“El agradecimiento contrarresta la ansiedad y el estrés”, según leí en una revista mientras esperaba para una cita de doctor. En el mismo lugar de nuestro cuerpo donde se produce el estrés y la ansiedad también se produce el agradecimiento. Y según explicaba estas estadísticas, eso tenía lógica, ya que el estrés era por pensar en lo que no tenemos, mientras que el agradecimiento se enfoca en lo que sí tenemos.
Todos hemos conocido a alguien o muy pesimista u optimista, ¡donde llegan a desesperar!
Las personas que a todo le ven lo negativo, que para ellos ya no hay esperanza y todo es malas noticias, incluso si sale el sol se molestan. O los que se alegran hasta por que en la línea para pagar en la gasolinera se encontró a conocidos y pese a que se le hizo tarde pudo saludar a alguien que hacía mucho no veía.
El agradecimiento, es una acción e incluso un estilo de vida. Entre más lo practicamos más lo podemos ejercer. Agradecer por un día más de vida, por el aire, por nuestra familia, por poder caminar y ¿por qué no agradecer el poder deleitar la comida? ¿Cuántas veces a la semana practicamos el agradecimiento? ¿Qué es algo que agradece en este preciso momento? ¿Ya lo pensó? Ahora, ¿ya agradeció?
En septiembre pude viajar a Londres y a Kenia, en África. Londres fue mágico, lleno de sabor y cultura. Al llegar a Kenia, todo cambió. Yo imaginaba algo diferente, y por no saber me quedé sin dinero, ya que había olvidado cambiar dinero a la moneda de Kenia, y mis tarjetas no eran aceptadas en las comunidades tan rurales. Quería comprar tantas manualidades y no podía, solo tenía dólares y esos no los querían como forma de pago.
Viajamos a una tribu, donde la misión y propósito del viaje era construir un tabernáculo. Me tocó visitar escuelas muy, pero muy pobres, y mi corazón lloraba con todo lo que mis ojos veían. Mi hija mayor me dijo algo que nunca olvidare “que no te mueva la lastima, si no la compasión”. Una maestra mientras platicaba conmigo me dijo “en América todo lo quieren resolver con dar más. Se sienten obligados a dar por dar. Pero no saben disfrutar lo que tienen, no les llena el dar y no les llena el tener”.
Cuando entendí el mensaje que ambas me estaban intentando dar, agradecí la experiencia de poderlo vivir. No hubiera sido lo mismo si no hubiera estado en ese lugar y ver de primera mano a lo que ellas se referían. Agradecí el no tener dinero de ese país conmigo, ya que en mi desespero hubiera hecho algo que quizás hubiera ofendido a la tribu. El dinero no lo compra todo, y eso es algo mencionado hasta en canciones.
Una escuela tenía unas letras a medio pintar que decían “el conocimiento es poder”. Libros con pastas desgastadas y hojas perdidas. Un grupo de unas ocho niñas compartían una biblia forrada con bolsas de plástico y la cuidaban como una joya. La leían y la discutían. Se la pasan una por una para leer y lo hacían en orden, como algo que ya estaban muy acostumbradas a hacer. Algo que en mi casa hubiese sido un tema de pleito, ya que mi hijo menor tiene hasta su propio vaso para tomar agua, no le gusta compartir.
Para los niños de esta tribu, el ir a la escuela es caminar millas de distancia bajo un sol que come la piel y animales salvajes (y hablo de depredadores en África). Pero ni eso los detiene. Eso me llevó a escribir esto, ya que trabajando con Colorado Mountain College y ver la cantidad de dinero que la universidad tiene para que alguien estudie, y sin tener que pasar tantos retos como esos niños, todavía hay mucha gente que decide u opta por no estudiar pese a que tienen el deseo e interés de hacerlo.
En este día en el que damos gracias, les invito a reflexionar en que necesitamos agradecer más y que hemos dejado de hacer por la razón que sea, y como esos deseos de estudiar no se van. Qué hacer con esos deseos de sacar un título universitario o una certificación y cómo poco a poco si no lo proponemos podríamos hacerlo.
Agradecer que todavía podemos hacerlo ya que no hay edad, u obstáculo que nos pueda parar una vez que lo tenemos determinado. ¡Así somos los latinos de aferrados!
Colorado Mountain College, agradece a cada estudiante el que nos confíen sus sueños, y que nos permitan trabajar con ustedes por esos sueños. Agradecemos que nuestras comunidades sigan cambiando el futuro de nuestro estado para bien.
Por mi parte, gracias por leerme y dejarme compartir con ustedes.
Crystal Mariscal, especialista en mercadotecnia y comunicaciones en español para Colorado Mountain College. ¿Tienes preguntas? Llama al 970-291-0316.
