Buscando un cambio
Si me permiten hablar en términos muy abstractos, espero poder compartir algo de la sabiduría que estoy encontrando en estos últimos años.

Hubo un tiempo en que más o menos sabía lo que venía después. La vida solía tener un sentido de progresión marcado por líneas claras. Las vacaciones de verano, las graduaciones, los primeros amores, los primeros trabajos, ese tipo de cosas. Eran sistemas y referencias que te señalaban en qué dirección iba tu vida. El cambio estaba en camino y sabías más o menos cuándo y más o menos cómo iba a verse.
Las metas y la ambición funcionan mejor dentro de una estructura. Ese es todo el diseño de la escuela. Ejecutas bien, recibes una calificación y avanzas. Hay un ritmo incorporado. Pero una vez que sales de esa estructura, las metas se vuelven abstractas. No hay nadie examinando tu vida con una rúbrica.
Lo que descubrí fue que mis metas siempre las habían fijado las estructuras en las que estaba. Cuando las dejé, no sabía cómo fijar las mías propias, lo que me ha dejado sin rumbo por mucho tiempo. Fijarse metas puede sonar fácil. Solo decides dedicarte a ser el mejor en esto o aquello. Pero ese lenguaje superlativo es la respuesta fácil que no nos deja vivir una vida feliz.
Una de las lecciones más amargas de la vida es aprender que tenemos libre albedrío y encontrar el valor para usarlo. Esa revelación llega en momentos distintos para todos. Algunos la encuentran en la escuela, otros en la adultez, algunos nunca. Pero he notado que solo llega después de que te cachas esperando que llegue lo siguiente y te preguntas por qué no ha aparecido todavía.
Habrá momentos en los que estarás entre capítulos. Algo importante termina y el ruido de su urgencia se apaga, dejándote tomar una pausa en el ritmo de tu vida. Esos espacios pueden durar días o años dependiendo de lo que estés buscando y de qué tan honesto estés dispuesto a ser contigo mismo. Sé un poco romántico sobre lo que viene después. Pero debes estar dispuesto a aceptar que lo que quieres que sea y lo que realmente se convierte casi nunca son la misma cosa.
Si me permiten ser egocéntrico por un segundo, creo que lo más sabio que he dicho es que la vida es como una gráfica de dispersión. Una vida no suma nada en particular, más bien va tomando forma en muchas iteraciones antes de llegar a su forma final, oblonga, chistosa y hermosa. Deja de estresarte por lo que tu vida va a sumar y considera encontrar libertad en lo que estás abierto a que se convierta. Tienes que vivir una lección para realmente aprenderla, pero si puedo dar algún consejo sería que aflojes tu agarre.
Aprender a cerrar esa brecha entre expectativa y realidad es uno de los primeros exámenes reales de la vida. Y lo más difícil de pasarlo es hacer las paces con la mediocridad, que en realidad es una palabra despectiva para describir nuestras limitaciones. Así que si no podemos ver nuestras limitaciones como invitaciones para que otras personas sean excelentes, pasaremos la vida amargados. El que anhela amargado, espera durante grandes partes de su vida un capítulo que nunca llega, mientras todos a su alrededor encontraron suficiente que valiera la pena para aprovechar bien el tiempo.
A lo que voy es que nunca encontramos lo que buscamos en la vida. Pero los que buscan encuentran algo, y ese algo no es lo que querías pero a lo mejor es lo que necesitabas. Entonces, está listo para lo que sea.
