“Tenemos que proteger a los vulnerables, tenemos que proteger a los desatendidos, tenemos que protegernos unos a otros”. Meiko Lunetta, responsable de grandes donaciones de Planned Parenthood of the Rocky Mountains

Rich Allen

Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle   

Resistir fue el tema del día el pasado sábado 18 de enero, en lo que Aspen repite una serie de marchas como en todo el país en apoyo a los derechos de las mujeres – y de otros – antes de la inauguración de Donald Trump el lunes 20 de enero.

La Marcha de las Mujeres de Aspen fue probablemente una de las más frías del país, con temperaturas gélidas que rondaban los diez grados bajo cero mientras varias docenas de activistas abrigadas desfilaban desde la plaza Góndola hasta la biblioteca del condado de Pitkin a primera hora de la tarde. Originalmente, su destino sería el kiosco del parque Paepcke, pero se cambió debido a las condiciones meteorológicas.

Sharon Caulfield ayuda a dirigir a los manifestantes y corea la Marcha de Mujeres del sábado en Aspen. Las participantes en la Marcha de las Mujeres en Aspen el sábado desafiaron temperaturas inferiores a diez grados mientras caminaban desde la plaza Góndola hasta la biblioteca del condado de Pitkin. El evento estaba originalmente programado finalizar en Paepcke Park, pero debido al clima se cambió a un ambiente cerrado. Foto por Rich Allen para Aspen Daily News

“Al parecer, vamos a tener que aguantarlo todo durante los próximos [cuatro] años”, dijo Betty Wallach, presidenta del partido Demócrata del condado de Pitkin, en su discurso de clausura, refiriéndose a un poema que acababa de recitar la galardonada poeta estadounidense Ada Limón.

“Pero eso no significa que tengamos que aceptarlo y, desde luego, no tenemos que volver atrás. Pero mientras lo aceptamos, todos somos activistas… no tenemos que aceptarlo sin hacer algo al respecto”.

Wallach dijo que hubo que hacer algunas concesiones antes de que la biblioteca aceptara celebrar el acto: el evento debía ser apolítico y no podía hacerse ninguna mención a Trump por su nombre. Los funcionarios de PitCo Democrats no llevaron sus insignias ni se identificaron como tales durante el evento.

Los manifestantes portaban pancartas que abarcaban desde los derechos de las mujeres y del colectivo LGBTQ+ hasta cuestiones relacionadas con el clima y la educación, pasando por el apoyo a la libertad de prensa. Algunos coches tocaron el claxon en señal de apoyo; un par de ellos abuchearon a los manifestantes a su paso por el centro de tránsito de Rubey Park.

En la biblioteca, un quinteto de oradores se centró en la libertad de expresión y la resistencia en los próximos cuatro años. Annalise Grueter, Shannon Meyer, directora ejecutiva de Response, la abogada Beth Klein y Meiko Lunetta, responsable de grandes donaciones de Planned Parenthood of the Rocky Mountains. Cidney Fisk, organizadora de Cobalt, organización sin fines de lucro de defensa de los derechos reproductivos (aunque señaló que no representaba a la organización en el acto), condujo desde Denver.

Según un recuento aproximado realizado por el Aspen Daily News, al final del acto en la biblioteca había unas 75 personas. Asistieron las candidatas a la alcaldía de Aspen, Katy Frisch y Rachel Richards, una de las cuales se convertirá en la primera alcaldesa de la ciudad en 18 años.

Fisk estuvo en Aspen en febrero del año pasado para recoger firmas de una petición para conseguir que se incluyera en la boleta electoral una pregunta que afirmara el derecho al aborto en Colorado; la consiguiente pregunta electoral, la enmienda 79, se aprobó con poco menos del 62% de votos diciendo “sí”. 

Fisk señaló que en el acto se recolectaron 130 firmas, y que el 5º distrito del Senado estatal de Colorado fue el único al que los grupos de defensa no enviaron personal pagado, debido a la alta participación local y de voluntarios.

Sin embargo, advirtió de las amenazas que se ciernen sobre el derecho al aborto con la próxima administración.

“Aunque fue todo un logro, y odio ser negativa, no estamos seguros de cómo podrían ser las cosas si se produce una prohibición federal”, dijo Fisk. “No sabemos qué ocurrirá en Colorado si se penaliza el aborto”.

Señaló que el representante de Colorado Gabe Evans (R-Fort Lupton) está “defendiendo” una legislación de este tipo.

“Si no queremos volver atrás tenemos que tomar cartas en el asunto”, dijo Fisk. “Ya no podemos confiar en que los políticos reconozcan el inmenso apoyo que tanto los habitantes de Colorado como los estadounidenses tienen por el derecho a decidir”.

Lunetta señaló que el centro de Planned Parenthood de Glenwood Springs es el único proveedor público de abortos de la cordillera occidental. Dijo que desde la anulación Roe contra Wade en 2022, la clínica ha atendido a más de 15,000 pacientes de fuera del estado. Señaló que están viendo pacientes que no son de Colorado para otros tratamientos, como la atención de afirmación de género.

“Tenemos que proteger a los vulnerables, tenemos que proteger a los desatendidos, tenemos que protegernos unos a otros”, dijo Lunetta. “También hacemos un llamado a todos para que vuelvan a canalizar su energía en el apoyo a organizaciones locales, a fondos para el aborto, a los grupos de defensa, a todas las personas que hoy están aquí. Somos los grupos que estamos creando la red de seguridad para nuestras comunidades necesitadas. Para rechazar la crueldad de esta administración haremos falta todos y ninguna acción es demasiado pequeña”.

Tras la primera toma de posesión de Trump en 2017, millones de estadounidenses celebraron la que se considera la mayor protesta de un solo día en la historia del país, con cientos de miles de personas tomando las calles de Washington D.C. Este año en la capital del país -con el evento rebautizado como “La Marcha del Pueblo» (aunque los oradores de Aspen siguieron usando el apelativo de “Marcha de las Mujeres” el sábado)- el número estimado de manifestantes fue de unos 250,000 según Reuters, aproximadamente la mitad del recuento de 2017.

Al igual que en 2017, ciudades de todo el país participaron en la protesta. Sin embargo, al igual que en la capital, en otras ciudades, como Nueva York, según informa CBS News, la afluencia fue menor que en la primera toma de posesión de Trump.

A nivel local fue una historia similar -el Aspen Daily News en 2017 estimó que entre 500 y 600 personas asistieron a un evento similar-, aunque otras ciudades no se enfrentaron a las temperaturas bajo cero que sufrieron los habitantes de Aspen.