KDNK Community Access Radio y Sopris Sun
Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle
El alcalde de Carbondale, Ben Bohmfalk, afirma que los meses más difíciles de su término se produjeron por estas fechas el año pasado, cuando se descubrió que algunas docenas de personas vivían bajo el Veterans Bridge, en Highway 133 con 82. Estas personas eran inmigrantes, muchos de ellos refugiados, y, sin conexiones en el área, su situación rápidamente se agravó. Con la llegada del invierno, varios líderes comunitarios de todo el valle se unieron para proporcionar ayuda de emergencia.
“Era el primer fin de semana de noviembre de 2023, estaba sentado en casa y recibí una llamada de Alex Sánchez de Voces Unidas de las Montañas”, dijo Bohmfalk a KDNK. “Me dijo que había 80 inmigrantes sin alojamiento viviendo bajo el puente en Carbondale, la mayoría de Venezuela, y que Voces Unidas iba a ir allí. Era la primera vez que escuchaba algo sobre ello, y no estábamos en absoluto preparados para enfrentar un reto así”.
Carbondale es un municipio bastante pequeño, con una población inferior a 7,000 habitantes. Las personas sin hogar de forma crónica son un problema, pero no generalizado, lo cual significa que no hay muchos refugios, ni suficientes recursos disponibles para abordar el problema de forma proactiva. Las autoridades locales se centran más en ayudar a los residentes para que sigan viviendo en la localidad. “Toda nuestra fuerza laboral está en crisis de vivienda y tiene inestabilidad de vivienda en todas partes”, lamentó Bohmfalk, “en este punto, toda la gama de fuerza laboral – desde empleos de bajos salarios hasta empleos altamente remunerados”.
En febrero de 2024, Texas había transportado a más de 102,000 migrantes a ciudades “santuario” de todo Estados Unidos, incluida Denver. En septiembre de 2023, llegaban autobuses a la capital del estado a diario -a veces cuatro en un día- y más de 1,600 migrantes estaban alojados en sus albergues municipales. Casi 20,000 solicitantes de asilo procedentes de la frontera sur habían recibido refugio y apoyo allí antes de que se produjera la afluencia de llegadas al valle.
“Todas las comunidades estaban completamente desprevenidas. Lugares como Denver pudieron poner en marcha una respuesta a mayor escala porque son un gobierno municipal más grande y un condado combinado: la ciudad y el condado de Denver”, explicó Bohmfalk. “Cuando los servicios se agotaban y superaban el número máximo de personas que podían atender, éstas encontraban el camino a otras comunidades”.
Cuando se descubrió a los inmigrantes aquí a finales de otoño, Carbondale se puso manos a la obra para encontrar soluciones creativas.
“Colin Laird, uno de nuestros administradores, director del Third Street Center, dijo: ‘Vamos a abrir las puertas del Third Street Center’”, recuerda Bohmfalk. “Así que enseguida hubo un lugar donde las personas pudieran alojarse. Pero eso también planteó grandes retos, porque no teníamos personal y ese centro no estaba realmente equipado para albergar entre 40 y 60 personas por noche, cómo empezó a hacer. Entonces, hubo mucha presión sobre el gobierno municipal para quitarle presión al Third Street Center y abrir nuestro propio refugio”.
Múltiples organizaciones colaboraron. Cuando el Third Street Center hizo un cese gradual de su refugio, el ayuntamiento de Carbondale y la Iglesia Metodista abrieron sus puertas para servir de albergues temporales, en cuyo personal colaboró Recovery Resources. El ayuntamiento proporcionó un apartado postal para que los recién llegados pudieran solicitar el estatus de protección temporal. Algunos miembros de la comunidad incluso abrieron sus casas para recibir a algunos de los recién llegados. Bohmfalk dijo que los residentes de Carbondale apoyaron en su mayoría los esfuerzos.
“La Iglesia Metodista abrió sus puertas como refugio, y al principio hubo cierta preocupación por parte de los vecinos. Pero creo que la mayoría de la gente se sintió orgullosa de la forma en que Carbondale respondió compasivamente a una situación realmente difícil”, declaró el alcalde.
Aunque la ciudad y la comunidad de organizaciones no lucrativas aunaron recursos, seguía haciendo falta ayuda, particularmente de fondos. La División de Asuntos Locales de Colorado concedió a la ciudad $223,880 dólares para que pudiera reembolsarse a sí misma gastos como alimentos, atención médica, personal y transporte.
Mientras que el estado proporcionó para ello, los funcionarios del condado de Garfield no se mostraron tan receptivos a apoyar a los recién llegados o a ayudar en la situación de Carbondale. Los comisionados del condado de Garfield denegaron la solicitud de $50,000 dólares de la ciudad de Carbondale para ayudar a hacer frente a la afluencia sin precedentes de recién llegados. Poco después, los comisionados declararon el condado de Garfield “no santuario”.
“Tratamos de no hacerlo una cuestión política. Simplemente, al llegar el invierno había un montón de gente en nuestra ciudad que no tenía dónde dormir, y no iban a desaparecer así como así”, declaró Bohmfalk.
¿Política?
No existe una definición firme de “ciudad santuario”, pero la alianza nacional para la erradicación del problema de personas sin hogar describió que, en general, se entiende por tal un municipio que tiene una política para limitar la cooperación con las agencias federales responsables de la deportación.
La decisión adoptada por el condado de Garfield el año pasado podría ser indicativa de un cambio cultural mayor que se está produciendo en todo el país. El presidente electo Donald Trump adoptó un sentimiento antiinmigrante durante toda su campaña y prometió deportar a millones de personas indocumentadas.
Mientras que Kamala Harris ganó en Colorado, el tercer distrito del congreso del estado eligió al representante republicano Jeff Hurd, aunque su oponente demócrata Adam Frisch recibió la mayoría de los votos en el condado de Garfield. Hiperlocalmente, el panel de comisionados del condado de Garfield es totalmente republicano, incluido el miembro entrante electo Perry Will.
Independientemente, si la política es un factor o no, Bohmfalk dijo que la respuesta de las entidades gubernamentales a la crisis del año pasado fue notablemente diferente.
“Las oficinas de nuestros senadores se involucraron mucho. Tanto la oficina de Hickenlooper como la de Bennett preguntaron cómo podían ayudar. Así que sentimos que teníamos apoyo, pero… no a nivel del condado”, dijo Bohmfalk.
Incluso dentro de la comunidad latina hay diversas perspectivas sobre la inmigración. Christina Montemayor, administradora de Carbondale, es el enlace entre el consejo de administración y el recién creado Consejo Asesor Latino. Afirma que los latinos de la zona no son de la misma opinión cuando se trata de política.
“Definitivamente he oído entre algunos de los latinos – y los inmigrantes – que la segunda presidencia de Trump provoca miedos o tiempos atemorizantes debido a … lo que se habla sobre deportaciones masivas. Hay mucho desconocimiento en torno a eso”, dijo Montemayor. Por la misma razón, “también se escucha que los latinos votaron por Trump, ¿verdad?”.
Este artículo es la primera parte de una serie relacionada con la crisis de la vivienda en el Roaring Fork Valley, y es una colaboración entre KDNK Community Access Radio y The Sopris Sun.
