Destellos del alma

Lago Kerr en Florida. Foto por Daniel Torres

Por mucho tiempo te he amado y ahora parece

que nuestro sentir ha expirado.

Nuestros días de primavera,

los muchos días entre los secos paisajes y 

los estanques sin reflejos.

Por mucho tiempo te he amado y ahora tus latidos 

se asemejan a los míos y nuestras flores se marchitan,

y el bienestar escasea.

Nos hemos de separar, esta vez será, más que definitiva.

No habrá abrazos llenos de amor y sinceridad,

como aquella primera vez que nos separaron el alma,

que nos dividieron en dos y después me entregaron entre tus manos.

Nuestras almas alguna vez fueron una. Mi corazón dependía del tuyo.

Yo parecía ser un desdoblamiento de tu voluntad que 

permanecía perpetuamente sobre mí.

De pronto, he quedado solo en nuestro jardín

mientras recojo la hojarasca y terminó de escribir este poema, 

que no parecía real en mis memorias,

mientras recuerdo nuestros inviernos y ahora espero las temporadas pasajeras.

Conforme pasa el tiempo, el reflejo regresa en los estanques,

un poco más extraño, parecido a algo, 

parecido a aquello que no creía real en mi memoria. 

Por mucho tiempo nos hemos separado,

pero aún seguirás siendo un pilar repleto de viñedos

y un par de flores que los inviernos y las temporadas pasajeras

no han dejado morir

para mi existir, en mis altares.

Lago Kerr en Florida

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