Shannon Mullane
Las tormentas de nieve de febrero están ofreciendo un poco de alivio a los paisajes secos de la cuenca del río Colorado, pero los embalses del río siguen a media capacidad de cara a una temporada de lluvias de primavera proyectadas inferiores a lo normal, según una reunión informativa celebrada esta semana en la Upper Colorado River Comission.

Las condiciones de sequía destacan la preocupación por el agua en la cuenca del río, asolada por la sequía, y se producen mientras continúan las negociaciones sobre las recientes regulaciones operativas para después de 2026. Si se dieran condiciones similares en cualquiera de las opciones de las recientes directrices operativas, los estados de la cuenca baja, entre los que se encuentran Arizona, California y Nevada, tendrían que hacer grandes recortes de agua, según explicaron los responsables de la comisión en su reunión del martes 18 de febrero.
Según Rebecca Mitchell, representante de Colorado en la comisión y principal negociadora del estado en asuntos relacionados con el río Colorado, se trata de un informe “severo”.
“Tenemos que reconocer que los recortes (en el uso del agua) son probables, posibles y plausibles”, dijo.
El sistema de embalses del río Colorado almacena agua para garantizar el suministro crítico a 40 millones de personas de siete estados, 30 naciones tribales y partes de México.
El lunes 17 de febrero, el agua almacenada en todos los embalses de la cuenca estaba al 42% de su capacidad total, según una presentación realizada durante la reunión de la comisión en la que se debatieron las últimas condiciones de los embalses.
El lago Powell, un inmenso embalse en la frontera entre Utah y Arizona, estaba al 35% de su capacidad. Y Blue Mesa, un embalse federal y el mayor de Colorado, estaba lleno al 62%.

El nivel de los embalses aumentará cuando la nieve acumulada se derrita en primavera. Pero la proyección de lluvia primaveral es baja para todos los embalses federales de la cuenca alta, que incluye Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming. Se pronostica que el escurriemiento hacia el lago Powell será un 67% del promedio entre abril y julio.
Estas condiciones pueden cambiar a medida que caiga más nieve en la región, pero la proyección a dos semanas muestra un giro a condiciones secas, según la presentación de la comisión.
En lo que va de temporada, el manto de nieve de la cuenca alta se ha situado justo por debajo de la media. Al 1 de febrero se situaba en el 86% de la media de los últimos 30 años, pero las últimas tormentas la elevaron al 94% el miércoles 19 de febrero, según el Colorado Basin River Forecast Center.
En Colorado, las tormentas de nieve de febrero también ayudaron a aumentar el manto de nieve al 94% de la norma de los últimos 30 años. El manto de nieve del estado típicamente alcanza su punto máximo a principios de abril.
“La nieve nos ha traído algo de optimismo. Pero me gusta recordarle a la gente que cuando vemos el lago Powell lleno en un 35%, significa que está vacío en un 65%”, dijo Mitchell. “Eso es inquietante”.
Negociación de las operaciones del río Colorado
El Bureau of Reclamation ha indicado cinco formas en las que el río Colorado puede gestionarse después de 2026.
Si cualquiera de esas alternativas administrara el agua de la cuenca en este momento, los tres estados de la cuenca baja tendrían que recortar su uso entre 1.8 y 2.8 millones de acres-pies basado enlas condiciones de febrero, dijo Chuck Cullom, director ejecutivo de la comisión. En el peor de los escenarios, los recortes se ampliarían a entre 2.1 y 3.2 millones de acres-pies.
No está muy claro cómo se aplicarían esos recortes en los cuatro estados de la cuenca alta, como Colorado. Algunas opciones incluyen recortar el uso en 200,000 acres-pies.
Cada una de las cuencas tiene el derecho legal a utilizar unos 7.5 millones de acres-pies de agua al año. Un acre-pie equivale aproximadamente al consumo anual de agua de dos o tres hogares.
Los planes de operación posteriores a 2026 no son definitivos y los negociadores de los siete estados de la cuenca aún están en desacuerdo sobre cómo deben realizarse los recortes en los peores años del río.
Los funcionarios de la cuenca baja afirman que todo el mundo debe recortar en los años secos y que la conservación voluntaria no es muy convincente.
Los responsables de la cuenca alta afirman que sus estados no deberían realizar recortes de agua obligatorios, sino que podrían llevar a cabo una conservación voluntaria. Los responsables de la cuenca alta afirman que la cuenca baja utiliza más agua de la que le corresponde por ley y que deberían en primer lugar reducir su consumo.
“Las posibilidades de conservación y otras actividades en la cuenca alta están limitadas por el suministro de agua”, declaró Cullom. “No se puede conservar agua que no está disponible”.
“Todos están sufriendo”
Los usuarios de agua de la cuenca alta ya sufren escasez de agua todos los años, y esto debe reconocerse en la forma en que se gestione el río en el futuro, según afirmaron las autoridades durante la reunión de esta semana.
La Upper Colorado River Commision se ha apresurado a cifrar la escasez de agua para apoyar sus afirmaciones en las negociaciones. En un análisis reciente que se debatió el lunes, se indicaba que los usuarios de agua de la cuenca alta consumen cada año alrededor de 1.3 millones de acres-pies menos de la totalidad de su suministro, basándose en datos de 1991 a 2023.
Este suministro total -la cantidad máxima de agua que se puede medir- suele ascender a unos 5.18 millones de acres-pies al año. Según la comisión, la escasez se produce cuando los usuarios deben reducir su consumo porque no hay suficiente agua.
Según los funcionarios, la cuenca alta no ha utilizado toda su cuota de 7.5 millones de acres-pies debido a la incertidumbre sobre el suministro de agua.
Esta escasez tiene repercusiones reales en las comunidades, dijeron los funcionarios durante la reunión.
Los agricultores obtienen dos cortes de heno en lugar de tres, lo que reduce sus beneficios. Los ganaderos, que se enfrentan a precios más altos o a problemas de producción de heno, terminan criando rebaños más pequeños, lo que rimpacta en la producción de carne y leche.
Se contratan menos peones. Las ciudades endurecen sus restricciones de riego en verano. Las economías recreativas locales se resienten, al igual que los ecosistemas, sobrecargados por el aumento de las temperaturas y la sequía.
Aumentan las tensiones entre los miembros de una comunidad que necesitan agua por diferentes razones y tratan de compartir un suministro incierto, dijo el comisionado Brandon Gebhart, de Wyoming.
“Y al tratar de hacerlo sin destruir completamente uno o lo otro”, dijo. “Con frecuencia, esto significa que todos sufren”.
Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle
