Con tan solo 17 años, Kaylee Molina conquista el título nacional de voleibol de playa y pone en alto a Glenwood Springs.

Las compañeras del United Volleyball Club of the Rockies, Kaylee Molina (derecha) y Cynthia Oronoa, posan junto al entrenador Jason Obreque tras ganar el título nacional categoría 18U en el USA Volleyball Beach National Championships en Virginia Beach, el 21 de julio. Foto cortesía del United Volleyball Club of the Rockies para Post Independent

El sol ardía, la arena quemaba, y Kaylee Molina, de Glenwood Springs High School, estaba a solo un punto de lograr el mayor triunfo de su joven carrera. Un último remate después, y la futura estudiante de último año de los Demons ya podía llamarse campeona nacional.

Molina, junto a su compañera de Battle Mountain High School, Cynthia Oronoa, ganaron el Campeonato Nacional de Voleibol de Playa de USA Volleyball en la división femenina 18U American, el 21 de julio en Virginia Beach, Virginia.

Para Molina, quien ha soñado con jugar voleibol al más alto nivel desde que comenzó en este deporte, la victoria fue un momento decisivo.

“Fue una experiencia increíble”, dijo Molina. “Llegar a los nacionales ya es bastante difícil, así que solo queríamos jugar nuestro juego y dejarlo todo en la cancha”.

La dupla logró un récord de 6-0 en la fase de grupos antes de imponerse en las rondas eliminatorias para llevarse el título. El año pasado quedaron subcampeonas, y Molina dijo que esa experiencia fue clave para mantener la calma esta vez.

“Quedar segundas el año pasado nos dio mucha confianza”, comentó. “Este año, a medida que seguíamos ganando, ya podíamos saborear la medalla”.

Molina y Oronoa viven a más de una hora de distancia y solo han jugado juntas durante dos temporadas, pero su química ha sido evidente desde el principio, dijo el entrenador de voleibol de playa del United Volleyball Club of the Rockies, Jason Obreque.

“Cuando las juntamos por primera vez, fue como si fueran compañeras de toda la vida,” dijo Obreque.

Molina comentó que construir una amistad fuera de la cancha fue tan importante como el tiempo compartido dentro de ella.

“Nos hemos acercado mucho en estos dos años, no solo dejando que el voleibol nos una, sino también fortaleciendo nuestra amistad fuera del deporte,” dijo.

Obreque agregó que la pareja suele comunicarse en español durante los partidos y que comparten una conexión cultural que las une aún más.

“Creo que el hecho de que ambas sean latinas ayudó a construir otro nivel de camaradería,” comentó.

Obreque dijo que la mayor diferencia este año fue cómo manejaron la presión.

“Había más expectativas”, señaló. “Ya habíamos estado ahí, así que el tercer día nos enfocamos en los pequeños detalles y en controlar lo que estaba en nuestras manos. Les recordamos: ‘Sabemos cómo se siente esto, ya hemos estado aquí, así que mantengámonos en el momento y hagamos bien lo básico’”.

Ese enfoque constante las llevó hasta las rondas finales y, finalmente, al campeonato.

Este título representa un gran avance para Molina, quien ahora está atrayendo el interés de programas universitarios de voleibol de playa.

“Estoy muy orgulloso de ella,” dijo Obreque. “Kaylee ha superado todas las expectativas, y ahora se le están abriendo puertas gracias al trabajo que ha hecho detrás de escena.”

Brittany Chilson, entrenadora del equipo varsity de Glenwood Springs, dijo que Molina ha sido una líder para los Demons y una fuerza imparable en la cancha.

“Kaylee es una atleta increíble,” dijo Chilson. “Tiene una gran disposición para aprender, y cuando quiere algo, lo persigue con todo. Todo el mérito es para Kaylee y Cynthia por su dedicación, y para sus entrenadores de playa que las han ayudado a desarrollar sus habilidades.”

Molina dijo que ha aprendido a recibir consejos de distintos entrenadores y usarlos para seguir mejorando.

“Escuchar diferentes perspectivas me activa partes distintas del cerebro cada vez,” dijo. “Cada entrenador tiene una visión diferente del juego, y cuando te comparten nuevas técnicas o ideas, eso te ayuda a crecer como jugadora. Solo hay que estar dispuesta a aprender algo nuevo.”

Con un año más por delante en la preparatoria y en el club, Molina está decidida a seguir construyendo sobre este impulso, y llevar todo lo aprendido de vuelta al programa de voleibol de los Demons de Glenwood Springs.

Traducción por Bianca Godina