Sopa de Letras es un espacio donde exploramos la “cultura” en cualquiera de sus aristas, como: los modos de vida, las tradiciones, costumbres, actitudes y conductas de nuestra gente.
En esta ocasión, quisiera hablar de la cultura ambiental, como lo ilustra la Investigadora colombiana, Luisa Margarita Miranda Murillo, en su publicación de la Revista P+L.
Murillo afirma que la cultura ambiental es la manera como los seres humanos se relacionan con el medio ambiente. Cada pueblo o comunidad impacta sus recursos naturales de manera diferente. El valor y cuidado que le den a estos, dependerá de las creencias y conocimientos de cada comunidad. Sabemos que la humanidad ha explotado la naturaleza con toda su flora, fauna y mineralia para su bienestar y confort.
Hace algunos años, coordinába un programa de fomento a la lectura para los niños de San Juan Atezcapan. Ellos bajaban del monte pastoreando las cabras de su comunidad. A la sombra de los limoneros, todos nos sentábamos y yo les leía un cuento. Nunca olvidaré la risa que le dio a un chamaco de unos ocho años, cuando aterrada, le pregunté qué era eso que se retorcía en su morral.
Sacó un amasijo de pelos con una cola larga y pude ver a un tlacuache moribundo, me dijo, “Lo cacé con mis manos para mi tío”. “¿Cómo?”, Le dije con mis ojos como plato. Muy orgulloso me contestó, “La sangre de este tlacuache le ayudará a curar los riñones de mi tío”. Cuando llegaron a su casa, la tía y el niño colgaron al tlacuache de la cola poniendo un vaso de plástico en el suelo para recolectar la sangre.
Los miembros de esta pequeña comunidad rural tienen la creencia que la sangre del tlacuache ayuda a curar los padecimientos de riñón. Estos inocentes mamíferos marsupiales, conocidos como tlacuaches, abundaban en los bosques y pueblos del Estado de México, pero han sido víctimas de los humanos por falta de conocimientos científicos y actualmente, ya no hay tlacuaches en esa región.
Otro tema ineludible dentro de la cultura ambiental tiene que ver con las actitudes y conductas que una comunidad tiene con el manejo de la basura. La basura es un problema colectivo que impacta irreversiblemente al medio ambiente, pero, son las conductas individuales las que generarán una posible solución.
El mes pasado, en una playa de Florida, pude constatar una conducta digna de contar. Fue durante la semana de la junta cumbre de Cambio Climático que organiza el Aspen Institute junto con el gobierno de la Ciudad de Miami. La agenda de esta cumbre abarcaba los aspectos más relevantes y complejos del Cambio Climático.
Mi trabajo era estar en la recepción para proveer información a los asistentes. Antes de iniciar labores, fui a dar un paseo en la playa South Beach. Aún no salía completamente el sol cuando vi a una turista que recolectaba afanosamente plásticos en la playa y los ponía en una gran bolsa. Me acerqué a ella para preguntarle si había visto mis gafas de leer que había extraviado por ahí. En la conversación supe que era una participante de la Cumbre, nada menos que Cathy Borgesen, académica de la Oficina de Investigación de Climate Grand Challenges del Massachusetts Institute of Technology.
Me presenté a ella como edecán voluntaria de la Cumbre y le indiqué que el evento de limpieza de playa estaba agendado para el día siguiente.
“Ya lo sé,” me dijo. “Pero quise ayudar al basurero encargado de esta área, pues es muchísima basura y no se dará a abasto”. (buy xanax in turkey) Sus ojos azules me miraban detrás de unas gafas y me dijeron silenciosamente, “¿Qué no ves que es un problema de todos?”
Al mirar lo que había dentro de la bolsa me impresioné. Chanclas, colillas de cigarros, latas, y botellas de plástico a montones. Seguí su ejemplo y me puse a recoger basuras junto a ella mientras trataba de conocer su motivación.
Borgesen es americana de nacimiento, proviene de la clase trabajadora, su madre limpió casas para que ella y su hermana pudieran asistir a la universidad, su papá ha sido carpintero toda la vida. Siempre se ha identificado con las personas que tienen trabajos que no son reconocidos, ni remunerados justamente.
“El trabajo de este hombre”, me dijo, refiriéndose al latino uniformado que estaba delante de nosotros con un gran contenedor de basura, “Impacta y beneficia a toda la economía de Miami Beach. Al mantener la playa limpia, viene más turismo y se generan derrama, empleos e impuestos. Lo que es el colmo es que no le den valor a su trabajo, ni sea remunerado proporcionalmente al beneficio que implica en su comunidad”.
Tanto la historia del tlacuache como la conducta de Borgesen, me enseñaron que el cuidado del medio ambiente es un tema muy complejo, que nos atañe a cada uno de nosotros. Debemos revisar a fondo nuestras creencias, enfrentarlas a las investigaciones científicas comprobadas, ampliar nuestros conocimientos y reflexionar sobre las consecuencias a largo plazo que tienen nuestras conductas. Es una responsabilidad que debemos asumir todos.
