Recordar es volver a vivir… a través de olores, canciones, caricias y momentos que marcaron nuestra alma. Una reflexión poética sobre lo que nos mantiene vivos en el corazón.
Vivir solo por hoy es bastante bonito… pero de vez en cuando llena de vida recordar los bellos momentos.
Recordar es volver a vivir.
Recordar los tiempos en los que volabas libre como las aves
Como el pajarito que brinca en los charcos de agua al pasar la lluvia, como el pajarito que va de rama en rama descubriendo el mundo a su alrededor
Y como aquel pajarito lleno de vida y de colores que disfruta el ritmo de una buena melodía al son de su cantar.
Como olvidar lo vivo que te hacía sentir esa primera competencia, el primer juego, primer dia de clases.
El recuerdo de ese primer beso con el amor de tu vida.
Esas maripositas que sentiste al tomar de la mano por primera vez a la que sería tu esposa.
Esas maripositas que a lo largo de la vida han revoloteado en nuestros más hermosos momentos.
Recordar es volver a vivir a través de los olores.
El olor a chimenea al entrar los meses de invierno. El olor a navidades con buñuelos y toda la familia alrededor del árbol.
Todas aquellas personitas que ya partieron vivirán siempre a través de todos esos recuerdos.
Cómo olvidar ese abrazo de mamá después de un corazón roto.
Y el “echele ganas” de papá cada que el mundo parecia venirse encima.
Esa celebración de aniversario con el amor de tu vida donde todo era tranquilidad y armonía.
Vivir también es llenar en el corazón los Bolita, Bombón, Whisky, Pepinillo, Venus, Ares. A todas aquellas mascotas que alegraron el corazón hasta en los días más difíciles.
El recuerdo de las noches que compartiste con tantas personas… bailando, tal como lo hacen las hojas otoñales tomadas de la mano una con otra al ritmo del viento.
Dicen que de los recuerdos no se vive.
Pero yo digo que gracias a los buenos recuerdos todo se mantiene vivo.
