
El 10 de diciembre de 2024, el Buddy Program cerró el año con broche de oro al realizar una de sus actividades anuales: EcoFlight. Un EcoFlight es un vuelo utilizado “para elevar y asociarnos con las voces y comunidades afectadas, a fin de abogar por políticas de conservación que promuevan la justicia ambiental para todos”, según la página oficial de EcoFlight, fundada en 2002 por Bruce Gordon, piloto y fundador. La misión de EcoFlight se basa en los principios de diversidad, equidad e inclusión, usando el vuelo “para desmantelar las barreras sistémicas y lograr un futuro más justo y equitativo, donde todos puedan prosperar en un entorno saludable y sostenible”.
El Buddy Program creó el “Programa de Liderazgo al Aire Libre”, diseñado para desarrollar habilidades de liderazgo mientras los estudiantes aprenden sobre la naturaleza. En la unidad anterior, se sumergieron en diversos temas sobre las tierras públicas.
Durante los cinco vuelos de EcoFlight, 22 personas entre estudiantes y empleados tuvieron la oportunidad de volar. Los pilotos Gordon y Gary Kraft guiaron los grupos sobrevolando la Cuenca de Piceance, en el oeste de Colorado. Esta área es rica en gas natural, utilizado para cocinar, calefacción y otros fines, además de ser un importante hábitat natural para la vida silvestre local.
El condado de Garfield ha estado perforando y trabajando con la industria del petróleo y gas desde la década de 1960, lo que ha llevado a tener más de 12,000 pozos de petróleo perforados en toda la región.


En el EcoFlight, los participantes pudieron observar desde una nueva perspectiva la magnitud de la extracción de combustibles fósiles en el área local de Rifle y el Valle del Río Colorado, visualizando una parte de Rifle que no se puede entender desde el suelo. Desde el aire, los estudiantes vieron una telaraña de caminos que conducen a numerosos pozos.
Al ascender, el piloto Kraft inició una conversación con los estudiantes sobre la extracción y su impacto en el condado de Garfield y sus alrededores. Durante la charla, los estudiantes y empleados del Buddy Program reconocieron que algunos de ellos están directamente afectados, ya que sus familias trabajan en la industria del petróleo y gas, uno de los mayores empleadores en la región.
Kraft comentó, “No toda perforación es mala, la necesitamos. Lo que queremos es asegurarnos de que se realice de manera responsable y en los lugares más adecuados”.
Uno de los estudiantes preguntó si los pozos se encontraban en tierras públicas, a lo que Kraft respondió, “Algunos están en tierras públicas y otros en tierras privadas”.
Lulu Colby, activista local y actualmente trabajando para “Salvar el Riachuelo de West Mamm”, una zona ubicada a unos 7,820 pies de altura cerca de Rifle, comentó sobre el impacto que tiene la perforación en el área. West Mamm es hogar de vida silvestre, recreacionistas y cazadores. Colby explicó, “Cuando estás aquí abajo ves un pozo, pero cuando estás en el aire ves uno tras otro. La vida silvestre no tiene continuidad”. Ella se preguntó: “¿Cuándo se convierte esto en un problema?”
Colby detalló que estaban intentando perforar 90 nuevos pozos en el área de West Mamm, aunque han logrado reducir ese número a entre 60 y 70. Sin embargo, aún no están cerca de su meta de “Salvar a West Mamm”. Explicó que el problema de la perforación masiva es que la vida silvestre se ve obligada a moverse de un lugar a otro hasta que, debido a la excesiva actividad, ya no queda espacio para trasladarse, lo que se convierte en un grave problema ambiental.
Otro de los temas mencionados durante el EcoFlight fue el aumento de la liberación de carbono en la atmósfera debido a la cantidad de pozos, lo cual contribuye al cambio climático, las sequías y, eventualmente, a la alteración de los patrones climáticos.
Xiadani B., estudiante del Buddy Program, quien voló por primera vez, compartió que se sintió nerviosa al principio, pero que una vez en el aire, sus nervios desaparecieron. Describió su experiencia, “Es como poder conectar todos los puntos. Ser capaz de conectar lo que aprendimos con lo que podemos ver”.
Koda G., también estudiante del Buddy Program y primerizo en el EcoFlight, relató lo inspirador que fue ver de primera mano la magnitud de los pozos de los que tanto se habla. Koda comentó que vio su casa desde el aire y, al final del vuelo, soñaba con convertirse en piloto algún día.
Koda expresó, “Yo personalmente creo que como comunidad necesitamos unirnos. Hacer una pausa y darnos cuenta del impacto que tiene [la perforación de pozos], reconocer que lo necesitamos, pero también cuestionarnos cuánto realmente necesitamos y encontrar un equilibrio”.
Para más información sobre el Buddy Program, visita buddyprogram.org y para conocer más sobre EcoFlight, visita ecoflight.org.
