La coordinadora de servicios juveniles Karina Morrow cuenta su historia personal sobre el alto costo del cuidado infantil en el Valle y explica por qué votar Sí a la 7A es clave para ampliar las oportunidades de educación temprana y apoyar a las familias.

Mi nombre es Karina Morrow, y actualmente soy la coordinadora de servicios para jóvenes de 0 a 18 años en la biblioteca de Rifle. Soy originaria de Lima, Perú, y he vivido en el valle durante 24 años. A lo largo de mi vida, mientras criaba a mis tres hermosas hijas, he enfrentado desafíos significativos para conseguir cuidado infantil en el valle, y me gustaría compartir mi experiencia.
Mi primera experiencia con mi hija mayor fue un gran desafío debido al costo del cuidado infantil. En la situación en la que estábamos, tuve la opción de quedarme en casa y cuidar de mi bebé hasta la edad de 2 años. Fue difícil regresar al trabajo y poder contar con una persona de confianza que cuidara a mi bebé como yo lo haría. Además, el costo de las guarderías era excesivamente alto y no podía pagar la cuota mensual de una guardería para mi primera hija. Tuve la idea de solicitar trabajo en la guardería a la que mi hija ingresaría a los 3 años. Obtuve el puesto de maestra y estaba muy contenta y agradecida de recibir un descuento en la guardería por trabajar allí.
Después de cuatro años, tuve a mi segunda hija e increíblemente, la historia se repitió. Al no tener un familiar cercano en quien confiar para cuidar a mi niña, fue muy difícil tomar la decisión de tener que regresar a trabajar y no poder encontrar a la persona adecuada para que cuidara a mi hija. A pesar de los gastos adicionales que implica vivir en el Valle, decidí quedarme en casa con ella por 2 años. Luego tuve la idea de regresar a trabajar en otra guardería para obtener el descuento, lo que me permitía trabajar y al mismo tiempo estar con mi hija. Fue así como comencé mi carrera como maestra de educación temprana. No hubiera podido continuar mi carrera, trabajar y estar con mis niñas si no hubiera obtenido un puesto en la misma guardería.
Hace siete años, tuve a mi tercera hija. Con ella no tuve la opción de quedarme en casa porque solo tenía tres meses de permiso de maternidad. Tuve que regresar a mi trabajo y también enfrentamos lo difícil que es dejar a tu bebé con una cuidadora particular y lo costoso que resultaba. Mi niña estuvo con una señora encantadora que me dio mucha confianza y la cuidó con mucho amor. Elegimos esa opción porque ella era muy buena con mi hija y, a la vez, era un poco más económica que una guardería. Después de dos años, tuvimos la oportunidad de encontrar una opción cerca de casa, una guardería, con la sorpresa de que la cuota mensual era de casi 1.000 dólares al mes. Fue difícil, pero tuvimos que sacrificarnos para que mi niña estuviera en un buen lugar donde también ella estaba muy contenta y aprendiendo mucho en dos idiomas. Esta gran aventura de buscar niñeras o guarderías para poder trabajar y seguir mi carrera como maestra de educación temprana fue un verdadero desafío.
Cuando escuché acerca de este proyecto y su propósito de apoyar a otras familias, y especialmente a los niños para que tengan un futuro brillante, les agradezco por tener la iniciativa de apoyar a las familias con niños pequeños. Como coordinadora de servicios para niños y adolescentes en Rifle, pienso apoyar la medida electoral 7A para lograr el objetivo de que haya más lugares seguros donde los niños puedan estar y que no represente un costo tan elevado para las familias. La educación temprana y la socialización son cruciales, por lo que considero que esta campaña tiene un propósito fundamental para los niños y sus familias. Animo a todos en nuestra comunidad a votar sí a la 7A.
