Considera por un momento la vida laboral de un trabajador de construcción en Rifle, Colorado. Cada día comienza y termina con un viaje de ida y vuelta hasta Aspen, su lugar de trabajo. En teoría, su salario indica que ganan x por hora. Pero a lo largo del mes, sin que sea culpa del trabajador, parte de su sueldo debe destinarse a llenar su tanque de gasolina.
Los trabajadores del valle conducen varias horas para trabajar, a menudo sin que su empleador les reembolse nada. Las empresas contratadas para trabajar en las montañas no tienen ninguna responsabilidad en Colorado de proporcionar compensación por millaje a sus trabajadores. El IRS tampoco considera que conducir al trabajo sea un gasto necesario para los negocios, excluyendo a estos trabajadores del apoyo federal.
Luego, nos encontramos en un ecosistema donde se construyen desarrollos inmobiliarios privados, nuevas mansiones, a expensas de los salarios disminuidos de los trabajadores de Colorado. Otra persona logra quedarse con más dinero en el bolsillo de lo que debería porque los cálculos por hora no toman en cuenta los desplazamientos en la cifra final. En pocas palabras, sostengo que esto es un robo sistemático de salarios.
Una pausa. Entiendo que la mayoría de las personas conducen al trabajo y que la mayoría no recibe reembolso por sus desplazamientos. Pero hay una razón por la que me centro únicamente en los trabajadores del valle.
Para los trabajadores del valle, cada milla conducida se convierte en un costo incorporado a la propia estructura de hacer negocios aquí. Es común que los viajeros frecuentes registren varias horas al día conduciendo en la I-70. Dicho esto, el paisaje pintoresco que define el valle tiene un precio- el costo de la gasolina, el desgaste de los vehículos y el tiempo real dedicado a conducir. Todo se suma para perfilar las dinámicas laborales únicas en nuestras comunidades montañosas.
Hay otro costo menos tangible asociado con los largos desplazamientos: el tiempo. Es sencillo, conducir largas distancias implica salir de casa más temprano y regresar más tarde. En Rifle, yo regresaba a casa de la escuela a las 4 pm, pero las trocas del trabajo no llegaban hasta las 6:30 o 7 pm. ¿Cuánto tiempo queda en el día para un verdadero descanso después de cenar, bañarse y realizar cualquier deber en casa antes de acostarse?
Es cierto que este impuesto de tiempo es algo inherente a vivir en la parte occidental de Colorado, donde la supervivencia se basa en navegar por la I-70. Para mí, está bien conducir a distancia si es para algo que quiero o necesito. De todos modos, los destinos son bastante lejanos por aquí. Pero lo que diría es que sería bueno que nuestro tiempo sea respetado si debemos pasar tanto tiempo en la carretera, especialmente si es por trabajo.
Si el tiempo y el dinero perdido no son razón suficiente para compensar a los trabajadores que viajan largas distancias, entonces consideren el bien que hacen los trabajadores del valle para combatir los costos de los desplazamientos: compartir el auto. No solo reduce los costos que cada trabajador tiene que gastar para llegar al trabajo cuando van juntos, sino que también reduce la congestión del tráfico. Compartir el auto conduce a menos vehículos individuales en el corredor de la I-70, especialmente durante las horas pico cuando nuestra parte de la I-70 ya está llena de autos. ¡Y no olviden los beneficios ambientales!
Entonces, ¿cuál es la solución? No soy un experto en impuestos ni un entusiasta de las políticas. ¡Pero! El estado de Colorado debería considerar alivio para los trabajadores que conducen una cierta cantidad de millas de ida y vuelta al trabajo. Una propuesta podría implicar la creación de un crédito fiscal para los trabajadores que recorren una distancia específica en sus desplazamientos. Colorado ya tiene varios créditos fiscales y esto no sería diferente. Satisfaría las necesidades de los trabajadores rurales que tienen largos viajes al trabajo cada día. Alivia la carga de ese viaje mientras también sostiene el ecosistema laboral de esta región durante un tiempo más prolongado.
Considerar legítimamente un crédito fiscal como este, primero requiere una investigación profunda que aún no existe ni siquiera como concepto. Estamos hablando de rastrear las millas de los trabajadores en diferentes sectores, identificar cuáles son los desplazamientos que demandan más millas y hacer un seguimiento del dinero gastado puramente en los desplazamientos. Significa que el dinero debe ir a organizaciones e instituciones que ya tienen la confianza construida para acceder a una red de información que pasa desapercibida en el edificio del Capitolio en Denver.
Será un camino largo, pero necesario si queremos lograr la justicia de clase en el valle.
