
Ingrid Celeste Zuniga, originaria de El Salvador, lleva trece años residiendo en el Valle al que ahora llama hogar. Actualmente se desempeña como editora digital en El Sol del Valle, donde combina su amor por el mundo digital y el diseño. No obstante, en un rincón especial de su corazón habita otra pasión que ha ido creciendo con los años: la fotografía, en particular la de paisajes.
Zuniga recuerda con cariño el momento en que esta afición tomó un giro más serio. Fue durante la Navidad de 2022 cuando su madre y su hermano unieron esfuerzos para regalarle su primera cámara profesional. Ese gesto marcó el inicio de un nuevo capítulo en su vida creativa. “Cuando tengo espacio para salir y capturar paisajes, siento que estoy capturando lo más hermoso de este valle: la belleza y la naturaleza”, expresa. “Siento que con los paisajes es una admiración a la naturaleza, a la creación de Dios”.
Para ella, lo más importante es mantener los sueños vivos. Cree firmemente en la importancia de inspirarse con creatividad, buscar fuentes, crear espacios y encontrar oportunidades. “Invertir más tiempo en este talento y darle prioridad es esencial. A veces tenemos muchos talentos, pero no les damos la atención que merecen, y con ello perdemos oportunidades. Nutrir los talentos significa ser más feliz”.
Zuniga no niega que su camino ha tenido retos. “Siempre ha sido el reto de que en algún momento se me ha dicho que no es posible que no se puede y tener un enfrentamiento con uno mismo de decir: ‘si pude’”.
Una de sus mayores fuentes de motivación fue, Kat, una fotógrafa que fue su mentora hace algunos años. “Ella decía que era una aficionada, pero para mí era una experta. Tenía más de 75 años, y cada vez que salía a fotografiar lo hacía con el entusiasmo de la primera vez. Fue entonces cuando pensé: al menos puedo intentarlo”.
Zuniga comparte su foto favorita hasta el momento del 2023 cuando logró uno de sus hitos personales: escaló la montaña Sopris y capturó una imagen desde el pie de esta imponente cumbre.

