En Movimiento - Geraldine Pichardo

Recientemente en una plática de la familia, le hice una pregunta directa a las mujeres de mi núcleo. Les pregunté si ellas se consideraban feministas y qué entendían por feminismo. Teniendo en cuenta que la mayoría de ellas están entre los 55 años en adelante, vi muchas ideas similares a lo que interpretan que es ser feministas.

Muchas me respondieron que, “[feministas] son mujeres con ataques de histeria, quemando sostenes, y mostrando los senos en protestas”. Otras dijeron, “son mujeres [que] asesinan bebes”, ya que estan a favor del aborto. Y todas asintieron al decirme que no se consideraban feministas.

Lo interesante de estas respuestas, es que en la vida de cada una de ellas, el feminismo ha estado presente a lo largo de sus vidas. De alguna u otra manera han luchado por conseguir igualdades económicas, sociales o sencillamente, han luchado por ser vistas y escuchadas.

Lo importante de estos temas sociales es entender la semántica, es decir, la explicación clara de un concepto o tema. Entonces, ¿Qué es el feminismo? Si nos guiamos por la definición de La Real Academia Española el feminismo es, “[La] igualdad de derechos de la mujer y el hombre. Similarmente, durante su discurso en Ted Talk, la autora Nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, describió el feminismo como, “Una persona que cree en la igualdad social, económica y política de los sexos.”

Me inclino más hacia la definición de Ngozi Adichie, principalmente porque no menciona género, solo dice, “una persona”. Un feminista puede ser hombre o mujer; su discurso continua entablando los derechos basicos de la sociedad en la que vivimos. Referirse a temas como el feminismo sin entender la idea detrás de el, nos lleva a decir o crear percepciones que no están claras.

Crecí en un hogar donde la independencia como mujer era fundamental. Mi madre siempre me decía, “tienes que estudiar, ser una profesional, y no depender nunca de nadie”. Su madre le inculcó lo mismo, le dijo que buscará independencia económica. Mi abuela, a pesar de que no terminó la escuela y venía de un hogar muy humilde, entendió claramente que su hija necesitaba mejores oportunidades de las que ella obtuvo. Y que esas oportunidades se daban a través del estudio.

El feminismo no está en contra de los hombres, ni es un tema de poder y quien lo maneja. Me atrevería a decir que la práctica de la igualdad es una dinámica social que se ha intentado conseguir, y por naturaleza humana, es difícil de asimilar.

A mis casi 34 años, venir de una cultura latina y ser mujer en la misma, me impone una estructura patriarcal en el que la mujer tiene casillas de verificación a medida que la vida avanza. Sin generalizar, esta tiende a ser, o quizás fue la norma en mi crianza Venezolana.

Tienes que estudiar, ser profesional, conseguir pareja, casarte, formar hogar, tener hijos y criarlos en la fe. Sobre todo, tienes que ser una mujer de bien. Me atrevo a decir que lo más impresionante es que en el colegio se adoctrinaba esta teoría, “naces, creces, te reproduces y mueres”, así es el ciclo de la vida.

Lo que se nos escapa de este esquema, es que la vida tiene complejidades y circunstancias que nunca esperamos. El plan que formé cuando jugaba con Barbies en el patio trasero de mi casa, no tenía nada que ver con el que me tocó enfrentar. Y mi valor, o el de ningún ser humano, es bidimensional. Somos seres multidimensionales, con capas, y trayectoria. En teoría las mujeres de mi familia no se consideran feministas, pero en la práctica absolutamente todas lo son.

Mi abuela Nubia, luego de que su esposo la abandonara con cuarto hijos, se enfrento a la crianza de ellos sola, con el tiempo llego a ser consejal del pueblo donde vivia; eso es ser feminista. Mi madre lucho contra el cancer dos veces en un periodo de siete años, durante ese tiempo continuo sus labores de trabajo y de estudio; eso es ser feminista. Mi hermana gemela, Sharay, me muestra más de sus capacidades de crecer en todo los ámbitos de la vida, con cada logro que obtiene; eso es ser feminista.

El feminismo es una práctica casi tácita en la vida de muchas mujeres latinas. Existen aspectos de este que quizás no se esté de acuerdo, pero eso no te excluye de la suma. Así como no somos seres bidimensionales, la práctica del feminismo tampoco lo es; está arraigado a nuestra vivencia como mujer. El feminismo es una villa de mujeres que corren con lobos, los pies descalzos, y el cabello suelto, enfrentándose cara a cara con las adversidades que la vida les lanza un martes cualquiera.