Traducción por Dolores Duarte
Era una magnífica oportunidad que él no podía dejar pasar. Todd Chamberlin había sido invitado a llenar una vacante de última hora para un viaje en balsa de ocho días en junio de 2022, por el Parque nacional del Gran Cañón. Aun así, el director ejecutivo de The Sopris Sun dudó.
Llevaba varios años sufriendo problemas urinarios. “El médico pensó que tenía piedras en el riñón”, dijo Chamberlin a The Sun, pero en mayo de 2022 ya sabía que padecía una enfermedad conocida como retención urinaria (RU). La mayoría de las personas con RU experimentan una variedad de síntomas que implican dificultad para orinar, pero, en el caso de Chamberlin, cuando se disparó, su tracto urinario estaba completamente bloqueado, lo que hizo necesario una visita a emergencias para vaciar clínicamente su vejiga.
Chamberlin tomaba medicamentos para controlar los síntomas y su urólogo le había asegurado entonces que no le pasaría nada. “Además”, dijo, “el primer día del viaje era mi cumpleaños”. Aceptó unirse al grupo.
Sin embargo, al final de la tarde del primer día en el río, empezó lo peor: Chamberlin estaba experimentando severa RU. Un ex médico de emergencias iba en el viaje, pero no pudo hacer mucho por él. Afortunadamente, al tratarse de un viaje contratado, el guía tenía un teléfono satelital y pudo pedir ayuda.
Se encontraban en un pequeño banco de arena junto al río, en la estrecha y remota sección sur de Marble Canyon del parque nacional. Chamberlin tendría que ser llevado en helicóptero, pero no podría llegar hasta después del anochecer. “El año pasado, de unas 130 evacuaciones en helicóptero, sólo un pequeño porcentaje fueron rescates nocturnos”, señaló. Y esto fue en un lugar de acceso especialmente difícil y peligroso.
Dijo que soportó la larga e insoportable espera observando y escuchando al anochecer a una manada de borregos cimarrones en lo alto de los escarpados acantilados sobre el campamento. “Eso me hizo seguir adelante”. Entonces, como un ovni, el helicóptero descendió por fin rápidamente alrededor de las 10:30 p.m. y lo evacuó al hospital de Kingman, Arizona, donde fue atendido. “Drenaron dos litros [casi 70 onzas] de mi vejiga. Fue un alivio instantáneo, pero me esperaban otros siete días con una sonda”.
En busca de tratamiento
De vuelta a casa, en Carbondale, estaba claro que había que hacer algo más. “Si el guía no hubiera tenido un teléfono satelital, podría haber muerto, una muerte muy dolorosa por cierto”, afirmó rotundamente Chamberlin. Acudió a su nuevo urólogo, el Dr. Jamie Lowe, del Centro de Urología de las Montañas Rocosas (RMUC por sus siglas en inglés) del hospital Valley View, quién determinó que padecía hiperplasia prostática benigna (HPB; próstata agrandada) no cancerosa.
La RU es muy frecuente en los hombres mayores y suele ser un síntoma de HBP. Además, su nivel de antígeno prostático específico (PSA por sus siglas en inglés) -que puede indicar la presencia de cáncer- estaba “por las nubes”. El hecho de que tuviera poco más de 50 años significaba que su enfermedad era bastante rara y preocupante dada su edad y su historial médico.
Durante varios años, el método de tratamiento más común para la HBP fue un procedimiento de resección quirúrgica (extirpación de tejido) que extirpaba una parte o la totalidad de la próstata. Aunque curaba la RU, también provocaba una pérdida irreversible de la función sexual. Además, si sólo se extirpa una parte de la próstata en pacientes jóvenes (como Chamberlin), es probable que el tejido vuelva a crecer y haya que volver a intervenirlo. Como dijo el Dr. Lowe a The Sun, “la próstata sigue creciendo durante la adultez”.
Un tratamiento mucho menos invasivo, de nombre comercial UroLIFT, se utiliza en RMUC desde hace varios años. Consiste en implantar unos dispositivos diminutos que alejan de la uretra el tejido prostático obstruido, y no afecta la función sexual. Chamberlin comentó esta opción con el Dr. Lowe. Sin embargo, un inconveniente importante es que el procedimiento sólo es eficaz en próstatas ligeramente agrandadas. En su caso, la próstata ya era demasiado grande, más del triple de lo normal.
