Un poema reflexivo que explora el miedo a cumplir los sueños, la incertidumbre del destino y la magia del camino. Una mirada íntima al alma y al crecimiento personal.

¿Qué pasaría si pudieras cumplir tu sueño en este momento?

No creo que quisiera que se cumpliera.

Es demasiado aterrador pensar en lo que pasa después de que se cumple tu

sueño si todo sale exactamente como lo habías imaginado.

¿Y si después de lograr tu sueño sientes que perdiste una parte de ti?

¿Si despiertas una mañana y sientes que no estás satisfecho con tu logro?

Se sentiría como bajar de un punto alto y quedarse con el silencio donde

solía estar toda esa energía que, por tanto, te mantuvo empujando

hacia delante.

Porque ese sueño es la razón por la que sales de tu cama cada mañana, es

lo que te mantiene trabajando duro.

Lo que le cuentas a la gente cuando los conoces.

Lo que te hace sentir como un niño de nuevo.

Que te emociona y te alumbra el fuego cada vez.

Ese sueño te hace sentir que puedes seguir adelante, aunque a veces

sientes que todo tu mundo se está cayendo y no puedes continuar y

entre todo eso escuchas esa voz que te dice “Hechale ganas y

sigue, valdrá la pena”.

Es como si estuvieras manejando hacia un destino, pero a medio camino te

das cuenta de que disfrutas más el paisaje que el llegar.

Disfrutas parar en las gasolineras por un antojo y cantar en el carro con las

ventanas abajo.

Pasar por sitios nuevos y seguir al sol.

Llegar es solo la mitad de la aventura, ¿no?

Pero ¿Qué tal si el destino es todo lo que te imaginaste y más?

Con el sueño vienen nuevas aventuras, objetivos nuevos, hasta conflictos

diferentes.

Cada día vas aprendiendo y cambiando más tu sueño.

Y si, tal vez pases por más cosas y más momentos de inseguridad.

Pues cuando llegas a un destino no solo paras ahí.

Se conocen restaurantes nuevos, gente nueva, a veces hasta te pierdes un

poco intentando llegar.

Tal vez no se vea exactamente como lo pensaste pero no hay problema con

eso.

Por qué tú escoges ver lo bello en cada lugar que vas.

Y sigues siendo la misma persona siguiendo sus sueños.

Sigues siendo esa niña con todo el universo en frente de ti.

Llegar no es el final.

Un sueño se convierte en un logro y de ahí…

Es una oportunidad de volver a soñar.

Destellos del alma