“Si un libro no se saca, desaparece. Al parecer, uno de los libros que todavía está en los estantes está en los estantes porque sigue siendo retirado por la misma persona que no quiere ese libro en los estantes”.  Brit McLin, administradora de New Castle

La junta directiva del Distrito de Bibliotecas Públicas del Condado de Garfield (GCPLD por sus siglas en inglés) no está listo para decidir sobre la creación de una nueva credencial para menores que restringiría su capacidad de solicitar ciertos libros a préstamo. 

En la reunión de la junta que se llevó a cabo el 10 de julio en Glenwood Springs, hubo algo de progreso en la discusión de la nueva credencial y se avanzó después de una etapa tumultuosa de tensas reuniones. El director de la junta, Adrian Rippy-Sheehy, inició la reunión informando al público que solicitaba a los ciudadanos que ya habían intervenido en las dos últimas reuniones esperar hasta el final del periodo de comentarios públicos para que aquellos que no habían tenido la oportunidad de dirigirse a la junta pudieran hacerlo. La junta destinó 30 minutos para los comentarios del público, y algunos ciudadanos cuyos nombres fueron llamados optaron por ceder su tiempo a otros que no habían hablado antes. 

Más adelante en la reunión, la junta debatió la posibilidad de una nueva credencial de biblioteca que restringiría el acceso de los menores a determinados libros. El director ejecutivo del GCPLD, Jamie LaRue, dijo que había estudiado la posibilidad y encontró que sería posible y bastante barato crear la credencial, pero recomendó a la junta que se le indicara lo más específico posible sobre el tipo de género que debería incluirse. 

Por ejemplo, incluir todos los libros manga o novelas gráficas para adultos sería una mejor indicación que simplemente todas las novelas para adultos. 

“Podríamos hacer novelas gráficas para adultos con alerta para los padres”, dijo LaRue. “Hay menos de 300 o algo así – podríamos encargarnos de eso – es posible hacerlo”.

LaRue añadió que la credencial sólo impediría a los menores pedir libros a préstamo que son propiedad de la biblioteca. En otras palabras, no impediría que alguien encontrara el libro en Internet o en otra biblioteca y lo adquiriera allí. Tampoco impediría que alguien pidiera a otra persona mayor que pidiera el libro por él o que simplemente saliera por la puerta con él. 

LaRue sostuvo que nunca ha visto pruebas de que una credencial como ésta sea necesaria, y dijo que cree que la decisión sobre lo que los niños pueden ver o leer debe dejarse en última instancia en manos de sus padres. 

“Eso nos pone en medio de lo que, en mi opinión, debería ser una discusión familiar”, afirmó. 

Los miembros de la junta coincidieron en que la autoridad debe dejarse en manos de los padres. El administrador Tony Hershey dijo que, si los padres quieren restringir el acceso de sus hijos, deberían acompañarlos a la biblioteca para observar lo que miran. También dijo que apoyaba la credencial porque daría a los padres la opción de decidir. 

La administradora Stephanie Hirsch no estuvo de acuerdo y dijo que le parecía exagerado. 

“Me gusta lo que está haciendo mi biblioteca [en Carbondale]”, dijo Hirsch. “El material que tiene imágenes gráficas -no contenido, sino imágenes- no creo que ningún niño se acerque a esa sección. Está junto a un montón de audiolibros antiguos, lejos de la zona infantil”.

Tras el debate, Rippy-Sheehy dijo que no se sentía preparada para tomar una decisión y que quería investigar y reflexionar por su cuenta antes de llegar a una conclusión. La junta decidió aplazar el debate hasta su próxima reunión.

Durante los comentarios de los administradores, Brit McLin, de New Castle, dijo que, como fiel seguidor de “evidencia documentada”, había decidido investigar por su cuenta la cuestión de los libros de manga para adultos en los estantes de la biblioteca. 

“Parte de mi investigación fue, ¿cómo se consigue realmente deshacerse de algo de la biblioteca?”. dijo McLin. “Si un libro no se saca, desaparece. Al parecer, uno de los libros que todavía está en los estantes está en los estantes porque sigue siendo retirado por la misma persona que no quiere ese libro en los estantes”. 

McLin añadió que se estaba cansando de escuchar los mismos comentarios una y otra vez y que para él era liberador hacer sus comentarios. Hirsch dijo más tarde que le parecía que la reunión había sido más fluida que la del mes pasado. 

Renuncia de Fletchall

La administradora Myrna Fletchall asistió a la reunión a través de Zoom, su última reunión como administradora en representación de Rifle. Fletchall entregó recientemente una carta de renuncia a la junta, citando oportunidades personales y de trabajo como razones de su partida. Su periodo expirará el 31 de diciembre de este año.

En sus comentarios, Fletchall agradeció a sus compañeros y al público la oportunidad de servir.

“Gracias por la oportunidad de permitirme servir junto a todos ustedes”, dijo. “Ha sido una experiencia increíble. He aprendido muchísimas cosas y deseo lo mejor a todo el mundo en las bibliotecas de Garfield- público, empleados y miembros de la junta en el futuro”.

La junta nombró a Hirsch para sustituir a Fletchall como secretaria hasta el 31 de diciembre. Después, elegirán a un nuevo secretario. Hirsch aceptó el rol con la condición de que sólo estaría hasta el 31 de diciembre y que Hershey la sustituiría en la reunión del 7 de agosto, ya que para esa fecha tiene previsto encontrarse fuera de la ciudad.

Traducción por Dolores Duarte