la fruta entera no es el problema. La fruta contiene fibra y muchos otros nutrientes que ayudan a que el azúcar se absorba más lentamente. El problema principal es el azúcar añadido, especialmente cuando se consume frecuentemente y en grandes cantidades.
Un consumo elevado de azúcar añadido está relacionado con obesidad, enfermedades cardiovasculares, prediabetes y diabetes tipo 2, hígado graso, caries dental y gota, entre otros problemas de salud.
Cuando lea las etiquetas de los alimentos, recuerde algo muy sencillo: 4 gramos de azúcar equivalen aproximadamente a una cucharadita. El azúcar añadido puede aparecer con muchos nombres diferentes, como azúcar de caña, jarabe de maíz, dextrosa, fructosa, agave, miel, melaza, concentrado de jugo de fruta y jarabe de maíz de alta fructosa.
Las bebidas azucaradas
Las bebidas endulzadas con azúcar son una de las principales fuentes de azúcar añadido en la dieta estadounidense. Son particularmente problemáticas porque aportan una cantidad importante de azúcar y calorías sin producir la misma sensación de saciedad que los alimentos sólidos.
Para ponerlo en perspectiva, algunas bebidas pueden contener aproximadamente:
- Limonada: 3 cucharaditas de azúcar.
- Bebida deportiva: 5 cucharaditas.
- Té endulzado: 7 cucharaditas.
- Bebida energética: 9 cucharaditas.
- Soda regular: 10 cucharaditas.
- Jugo de fruta: 10 cucharaditas.
- Soda de naranja: 13 cucharaditas.
Prevención en nuestra comunidad
El Departamento de Salud Pública del Condado de Garfield se ha unido a otras agencias de salud pública de Colorado para disminuir el consumo de bebidas azucaradas. Este trabajo es importante porque prevenir enfermedades puede ser mucho más efectivo que esperar hasta que aparezcan para comenzar a tratarlas.
Aunque las normas federales han limitado las bebidas azucaradas en las escuelas, todavía se venden en muchos hospitales, incluyendo hospitales de nuestra región.
¿Qué podemos hacer?
No tenemos que esperar a desarrollar diabetes, enfermedad cardiovascular u otros problemas para comenzar a cuidar nuestra salud.
Un buen primer paso es reducir las bebidas azucaradas. Podemos tomar agua como nuestra bebida principal, elegir fruta entera en lugar de jugo y aprender a revisar las etiquetas.
La próxima vez que compre una bebida, mire cuántos gramos de azúcar contiene y divida ese número entre cuatro. Así sabrá aproximadamente cuántas cucharaditas de azúcar está tomando. Una bebida con 40 gramos de azúcar, por ejemplo, contiene aproximadamente 10 cucharaditas.
No se trata de culpar a las familias por lo que comen o beben. También necesitamos reconocer que vivimos rodeados de publicidad y productos diseñados para que los consumamos. Tener información nos permite tomar mejores decisiones para nuestra salud y la de nuestras familias.
Estaremos ofreciendo una vez al mes el día miércoles charlas sobre nutrición y salud si estás interesado manda un mensaje al 90-989-3513.
