Durante el proceso de clasificación social existe un concepto denominado clasista, es decir denominamos personas en base a su clase, por lo general se denomina baja, media y alta. Uno de los grandes problemas respecto a esto es que la mayoría de las veces simplemente las personas se acostumbran y ni siquiera piensan en eso.
Si se pone de ejemplo una familia de promedio normal, la cual se basa en una dinámica totalmente patriarcal, donde el padre trabaja más considerado como jefe de familia y la mujer trabaja de manera más informal, y los hijos tienen como única responsabilidad hacer tareas de la casa, sobre todo estudiar para poder tener una estabilidad económica mejor en un futuro.
Posiblemente este es un ejemplo de muchos estilos de familias que podemos comparar en América. Entonces, aunque esto solamente sirve como párrafo introductorio hacia un ejemplo de familia, se quiere hacer hincapié en el sentido a oportunidades respecto a los privilegios que algunos pueden tener y el concepto de que una vez que tengas esa estabilidad tendrás acceso a lo que quieres tener.
Una de las cuestiones que a veces no relacionamos y que está pasando hoy en día como una manera de exclusión por clase de manera global es la exposición. Por ejemplo, las actividades recreacionales al aire libre, tienen como base el disfrutar ciertas actividades como la bicicleta de montaña, la escalada deportiva, el tener acceso a esquiar o practicar tabla de nieve (Snowboard) entre otros deportes.
Estas actividades quedan desvirtuadas a la hora de enfrentarse con la realidad y no solamente en Países desarrollados. Este tipo de recreación social es contradictorio ya que implica un área natural que ha estado ahí por generaciones, incluso áreas que podrían ser denominados parques nacionales o tierras que pertenecen a los aborígenes, las cuales desde un inicio pertenecen a un ciclo ecológico de armonía hombre-naturaleza.
Aunque esto puede interpretarse como muy paradisiaco, la realidad es que lo fuera si podríamos incluir comunidades sin importar raza, religión o estatus, podemos conceptualizar medios ambientes saludables para su úso y disfrute.
Hoy en día tenemos la visualización de que muchos de los países que se enriquecieron por la esclavitud siguen teniendo este problema de racismo muy arraigado en la cultura. Aun así, no podemos descartar que países en desarrollo como México y Sudamérica, aunque no tenga las mismas características de países anglosajones en su peculiar discrepancia, es muy cierto que se tiene un problema clasista jerarquizado por estatus económico.
Por ejemplo, la primera clase tiene acceso a ciertos deportes como esquiar en Aspen, Colorado. En relación a esto, es interesante observar que familias enteras de latinos los cuales trabajan el día al día en Estados Unidos ni siquiera tienen acceso a estas áreas de recreación como el anglosajón de clase media y alta en diferentes países o como la clase media alta y alta de México y otras partes de Sudamérica.
La gran contrariedad de esto es que para el Latino América el acceso a la escalada deportiva es un privilegio que no todos pueden gozar. En primera por el costo del equipo, la falta de información sobre el deporte y la peculiar inaccesibilidad que grupos de escaladores generar en el mismo ambiente de la escalada, como el famoso, “yo lo vi primero por lo tanto me corresponde tener el acceso a la montaña, primero que nadie más”, con el arraigo indiscutible de colonización en mente.
Una gran diferencia es la regulación a estas áreas recreativas si consideramos las áreas privadas para esquiar implica un mayor control de cuánta gente puede tener acceso. Lo segundo es el precio, haciéndolo imposible para algunas personas y después de ello la estancia que implica un ojo de la cara el poder quedarse en estos denominados resortes. Y ya no digamos de la moda en cuanto a la ropa y equipo que se necesita para estar cómodo en temperaturas heladas.
La lucha en sí, debe ser sobre el acceso para todos. Aunque sea imposible de imaginar, hoy en día requerimos de más acceso al aire libre para oxigenar el cuerpo y dejar la rutina a un lado. La gente se conforma con el senderismo o hike, pero la realidad es que hay más por hacer en las montañas que solamente caminar y disfrutar de ello.
Hay otros tipos de actividades que son muy costosas, pero para el clasista élite con delirios de superioridad pareciera que es mejor así, por lo tanto se exhorta siempre a apoyar a la comunidad y enseñar de mano a mano el conocimiento que se tenga de los denominados deportes al aire libre, senderismo, escalada, esquiaje y muchos más. La cuestión es ¿por dónde empezar? Obviamente cambiar el sistema financiero y de clase social es complicadísimo, pero entender que darle oportunidad a la gente para que se pueda acercar a la montaña es adentrarnos en un mundo más inclusivo y sin límites entre nuestros espacios como sociedad.
“Lo que se ve no se pregunta” Juan Gabriel.
