Kyle Thiem, meteorólogo del Laboratorio de Sistemas Globales de la NOAA, destaca un episodio de vientos fuertes en un futuro simulacro para evaluar dos nuevas herramientas de apoyo a la toma de decisiones en materia de incendios forestales en el Banco de Pruebas de Meteorología de Incendios. Alex Zwink (izquierda), especialista en TI del Servicio Meteorológico Nacional, y Michael Pavolonis (centro), director del Programa de Incendios Forestales de la NOAA, observan. Foto de Lauren Lipuma/CIRES

Por Michael Booth

The Colorado Sun

Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle

Con los incendios forestales que se presentan diariamente en Colorado entre el lonche y la cena, un nuevo sistema de detección de incendios por satélite basado en inteligencia artificial (IA) trabaja fuertemente buscando focos problemáticos y ayudando a los meteorólogos a señalar posibles brotes de incendios existentes. 

La oficina de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) de Boulder vigila los satélites en órbita geoestacionaria a 22,000 millas sobre Norteamérica. Esos satélites toman fotos detalladas del terreno cada 30 segundos. Ningún evaluador humano podría mantenerles el ritmo. 

Sin embargo, una capa de software de inteligencia artificial puede alertar instantáneamente a la NOAA y a los responsables meteorológicos de un cambio en los sensores de longitud de onda infrarroja en un área tan pequeña como un acre. Se envía una alerta a las oficinas locales del Servicio Meteorológico Nacional, que a su vez aprovecha los protocolos de comunicación de la NOAA, recientemente actualizados, para poner al tanto a los responsables estatales y locales de la lucha contra incendios. 

“Es el multiplicador de fuerzas”, explica Michael Pavolonis, director del programa de incendios forestales de la NOAA en Boulder. “Los humanos somos muy buenos detectando nuevas señales de calor en estas imágenes de satélite asociadas a incendios incipientes. Pero los humanos no pueden digerir todas esas imágenes que llegan a ese ritmo. Es como … una manguera de un hidrante con datos”.

Un evaluador humano confirma las rúbricas térmicas antes de que salten las alertas, añade Pavolonis. “En este ámbito, expertos humanos encargados de tomar decisiones utilizan herramientas de IA. No sustituyen a los humanos. Les dan la capacidad de tomar decisiones más eficientes e informadas”.

La nueva herramienta impulsada por IA, Next Generation Fire System, no fue necesaria para detectar el mayor incendio de esta semana, el de Alexander Mountain. Tampoco fue necesaria la inteligencia artificial para detectar los peligrosos incendios de Quarry o Stone Canyon en la zona densamente poblada de la ladera frontal donde viajeros, excursionistas, las fuerzas policiales, los guardabosques de espacios abiertos y los helicópteros de tráfico de TV pueden ser detectores prematuros.

Aunque los escáneres de inteligencia artificial están aún en fase experimental, se están utilizando en tiempo real para buscar focos más remotos en todo el oeste, según Pavolonis. Y en incendios ya existentes, como Alexander Mountain, Stone Canyon o Quarry, la IA podría identificar nuevos puntos calientes que se adelanten al incendio principal, u otras condiciones que los bomberos y los planificadores de evacuaciones deban tener en cuenta. 

Los escáneres de IA y las herramientas de comunicación perfeccionadas en el banco de pruebas de la NOAA en Boulder en junio convierten a los meteorólogos en “primeros socorristas científicos”, dijo Todd Lindley, responsable científico y de operaciones del Servicio Meteorológico Nacional en Norman, Oklahoma. “Estas herramientas nos ayudarán a avisar a tiempo y salvar vidas de incendios forestales especialmente peligrosos”.

Los satélites de la NOAA tienen cámaras extremadamente sofisticadas que graban en múltiples longitudes de onda, explicó Pavolonis: no sólo lo que es visible para el ojo humano en una fotografía, sino también varios niveles de infrarrojos y otras longitudes de onda que muestran un contraste de temperatura entre un punto y otro. Este contraste es lo que capta la IA y lo señala para que los humanos lo examinen de nuevo. 

De acuerdo con Pavolonis, las nuevas herramientas se han desarrollado en colaboración con investigadores de la Universidad Estatal de Colorado y la Universidad de Wisconsin. 

La NOAA no está vendiendo la herramienta de IA como un todopoderoso bombero definitivo. 

“La IA detecta algunos incendios antes que otras fuentes. Pero no cada vez”, afirma Pavolonis. “Es una pieza del rompecabezas. Todas estas tecnologías tienen que combinarse y ser interoperables, y eso te da la mejor inteligencia. Así que lo que intentamos es maximizar el valor de esta fuente de información concreta para que sea complementaria con otras tecnologías”.