¡Leven Anclas!
Estamos a visperas de la tradicional celebración del Día de San Patricio. Pero, ¿qué significa este día para la cultura local de Colorado, la cultura hispana y la irlandesa? Aunque no lo parezca, esta festividad tiene raíces que tocan la historia de todos nosotros.
San Patricio es mucho más que una festividad de cerveza y ensalada verde. Si bien es cierto que pintar los ríos de verde en ciudades como Chicago o disfrutar de los deslumbrantes desfiles en Nueva York son hazañas que forman parte de la celebración, la historia detrás de este día va mucho más allá.
Pero la cosa va más allá. Es evidente que la fiesta de San Patricio tiene profundas raíces religiosas. San Patricio es el patrón de Irlanda. Hace poco más de mil años, un joven llamado Maewyn fue raptado a temprana edad y llevado a Irlanda. Desde entonces, sintió el llamado de la fe, escapó a casa, pero luego obedeció dos revelaciones espirituales y regresó al lugar donde había sido cautivo: Irlanda.
De él se han contado muchas historias, como la de su encuentro con las tribus paganas de Irlanda, su encarcelamiento y las brutales persecuciones que sufrió a manos de los habitantes de esas tierras. También se dice que expulsó a todas las serpientes de la isla, obligándolas a hundirse en el mar, lo que explicaría la ausencia de serpientes en Irlanda. Otra historia famosa es su enfrentamiento con los druidas (sacerdotes celtas precristianos) y cómo, a través de la oración, logró apagar un fuego que ellos custodiaban durante una ceremonia.
Lo cierto es que la forma en que San Patricio evangelizaba era única. Integra los saberes y tradiciones locales con el cristianismo. Un ejemplo de ello es la hoja de trébol, que utilizó para enseñar el misterio de la Santísima Trinidad: tres personas en una. El tallo representaba a Dios, y las tres hojas del trébol, cada una representaba una de las tres personas divinas. Asimismo, el dios sol pagano fue incorporado a la cruz de San Patricio. En lugar de suprimir las tradiciones, él buscaba integrarlas, unificarlas y validarlas.
El verde, color que simboliza la naturaleza, la esperanza y la renovación, es el tono que define esta festividad, traída a América del Norte por los inmigrantes irlandeses. La visión cristiana de Patricio generó valores muy sólidos en la cultura irlandesa: una forma de vivir la fe mediante la esperanza, el trabajo arduo y un fuerte sentido de comunidad.
El aspecto comercial de San Patricio con su estética, cerveza y comida, es solo una faceta de lo que representa la influencia de la cultura irlandesa en este país. Muchos de los habitantes de Colorado descienden de los pioneros irlandeses: católicos empobrecidos que emigraron a Estados Unidos huyendo de la persecución religiosa y la hambruna de la posguerra. Con una ética de trabajo destacada, un gran sentido del humor y un profundo lazo familiar, podríamos compararlos con los “latinos de Europa”, como alguna vez escuché decir a un profesor.
Una comunidad a la que Glenwood y el Valle deben una gran parte de su historia. Familias pioneras como los Barlow y los Quigley, quienes se establecieron en las riberas del Colorado con la promesa de una nueva tierra.
Es increíble que Estados Unidos tenga poco más de 32 millones de personas que reclaman herencia irlandesa, más que la población de la misma Irlanda. Una comunidad con la que el estado de Colorado tiene una deuda histórica, tras la masacre de Ludlow, cuando personas provenientes de Irlanda fueron asesinadas por reclamar mejores condiciones laborales en las minas. Allí murieron más niños que hombres que protestaban.
La relación de Irlanda con Latinoamérica es también notable. Para empezar, tienen una historia migratoria muy similar a la cultura hispana. Nos diferencia solo la melanina en la piel. Con países como los andinos: Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, quienes ayudaron a que Irlanda y el Reino Unido no perecieran de hambre, enviando papa y maíz a sus despensas después de las guerras mundiales. O en la Revolución Bolivariana o la Guerra México-Americana, en la cual se enviaron tropas irlandesas a apoyar a los movimientos americanos y de independencia. El mismo espíritu sindicalista e independentista que caracteriza a las culturas irlandesa, latina y norteamericana.
Así que la próxima celebración de San Patricio, que sea una oportunidad para reconocer nuestras similitudes, nuestras luchas y nuestra cultura, que, al final, es muy parecida. Que el color verde de San Patricio, sus tréboles y su comida sean un símbolo de esperanza, unidad y respeto mutuo.
