En una conversación reciente con mi hermana y mamá, hablamos de la situación grave de los tiroteos en escuelas en los Estados Unidos. En Venezuela, este tipo de enfrentamiento nunca existió. Aparte de la carga política y social que pueden tener dichos eventos, la realidad es que en esa misma conversación, mi hermana y yo nos cuestionamos ser madres.
Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), “Desde el 2007 la tasa de natalidad de la nación ha disminuido aproximadamente un 2% cada año en promedio. La crisis del coronavirus aceleró aún más el declive, los nacimientos cayeron un 4% en el 2020. Siendo la mayor disminución del número de nacimientos desde 1973”.
Como mujer latina en este país, la realidad de ser madre es muy diferente, y si le agregamos ser madre en estos tiempos, diría que hay muchos factores que me apuntan en dirección opuesta.
La inseguridad económica en el valle, la incertidumbre política sumando el tema de los tiroteos en escuelas, la nueva perspectiva al género, la falta de ayuda por parte de instituciones hacia los padres, y en mi caso el reloj biológico. Son algunos de los factores que viéndolo de manera pragmática, sencillamente digo, “No”.
Por otro lado, cuestiono la crianza latino-católica que tuve. Para mi, el sentimiento de ser madre llegó desde el momento cuando era niña. Me dieron una muñeca y decidí de manera instintiva emular la respuesta que mi mamá tuvo hacia el patriarcado y lo que se esperaba de ella como mujer. Lo que observas, termina siendo clave fundamental en muchas de las percepciones y decisiones que tomas como adulto. No es que este formato esté erróneo, al contrario es entender que no es la única forma.
Como adulta, siento que si no lleno ese espacio en mi vida, perdí algo importante; disminuyendo mi valor como mujer. Juicios, deseos frustrados, injusticias domésticas, hombres ausentes y miedo a carreras truncadas. La manipulación social y la idea de que tienes capacidad de elección cuando la realidad es que, “la maternidad sigue siendo el principal factor de discriminacion social y laboral para las mujeres” como comenta Maria Teresa Lopez, especialista en Políticas de Familia para el artículo, “Maternofobia: porque los españoles no se atreven a tener hijos”.
El ser mujer no te reduce a la expectativa de solo ser madre. Mi valor como mujer no debería estar asociado con ser madre, y por encima de todo, soy un ser humano multidimensional. Tomar la decisión de manera acertada de tener hijos, no siempre es porque tienes todos los “patos en fila”, sino porque tienes la seguridad de que es deseado.
El documental de Michael Moore, “Bowling for Columbine”, se centra primordialmente en los hechos de la masacre en Columbine High School en Littleton, Colorado en 1999. Hubo un segmento que me marcó, la historia de un niño de 6 años, criado por una madre soltera que trabaja en las áreas afluentes de la ciudad como señora de limpieza. El niño llevó la pistola de un tío al colegio creyendo que era un juguete y disparó a una de sus compañeras del jardín de infancia. La niña falleció.
La densidad de imaginarse en este escenario por tan solo una fracción de segundo es dantesco. Ser madre con esta imagen reflejada, es un peso enorme, con implicaciones psicológicas de por vida. Pero, ¿qué se le puede exigir a esta madre que le tocó viajar 45 minutos en autobús a otra parte de la ciudad, solo para conseguir mejores posibilidades económicas? De manera que sacrifico tiempo necesario e importante con su hijo. Esta historia no es la excepción, sino la regla.
En este país no se vela por el bienestar de las familias. Mucho menos el de las mujeres que emprenden la tarea de ser mamás. Al final, no se trata de no ser madre, quizás es el mundo y nuestra sociedad alrededor la que nos ha fallado al intentar. ¿Ser o no madre? Muchos factores tanto sociales como personales influyen. Necesitamos cambios en reformas políticas y sociales que ayuden a las mujeres que deseen tomar este camino tengan las capacidades necesarias para criar a un hijo(a).
Tiempo de pre y post maternidad, compensaciones económicas competentes, leyes y reformas que permitan la seguridad de los hijos en los espacios educativos, son alguno de los factores que influyen en tomar la decisión de ser mamá. No continuemos creyendo que la historia de Bowling for Columbine es la regla. La crianza es la mayor labor que tenemos como sociedad y país. No es una responsabilidad social como mujer ser mamá, pero si como sociedad contribuir al bienestar de todas aquellas que toman ese camino.
