
Poema al Maestro
Hoy no lavé los pies a nadie,
Pero amarré cordones
No multipliqué los panes
Pero agrupamos por decenas
No acudí al sanedrin
Pero si a una reunión de maestros
No leí las escrituras
Solo un libro con moraleja
No curé a nadie,
Solo puse banditas de colores
No caminé sobre el agua
Solo embarré mis zapatos en una caminata
No aguanté escupitajos ni maldiciones
Solo hablé con padres molestos
No llené las redes,
Solo mis bolsillos con fichitas de colores
En vez de lavar mis manos como Pilatos,
Mandé a lavar un par de sucias manos…
Pero siento que dejé el cuerpo, el alma
Enterré con el pie una semilla
En áridos campos
Entre absurdos y contradicciones
Entre la burocracia del fariseo
Fui un samaritano enseñándole a judios,
Un visitante lejano que pasa por profeta
Un pescador de números y letras
El maestro que tiró la primera piedra
