Colorado reevalúa el uso de energía nuclear
En noviembre de 2022, The Sopris Sun publicó un artículo sobre la posibilidad de que se construyeran una o más centrales nucleares en el oeste de Colorado. Fue impulsado por una iniciativa de los Gobiernos Asociados del Noroeste de Colorado a principios de ese año que favorecía el establecimiento de energía nuclear en la región; esto fue en respuesta al desmantelamiento previsto en los próximos años de grandes centrales eléctricas de carbón en el estado, en particular de una cerca de Craig.
En ese tiempo, no había planes de esto para el noroeste de Colorado, ni para ningún otro lugar del estado. Sin embargo, un proyecto mencionado en ese artículo -una central nuclear con un pequeño reactor modular (SMR por sus siglas en inglés)- empezó a construirse el pasado mes de junio cerca de Kemmerer, Wyoming. La nueva central sustituirá parcialmente a una central de carbón cuyo cierre se anticipa para este año.
HB25-1040
The Sun decidió regresar al tema después de que el gobernador Jared Polis firmara a finales de marzo el proyecto de ley de la Cámara de Representantes (HB)25-1040, que añadía la energía nuclear a la lista de fuentes de energía renovables que Colorado considera “energía limpia”, lo que la hace elegible para los subsidios e incentivos disponibles para las energías renovables. The Sun se preguntaba si, con este cambio de política estatal, las empresas eléctricas podrían mostrar más interés por la energía nuclear en Craig y en otros lugares.
La respuesta es no, al menos no por el momento. El Plan de Energía Limpia de Colorado para 2022 de Xcel Energy, aprobado por el Estado y cuyo objetivo es eliminar las centrales de carbón para 2030, no incluye ningún plan de energía nuclear. Sin embargo, la empresa ha investigado la posibilidad de utilizar tecnología SMR en la década de 2030.
A su vez Tri-State Generation and Transmission, cooperativa que explota y es parcialmente propietaria de la central de Craig, aún no ha buscado una opción nuclear. En comunicación con The Sun, Mark Stutz, especialista en relaciones públicas de Tri-State, señaló que la energía nuclear no está contemplada en el Plan de Recursos Eléctricos 2023 de la empresa (pendiente de aprobación por el Estado) para reducir las emisiones de hidrocarburos y aumentar la generación mediante energías renovables. Pero, escribió en un correo electrónico, “Tri-State apoyó el proyecto de ley 25-1040 de la cámara de representantes”, y continuó: “La energía nuclear seguirá considerándose a través de nuestro futuro proceso de planificación de recursos eléctricos, para determinar la mejor combinación de generación para nuestros miembros”.
Más cerca de casa, Holy Cross Energy (HCE) tampoco tiene planes de implantar la generación nuclear, algo que Jenna Weatherred, vicepresidenta de relaciones con usuarios y la comunidad de HCE, declaró a The Sun: “es una cuestión que debe decidir nuestro consejo [de directores]. No hemos hablado con ellos de la energía nuclear como opción específica para HCE”. Sin embargo, señaló que la empresa acababa de publicar una “solicitud de propuestas para todas las fuentes” y explicó: “Si recibiéramos una propuesta de energía nuclear segura, fiable y a un precio competitivo, estoy segura de que nuestra junta estaría interesada en revisar el proyecto propuesto”.
Preocupaciones y oposición
Aunque la generación real de electricidad mediante energía nuclear puede considerarse ciertamente “energía limpia” según la definición estatal, muchos han señalado la importancia de comprender el ciclo completo del combustible nuclear. Dos de las voces más directas en Colorado son la activista minera Jennifer Thurston, de Paradox, en el extremo suroeste del estado, y Jeri Fry, fundadora y codirectora de Colorado Citizens Against Toxic Waste (CCAT), con sede en Cañon City. Ambas hablaron recientemente con The Sun.
Fry empezó señalando que la vida media del isótopo de uranio más abundante, el U-238, es de 4.5 billones de años -es decir, la edad aproximada de la Tierra-, esencialmente, eternamente tóxico. El U-235, menos abundante pero factible, utilizado en los reactores, es de 700 millones de años. La palabra de Fry para referirse a la parte inicial del ciclo del combustible nuclear (extracción y molienda del mineral en lo que se denomina “torta amarilla”): “asqueroso”.
Ella lo sabe bien. Su padre era el químico jefe de Cotter Corporation en Cañon City, una de las fábricas que producía torta amarilla. Denunció las prácticas inseguras de Cotter. La fábrica y sus alrededores fueron declarados zona ‘Superfund’ en 1984, pero hasta la fecha no se ha llevado a cabo ninguna limpieza y la zona sigue estando altamente contaminada con millones de toneladas de residuos radiactivos. Fry testificó en contra de la ley HB25-1040 en la legislatura estatal y declaró a The Sun: “Debemos insistir en que [quienes promueven la energía nuclear] contemplen todo el ciclo nuclear; no puedes estar sólo mirando a los reactores”.
Thurston vive cerca de decenas de minas de uranio abandonadas, explotadas durante “el apogeo de la Guerra Fría” en los años cincuenta y sesenta. En general, esos yacimientos siguen contaminados y radiactivos, muchos de ellos cerca de comunidades indígenas. Según declaró a The Sun, “en realidad no tenemos regulaciones que nos protejan” de las prácticas mineras, y las que existen “están siendo recortadas y reducidas drásticamente”.
También está la cuestión de la manipulación y eliminación de los residuos nucleares, incluidos los procedentes de las operaciones de procesamiento y el combustible nuclear gastado. Como señala el sitio web del CCAT, “entre 1951 y 1975 Estados Unidos no tuvo una política de eliminación de residuos nucleares y radiactivos”. Gran parte de la contaminación del emplazamiento de Cañon City son residuos traídos de otros lugares que se manipularon incorrectamente. Comentando el renovado interés por la energía nuclear, Fry dijo: “Nos estamos lanzando a un territorio no probado”, y continuó: “Tenemos muchas mejores opciones con energías renovables”.
Sobre este último punto, Lauren Suhrbier, directora de desarrollo estratégico de Clean Energy Economy for the Region, escribió en un correo electrónico: “Hemos estado promoviendo el desarrollo geotérmico, que posiblemente compita con un SMR para la remodelación de la [central] de Craig”. Tras señalar que el costo de la instalación geotérmica es básicamente el mismo que el de un SMR, preguntó: “¿Por qué ‘nosotros’ (como reguladores y legisladores del Estado) no lo promoveríamos primero?”.
Traducción por Dolores Duarte
