Criticas 

Después de solo un mes en nuestra nueva América, está claro que nuestra maquinaria política ha sido vendida a la clase de los multimillonarios para obtener ganancias a costa de los trabajadores. Soy propenso a divagar, así que me permitiré una sola palabra sobre el estado de nuestro país: asco. 

Una de las cosas que me ha mantenido esperanzado es aprender sobre el trabajo y el poder de los sindicatos o mejor conocidas como uniones de trabajadores. Pero, ¿por qué deberían importar los sindicatos en el valle? Bueno, tengo una hermana que trabajó para Amazon. Familia en la construcción. Amigos cercanos que se convirtieron en enfermeras, camioneros y veteranos de la industria de servicios. Maestros. En todos estos campos y más, los sindicatos pueden brindarles una representación real. 

Por eso estoy siguiendo de cerca un proyecto de ley laboral en Colorado: la Ley de Protección de los Trabajadores. Si se aprueba, podría mejorar cómo se nos paga a nosotros y a nuestros seres queridos, mantenernos a salvo y ayudarnos a planificar el futuro. 

La tasa de sindicalización de Colorado ha estado por debajo del promedio nacional cada año, excepto uno, desde 1989. Esto se debe en parte a las leyes del “Derecho al trabajo”, que se crearon para quitar poder a los sindicatos y que fueron impulsadas a nivel nacional por un cabildero racista en la industria del petróleo en la década de 1940, quien temía la idea de que “las mujeres blancas y los hombres blancos se verán obligados a unirse a organizaciones con simios africanos negros… a quienes tendrán que llamar ‘hermanos’ o perderán sus trabajos”. 

Cuando el “Derecho al trabajo” llegó a la puerta de Colorado, legisladores aprobaron algo llamado la Ley de Paz Laboral, que se vendió como un “compromiso” entre el trabajo y los negocios—un proyecto de ley por el cual ese mismo cabildero racista de la industria petrolera se dio crédito. 

Debido a esta legislación anticuada de 80 años, los requisitos para sindicalizarse en Colorado son algunos de los más difíciles e irrazonables del país. 

¿Entonces quieres un sindicato en Colorado? Genial. Espero que te gusten los obstáculos. Como residente de Colorado, tienes la desgracia de ser parte de los únicos en América que tienen que hacer y ganar dos elecciones para sindicalizarse. 

La primera elección es un simple voto mayoritario para establecer un sindicato y comenzar la negociación colectiva. Si logras que la mayoría vote a favor, ya tienes tu sindicato.

Despues, tú y tus compañeros de trabajo van a una segunda elección que requiera la aprobación del brutal 75% de la fuerza laboral de la empresa para ganar el derecho de siquiera empezar a negociar lo que se llama seguridad sindical—la capacidad de un sindicato para cobrar cuotas a los trabajadores. 

Una breve pausa. ¿Por qué los sindicatos necesitan seguridad sindical? En pocas palabras, los sindicatos necesitan recursos para operar eficazmente. Negociar contratos requiere investigación, muchas horas y, a veces, representantes sindicales o personal de campo para organizar manifestaciones y acciones. Se necesita apoyo legal para defender a los trabajadores y hacer cumplir los contratos. Muchos sindicatos también reservan parte de su presupuesto para un fondo de huelga que apoya a los trabajadores durante las huelgas. El alcance de un sindicato es amplio y varía de uno a otro, pero la idea central es que al formar y unirte a un sindicato, obtienes los recursos para ejercer tus derechos protegidos y lograr mejores condiciones laborales. 

Y todo ese trabajo duro y la inversión dan frutos. En promedio, los trabajadores sindicalizados ganan un 10.2% más que los trabajadores no sindicalizados con el mismo trabajo, educación y experiencia. Tú y tu familia tendrán un 13% más de posibilidades de ser dueños de una casa, y tu patrimonio será casi cuatro veces mayor que el de los hogares no sindicalizados ($201,240 frente a $52,221). 

Genial para los trabajadores. Terrible para los CEO que necesitan mantener contentos a los accionistas. Por eso recurren a comportamientos verdaderamente bajos para acabar con la sindicalización. Las megacorporaciones pasan el tiempo entre la primera y la segunda elección intimidando a los trabajadores, amenazando con recortar salarios y horas, y presionando al personal para que cambie su voto. Es sabotaje sindical. Debería ser ilegal y es lo que los trabajadores de Colorado han tenido que soportar durante más de 80 años. 

La Ley de Protección de los Trabajadores resuelve este problema al eliminar el requisito del voto de seguridad sindical y permitir que los habitantes de Colorado se sindicalicen en el mismo proceso que en cualquier otro estado líder. Sin campañas de intimidación ni supermayorías irrazonables. 

Por supuesto, la oposición—principalmente los republicanos de Colorado respaldados por corporaciones—afirma que los sindicatos les quitan dinero a los trabajadores de sus cheques sin su consentimiento. 

Pero vamos a aclararlo: Si tu lugar de trabajo forma un sindicato y no quieres unirte, puedes optar por no pagar cuotas o tarifas que no se destinen directamente a negociar y abogar por tu contrato. 

Tú y tus compañeros de trabajo son el sindicato. Ustedes están en la mesa de negociación. Ustedes votan para ratificar un contrato. Un sindicato no es algo que simplemente les sucede, es algo que construyen juntos. Es una decisión colectiva para organizarse y lograr mejores condiciones laborales.

Entonces, surge la pregunta: ¿Los republicanos de Colorado realmente no saben cómo funciona la sindicalización? ¿O están mintiendo descaradamente para proteger sus propios intereses? 

Cualquiera sea la razón, los demócratas de Colorado tienen una oportunidad de oro para ganar el apoyo de los trabajadores. Con el apoyo sindical en su punto más alto, hay un camino claro. Aprueben la Ley de Protección de los Trabajadores. 

Pero no andemos con rodeos. Si los demócratas no aprueban legislación a favor de los trabajadores mientras controlan todas las ramas del gobierno estatal, seguirán desilusionando a su base y correrán el riesgo de perder Colorado—justo como los demócratas federales perdieron el país ante Trump.