Una juez federal de Denver dictaminó el viernes 21 de marzo que los oficiales de inmigración no pueden deportar a Jeanette Vizguerra, una conocida activista por los derechos de los inmigrantes que fue detenida a principios de esta semana, sin una audiencia judicial. 

La juez federal de distrito Nina Y. Wang tomó el lado de Vizguerra, quien en una ocasión se refugió en una iglesia de Denver durante tres años para evitar la deportación, y dijo que los imputados -el director del centro de detención del ICE en Aurora, el director interino de la oficina de campo del ICE en Denver, Ernesto Santacruz, la secretaria de Seguridad Nacional de EE. UU., Kristi Noem, y la fiscal general de EE. UU., Pam Bondi- no podían deportarla como estaba previsto. 

Vizguerra fue aprehendida el lunes 17 de marzo durante su descanso laboral en Target, encadenada por la cintura y trasladada al centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés) en Aurora. Los funcionarios del ICE dijeron esta semana que planeaban deportarla.

En la presentación ante el tribunal federal, los abogados de Vizguerra argumentaron que no había sido puesta en proceso de expulsión y que la renovación de su anterior orden de expulsión de hace años no era suficiente según la ley para justificar su detención.

Tras casi 30 años en Estados Unidos, Vizguerra, de 53 años, seguía inmersa en una batalla legal de años para permanecer en el país. Su solicitud de visado había sido denegada y estaba apelando. La presentación ante el tribunal era un recurso de habeas corpus, una petición para que las autoridades la llevaran ante el tribunal para una vista, y argumentaba que no había motivos legales para detenerla mientras su caso de inmigración estuviera en curso. 

La vista de su caso se ha fijado para el 28 de marzo en un tribunal federal. 

En la sentencia, el juez afirma que el caso “plantea cuestiones complejas” sobre la legalidad de la detención de Vizguerra. Además, los abogados de Vizguerra también presentaron una solicitud de amparo ante otro tribunal federal, el Tribunal de Apelaciones del Décimo Circuito, lo que plantea interrogantes sobre cómo “interactuarían” las sentencias de ambos tribunales, escribió Wang. 

“Este Tribunal concluye respetuosamente que una orden judicial es necesaria para preservar el statu quo y permite a este tribunal la oportunidad de considerar cuidadosamente las cuestiones planteadas por ambas partes para lograr los fines de la justicia”, escribió. 

Wang también dijo que determinó que el restablecimiento por parte del ICE de una orden previa para expulsar a Vizguerra del país era “procesalmente deficiente”. 

Las personas que apoyan a Vizguerra dijeron que “permanecerán vigilantes” en sus esfuerzos por ayudarla y programaron una manifestación para el lunes para pedir su liberación.

“Estamos aliviados y cautelosamente optimistas tras esta orden”, dijo en un comunicado de prensa Jordan García, director de programas de la organización religiosa sin fines de lucro American Friends Service Committee. “La orden da tiempo para resolver el caso a los abogados de Jeanette y al gobierno, si deciden sentarse a la mesa, sin que la inminente expulsión o traslado penda sobre ella”.

Más de 180 organizaciones de todo el país y 78 funcionarios electos y líderes locales han pedido la liberación de Vizguerra, dijo Raquel Lane-Arellano, de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes de Colorado. “Hemos recibido una increíble cantidad de expresiones de apoyo”, dijo.

Vizguerra llegó al país procedente de El Paso, Texas en 1997. Su lucha contra la deportación inició en 2009, cuando fue detenida por la Oficina del Sheriff del Condado de Arapahoe y más tarde fue condenada en el condado de Arapahoe por conducir sin licencia y no tener seguro. 

La última suspensión de la deportación de Vizguerra expiró en febrero de 2024, dijo ICE, lo que llevó a su arresto el lunes. 

El tiempo que Vizguerra pasó en la iglesia, donde los agentes federales tenían prohibido arrestarla, atrajo la atención internacional. Fue nombrada una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time en 2017 y, en los últimos meses, se ha pronunciado en los medios contra las políticas migratorias del presidente Trump.

Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle