Artista existencial

A menos de que seas un artista, tal vez no has prestado tanta atención al desarrollo del mundo del arte contemporáneo, particularmente desde la popularidad de las redes sociales. Parece que la gratificación instantánea de las redes es también un reflejo del arte que se está creando. Las obras de arte son producidas en masa y excesivamente performativas para poder atraer la atención disminuyente de su audiencia. Son impulsivas y sin un rastro de creatividad, técnica o talento.
Quiero dejar en claro que esta crítica no es hacia los principiantes y aquellos que están comenzando su carrera como artistas novatos. Esta crítica es hacia aquellos que se encuentran en el mundo elitista y arrogante del arte que se dicen ser artistas o que peor aún, consideran un plátano pegado a la pared arte y aceptan que se valore en 6.24 millones.
El arte moderno se considera haber comenzado alrededor de los años 1800-1900. Desde entonces, las obras creadas en ese tiempo retaban los movimientos artísticos previos, particularmente el realismo. Esto no quiere decir que todo el arte creado dentro del movimiento moderno haya sido malo. Hubo varios artistas que no solo retaron teorías del arte, sino que también fueron innovadores. Entre ellos Vicent van Gogh y Jackson Pollock.
Ambos se consideraban artistas expresionistas. Van Gogh fue de los primeros artistas dentro del movimiento y Pollock se podría considerar la evolución hacia el final del movimiento. Si vemos las pinturas de los dos lado a lado se puede hacer una conexión entre ambas pero se ven increíblemente diferentes. La teoría del expresionismo sugiere poder responder preguntas sobre la naturaleza del arte como el ¿porqué creamos? y ¿por qué lo disfrutamos?
Para el artista de expresionismo, el sujeto de su obra es él mismo. Se enfoca en las emociones externas pero también en aquello interno que no tiene palabras. Pero el problema con el expresionismo es la intención del artista y la interpretación del espectador.
Hay una famosa anécdota de Pollock cuando mostró “número 14 (gris)”, una obra en un lienzo blanco con pintura negra en su típica técnica de salpicaduras. Un crítico de arte observó la obra y encontró dos puntitos rojos. Escribió una explicación romántica de los puntos rojos, lo cual él veía como una representación de Pollock y la humanidad en contra del caos del universo. Solo que Pollock lo contradijo, aclaró que los dos puntos rojos había sido un accidente no intencional y solo se había manchado cuando estaba pintando otro cuadro.
Lo negativo de las secuelas del expresionismo del arte moderno a lo que ahora es el arte contemporáneo es que el arte se ha reducido a la intención del artista y la interpretación de aquellos que dicen entender. A todos nos ha pasado cuando vemos una obra abstracta de los últimos 60 años y preguntamos, ¿Qué es? ¿Qué significa?
Antes se podría argumentar que los artistas tenían por lo menos una combinación de sensibilidad y habilidad técnica para expresarse. Pero con los artistas de hoy, hemos abandonado la noción de que lo que siente el artista es lo más importante, y en su lugar la hemos sustituido por la idea de que el artista como individuo supera toda importancia.
El libro, “¿Por qué es eso arte?” por Terry Barrett dice: “El expresionismo y el cognitivismo sitúan al artista en el centro del mundo, lo consideran único entre los seres sensibles y un proveedor especial de conocimientos que no están al alcance de otros investigadores. Así pues, estas teorías tienden a inflar la importancia de lo individual en lugar de lo comunitario, refuerzan nociones sospechosas del genio artístico individual”.
Hoy en día, no importa tanto el arte que se ha creado, sino la importancia de quien lo creó y quizá incluso cuantos “likes” tiene o si el artista se hizo viral. Si el artista está bien situado en el mundo del arte, se puede salir con la suya y pegar un plátano a la pared y decir que es un comentario sobre la mercantilización del arte y habrá quien esté de acuerdo y diga que es genio artístico. Barrett escribe que “la mitología romántica expresionista tiende a aplaudir a los artistas que viven de forma excesiva y excéntrica”.
Tal vez es por eso que el arte de las redes sociales parece un circo con artistas que realizan actos ridículos y se pelean por llamar la atención. Vivimos en una era centrada en el ego y estamos perdiendo el arte en el proceso. Como creadores e interpretadores, somos responsables por la conservación del arte y la creación de un movimiento de arte que refleje por lo menos algo de intelecto y talento.
