Desde el comienzo de esta columna y mi participación con El Sol del Valle, el arte y la creatividad siempre han sido el centro de mi enfoque. Casi 5 años de analizar no solo lo que significa crear arte y ser una artista o persona creativa, sino también reportar sobre aquellos temas del mundo del arte, unos con los cuales estaba de acuerdo y otros no tanto. 

Vanessa Porras, Artista Existencial

Desde hace unos meses empecé a sentir una falta de conexión no solo con mis lectores sino también con lo que escribía. Es cierto que mi vida ha evolucionado muchísimo en los últimos dos años, y aunque personalmente ciertos temas ya no me llenan de interés y entusiasmo como lo hacían antes, también me siento limitada por el tema general de la columna ya que hay otros temas de los cuales me gustaría entablar y no puedo siendo que no tienen nada que ver con el arte. 

Por lo tanto, me parece muy natural que, ahora que comienza el nuevo año, también comience una nueva etapa (o capítulo, por así decirlo) de Artista existencial. Como en muchas otras ocasiones lo dije, para alguien a quien le gusta crear, no basta simplemente “cumplir” con sus deberes de crear o producir. Una parte esencial de hacer cualquier cosa es saber que estás poniendo la mejor versión de ti y tus talentos para que otros disfruten de ella. 

Recientemente escuché a una amiga librofila decir: “Tenemos tanto poco tiempo para leer todos los libros que hay en el mundo, así que es muy importante no perder el tiempo con libros que no valen la pena”. Lo cual me hizo pensar en algo que leí muchos años atrás sobre Gabriel García Márquez, que decía que quemaba capítulos o manuscritos enteros que no consideraba que cumplieran el estándar de calidad que él quería. 

La primera vez que leí eso, me rompió el corazón; pensé que lastima no tener la oportunidad de leer lo que él consideraba no estar a la altura de lo que consideraba la perfección. Pero ahora lo veo de manera distinta. Hoy lo veo como un acto de respeto mutuo entre el escritor y el lector. Entre creador y admirador. 

Como una conversación sin palabras que dice: “Mira, respeto tanto tu tiempo finito en este mundo que te presento mi mejor obra para que no desperdicies ni un segundo”.

Últimamente sentía que escribía para cumplir una fecha límite, para producir. Esto no es para decir que de ahora en adelante cada columna será una obra maestra, claro que no, pero sí es una sacudida de lo viejo y lo que claramente ya no estaba resonando conmigo. Esto no es un rechazo de lo viejo ni del arte y la creatividad, sino una expansión de esos temas. He notado que cuando estás emocionado/a de tus proyectos, los demás también se contagian de tu entusiasmo. 

Así que, aunque no sea una obra de arte, creo que es importante reconocer cuando algo ya se terminó y continuar con lo que sigue. Quiero hacer ese compromiso conmigo misma y con mis lectores de producir sólo aquello en lo que estoy orgullosa y realmente interesada. Mi honestidad y voz siempre serán las mismas, solo que ahora me gustaría tener una conexión más íntima con mis lectores; me gustaría dar mi perspectiva a sus preguntas, como esa amiga que tal vez no tenga todas las respuestas, pero siempre estará ahí para dar un buen consejo y debatir un poco. Me gustaría compartir mis observaciones del mundo y ampliar más la curiosidad que aquello que nos afecta a todos. 

Así que este año nuevo, tal vez tenga más preguntas que respuestas; espero que me acompañes en este nuevo capítulo y que también te sientas en confianza para platicar un poco, ya que este espacio también es tuyo. 

Las preguntas no terminan aquí; puedes compartir las tuyas enviando un correo electonico a: vanessaporras.art@gmail.com

Artista existencial