Nuevo tratamiento
Mientras Chamberlin analizaba sus opciones, un nuevo tratamiento estaba a punto de llegar a RMUC y se mostraba muy prometedor. El Dr. Aashish Kabra, colega de Lowe, había estado siguiendo de cerca el desarrollo de un procedimiento de nombre comercial Aquablation. Kabra declaró a The Sun: “Llevaba más de cinco años siguiendo los progresos de [Aquablation]… hice muchas diligencias [al respecto]… y lo presenté al hospital en junio [de 2022]”. A principios de otoño, tanto él como el Dr. Lowe estaban realizando el procedimiento, los primeros médicos en hacerlo en la ladera oeste.
La Aquablation es única en un par de aspectos básicos con respecto a otros métodos. En primer lugar, utiliza imágenes de ultrasonidos en 3D para determinar con precisión qué tejidos deben extirparse. En segundo lugar, el procedimiento se realiza con un dispositivo robótico de precisión (a diferencia de los métodos manuales de los procedimientos de resección quirúrgica) que se guía por las imágenes y utiliza un pequeño chorro de agua de alta potencia para eliminar el tejido obstructivo sin dañar otras partes de la próstata necesarias para la función sexual.
Una decisión, un obstáculo… y el éxito
Con varias opciones -cirugía de resección estándar o Aquablation- Chamberlin eligió esta última. “Como hombre soltero homosexual, quería seguir siendo sexualmente activo con la esperanza de volver a encontrar pareja. Mi última relación terminó hace unos años por otro problema médico no relacionado y no quería que esta cirugía afectará mi capacidad de tener una relación en el futuro”. La intervención se fijó para octubre. Sin embargo, resultó que había un gran problema: el proveedor de seguros médicos de Chamberlin había denegado la cobertura, alegando que la Aquablation era todavía un tratamiento “experimental”.
Sin embargo, los hechos contradecían esa afirmación. El procedimiento se describió por primera vez en 2015, y a lo largo de varios años de estudios de prueba se demostró que era un tratamiento seguro y eficaz para la HBP con efectos secundarios mínimos. Medicare aprobó la cobertura para Aquablation a finales de 2020. El Dr. Kabra señaló que, en general, “los seguros están participando; entre el 90 y el 95% de las personas [ahora] no tienen problemas con el seguro”.
A pesar de las numerosas apelaciones, la aseguradora de Chamberlin siguió denegando la cobertura, argumentando incluso que era “demasiado joven” para ella. “Estaba muy desanimado y sumido en una gran depresión”, tras la denegación, recuerda, y señala que no había forma de que pudiera sufragar personalmente el costo de la intervención, varias decenas de miles de dólares. Su único recurso era cambiar a una compañía que sí aprobara la cobertura, pero eso no pudo hacerlo hasta principios de año. Mientras tanto, tuvo que soportar más episodios dolorosos de RU y viajes al hospital.
Finalmente, a mediados de febrero de este año, se sometió a la intervención. Admite que las primeras semanas de recuperación (un total de ocho) fueron “incómodas, rozando a lo doloroso”, pero teniendo en cuenta todo el dolor y los viajes a urgencias que tuvo que soportar antes de la intervención, “definitivamente merece la pena”.
Señaló que está vigilando lo que come y bebe, “intentando averiguar qué causó el agrandamiento de la próstata”, ya que el tratamiento puede durar “sólo 10 o 15 años”, y “[los científicos] no saben qué causa el agrandamiento de la próstata”. Ha dejado de medicarse, duerme mejor (se levanta una o dos veces por noche, comparado a las cuatro o cinco de antes) y cree que su función sexual “ha mejorado realmente” ahora. También ha vuelto al gimnasio y a practicar todos los deportes y actividades al aire libre que le gustan.
Una visión más amplia
El Dr. Kabra señaló a The Sun que “la salud de la vejiga urinaria ha surgido como una cuestión importante”, y añadió que se ha convertido en un “paradigma” en los últimos años. Enfatizó en que es especialmente importante que los hombres de nuestra región tomen conciencia de ello, ya que tienen la tasa de longevidad masculina más alta del estado. “Uno no quiere vivir con HBP”, continuó, “ya que la vejiga puede deteriorarse” y dar lugar a diversos problemas de salud graves. “Cuanto antes se haga algo, mejor”, añadió.
Tanto él como el Dr. Lowe elogiaron a Chamberlin por su disposición a compartir su historia públicamente. “Pasar la voz es importante”, señaló Kabra, “y una historia de éxito como la de Todd es muy útil para animar a otros hombres con HBP a buscar atención médica”. Puedes encontrar información sobre la HBP y las opciones de tratamiento en el sitio web de RMUC: www.bit.ly/VVHRMUC.
Este artículo fue originalmente publicado por The Sopris Sun el 12 de abril de 2023.
