Una columna sobre los nombres más raros y prohibidos en Latinoamérica. Felipe Pérez analiza con humor cómo la creatividad de los padres desafía a los registros civiles.

Felipe Perez

En español usamos la palabra tocayo para referirnos a alguien que comparte nuestro mismo nombre. Pero en Latinoamérica pareciera que hay papás decididos a que sus hijos nunca tengan uno.

Diversas fuentes periodísticas y declaraciones de funcionarios de los Registros Civiles han reportado un aumento en nombres raros, graciosos o simplemente impopulares. Sí, nuestra querida Latam tiene un costado folclórico cuando se trata de bautizar.

La lógica pareciera ser la siguiente: entre más raro sea el nombre, más popular te vuelves. Una astucia que derrota a la discreción. Queremos ser auténticos a toda costa, y esa obsesión nos ha llevado a registrar los nombres más creativos y extraños que se puedan imaginar. 

Solo por mencionar algunos: Batman, Harry Potter, Lady Di, Facebook, Escroto, Terminator, Marciana, Robocop, Pocahontas, Christmas Day, Masiosare, Usnavy (que viene de U.S. Navy, visto en barcos gringos, majeados por the US Army, que derivó en Usarmy), Email, Burger King, Rambo y hasta joyas como Anivdelarev (abreviatura de “Aniversario de la Revolución”).

Claro, nadie tiene derecho a burlarse de un nombre propio. Pero, ¿será que los padres dimensionan el futuro bullying en el colegio? ¿O la cara de los reclutadores cuando vean esas hojas de vida?

En Colombia, por ejemplo, es común bautizar con nombres de futbolistas. Hay un Millos Alberto, homenaje al equipo Millonarios, en su versión simplificada; Beckam David Castro, que de hecho juega fútbol profesional, pero a la inversa; o Carlos Dawin Quintero, apodado El científico del gol, por su “coincidencia” con Charles Darwin. Ni hablar de Michael Jackson Martínez, otro jugador.

¿Y de verdad alguien se llama Escroto? Pues sí. Menos mal no era médico. Muchos de estos nombres han terminado prohibidos: por supuesto Escroto, solo superado por Calzón; Terminator, superado por Robocop, Lady Di por Marciana, Christmas Day, por Batman, Usnavy por Usarmy, Pocahontas por Anivdelarev. 

Uno se pregunta, ¿por qué prohibir “Marciana”? Suena como Mariana… solo que esta era una niña de otro planeta. Y Masiosare: ¿de verdad hacía falta vetarlo si viene del himno mexicano en la estrofa “Mas si osare un extraño enemigo…”? ¡Apátridas y amargados todos!

En fin, si se prohibieron es porque alguien ya intentó registrarlos. En Argentina han rechazado: Messi, Maradona, Hitler, Chewbacca. ¿Qué más se podía esperar de un argentino idólatra del fútbol? Lo de Hitler, de pronto era él mismo, porque dicen que terminó escondido en Argentina despueś de la Segunda Guerra. Pero lo de Chewbacca… bueno, a lo mejor así se llamaba hippie que andaba de mochilero por toda América Latina y terminó casado con un nativo de Colorado solo para ponerle Aspen, Chako o Willow a alguno de sus hijos.

En Chile: Lucifer, Superman, Batman, Gandalf, Google, Yahoo. Si dejaron que alguien se llamara Pinochet, porque no Lucifer? ¡No sabía que los chilenos eran tan serios! ¿Cómo van a hacer la majada de prohibir a Gandalf o de nunca ver el baile de graduación de Google? ¿Se imaginan? Felicitaciones, este diploma es conferido a Google. ¡Majaderos! 

En Perú: Fidel Castro, Lenin, Usnavy, Xerox, Burger King, James Bond, Hitler. Bueno, entiendo lo de Hitler porque ya tienen a Fujimori. ¿Pero si yo quiero ponerle Donald Fidel a mi hijo? Mejor no me mudo a Lima.

Hubo épocas en que sí se aceptaban nombres excéntricos: Superman González, Batman Morales, Elvis Presley Gómez. Pero con el tiempo las reglas se endurecieron para evitar que diquen las ridiculeces. ¡Entonces que nos quiten el cable o Netflix!

Otros clásicos: Christmas Day (niño nacido el 25 de diciembre), Herminio Justiniano Bieber (mezcla criolla con ídolos pop), Elber Galarga (que parecía un chiste corto, pero en realidad sí apareció en un par de registros) o Disneylandia, inscrito en los 80s en zonas rurales. ¿Se imaginan? ¿Qué pensaría esta niña al escuchar que alguien odia Disney porque la cola es interminable?

También están las combinaciones accidentales de nombres y apellidos que parecen sacadas de un chiste de Bart Simpson cuando llamaba a la taberna de Moe. Y ojo, que si alguien se llama así, mil disculpas: Angie Cepeda Rico (con nombre de estrella y apellido de realeza), Elba Lazo (¡ouch!), Susana Oria (un poco más vegano), Zoila Vaca (un poco menos vegano), Dolores Delano (esposa de Don Escroto), Armando Guerra (el más tranquilo del salón).

La lista es interminable, y todos podrían ganar el concurso del Sin Tocayo. Algunos dicen que deberían prohibirlos, otros que multen a los papás. Al final, los nombres son parte de la identidad (eso es una muy mala noticia de hecho). Y vea usted: a los futbolistas les funciona. Con semejante nombre, ¿quién no se vuelve famoso?

¡Leven Anclas!