mapa de norte america
Foto por Lizbeth Durán

Crecí pensando que jamás sería suficiente

Demasiado mexicana para ser suficientemente gringa.

Demasiado gringa para ser suficientemente mexicana

Crecí amando los 16 de septiembre, dando ‘el grito’ desde aquella isla de aquella cocina,
en aquel rancho, en aquella pequeña televisión gris en la que todavía podíamos ver películas de DVD.

Crecí buscando en el cielo del 4 de julio la lluvia de colores después de la puesta del sol.

Ni de aquí, ni de allá.

La constante: “¿De dónde eres?”

Cómo explicar mi lugar de nacimiento: 

Glenwood Springs, Colorado, pero mi corazón siempre ha sido tan, México.

Mi lenguaje del corazón dice “Te amo” y “Te quiero” 

y mi segunda lengua dice “I love you”.

Que mi español siempre ha sido cantadito, tal cual el cantar de los pajaritos al amanecer,

una mañana de verano.

Inglés: El lenguaje del aprendizaje,
el lenguaje del crecimiento,
el lenguaje del apoyo.

Que gracias a esas dos lenguas que han aprendido a bailar como dos hojas otoñales al caer de aquel árbol disfrazado de atardecer.

Ni de aquí, ni de allá

El día de hoy, como segunda generación, 

estoy criando a una tercera generación de la mano de una primera.

Aquel pequeño que responde ‘gracias’ en lugar de ‘Thank you’, pero sabe decir ‘bye’ mientras

 responde “llamadas” como trabalenguas, porque escucha a mamá hablar todo el día en un idioma muy lejano a él aún.

Siempre seré orgullosamente Americana.

Norteamericana y latinoamericana, en un solo corazón.

Yo soy la representación de la bella mezcla de ser de dos lugares al mismo tiempo,

porque mis raíces siempre trascenderán fronteras.

Hoy comprendo que ese sentimiento… con los años me ha llevado a comprender que 

siempre seré de aquí y de allá.