I.

Cuestionando con un canto, al sentimiento,

que de tanto y tanto,

algunos y muchos otros cuantos,

han olvidado su verdadero nombre,

le damos apodos y lo ignoramos,

que de tanto y tanto,

del amor ya no hablamos y

de nuestros amores nos olvidamos.

II. 

¿Cuántos cantos he desperdiciado en manos ajenas,

que parecían seguras, en almas quebradas

que se mostraban distintas?

¿Por cuánto tiempo el hombre puede trabajar sin amor?

Y- ¿Desde cuándo es que el amor

se ha deshumanizado de maneras absurdas?

III. 

¿Cuál es mi razón para amar?

Si en la aparente certeza se ha asemejado más,

al camino sin señales,

a la incertidumbre perpetua.

¿Quiénes son capaces de cantar al amor sin haberlo conseguido?

O- ¿Cómo poder alabar un sentimiento que no se ha aprendido?

IV. 

¿Cuántas preguntas han surgido entre los que llamé amores,

las que han llorado ausencias y mis complicados cariños?

¿Cuántos corazones me han amado verdaderamente?

Y-

¿Cuántos me han odiado después de amarme?

¿Por cuánto tiempo nuestros amores estarán separados,

anhelando la compañía del solitario?

V.

Cuestionando con un canto, al sentimiento,

que de tanto y tanto,

entregarse sin saber como darse,

termina desperdiciandose, entre las letras de los poetas,

entre los cantos, que de tanto y tanto,

de los amores viejos no se olvida y

que los amores nuevos ha ignorado.

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