El condado de Gilpin fue el primer lugar de los EE. UU. en adoptar un sensor con el poder olfativo de un perro que ha detectado tres incendios, entre ellos uno reavivado después de haber sido apagado.
Tracy Ross
The Colorado Sun
Traducción por Dolores Duarte
BOULDER – La nueva tecnología que permite a los bomberos “oler” los puntos de origen y localizar zonas críticas o nuevos incendios incluso antes de que se vea el humo, es una de las medidas de seguridad de nueva generación que, según el Departamento de Seguridad Nacional, ayudará a las comunidades y a los equipos de intervención inmediata que se enfrentan a temporadas de incendios más largas y destructivas en Colorado.
El sensor, presentado esta semana en un evento en el Centro Regional de Formación de Bomberos del condado de Boulder, puede detectar partículas, compuestos orgánicos volátiles, sustancias químicas y gases procedentes del fuego y enviar los datos a un sistema basado en la nube que se actualiza cada 18 segundos y emite notificaciones geográficas a los encargados de la gestión de catástrofes y a los equipos de intervención inmediata. Aunque el punto óptimo de detección está entre media milla y una milla de distancia, los programadores explicaron que un sensor detectó un incendio a 5 millas de distancia.
“Si estuviera haciendo algo a la parrilla y se me quemara un filete, o estuviera horneando galletas y se me olvidara apagar el horno, o peor aún, si algo se incendiara, se notaría la diferencia, ¿verdad?”, explica Debra Deininger, directora de ingresos de N5 Sensors, la empresa creadora del olfateador. “Lo que hemos hecho es una especie de emulación del olfato de un perro con nuestros sensores… para saber si se ha iniciado un incendio, si está ardiendo o si está humeando, a menudo antes de que puedas ver el humo”.
El condado de Gilpin fue el primer lugar de los EE. UU. en utilizar el sensor, inicialmente por su cuenta y más tarde en asociación con United Power.
Los sensores están pensados para proteger a las personas, los hogares y las rutas de evacuación, explica Deininger, y para obtener la máxima cobertura en el condado de Gilpin, el cual tiene 6,000 habitantes repartidos en 150 millas cuadradas, el ex director de gestión de emergencias pidió a United Power que los colocara en postes de servicios públicos. Más de 100 sensores instalados después han detectado tres incendios, incluido uno reavivado después de haber sido apagado
Tres de los 20 sensores también se han instalado en el condado de Jefferson, donde aún no han detectado ningún incendio. Los 17 adicionales deberían llegar próximamente.
Dimitri Kusnezov, subsecretario de la Dirección de Ciencia y Tecnología del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, afirmó que los equipos de intervención inmediata necesitan toda la ayuda posible de las nuevas tecnologías, como el N5SHIELD. Otro sensor de incendios basado en inteligencia artificial, recientemente introducido en Colorado, puede detectar incendios recientes mediante imágenes satelitales y alertar instantáneamente a los funcionarios de la NOAA y del Servicio Meteorológico Nacional, permitiendo tomar decisiones más eficientes e informadas.
“El objetivo es ganar tiempo para responder a las comunidades, evacuar y preparar los equipos”, explica Kusnezov. “¿Cómo ganar momentos, horas, días? Probablemente será una mezcla de tecnologías y no un ‘usa esto’. Lo que intentaremos es calificar una tecnología que tenga ciertas características. Y se hará con los equipos de intervención inmediata.
También presentamos: un “santo grial” para la salud pulmonar
Mientras se desarrollaba la reunión del miércoles, cientos de bomberos luchaban contra el incendio de Pearl, cerca de Red Feather Lakes, en el condado de Larimer, en medio de ráfagas de vientos que azotaban nubes de humo.
Ese humo contenía gases y partículas que, según un estudio reciente del Servicio Forestal de los EE. UU., aumentan el riesgo de los bomberos de morir de cáncer de pulmón en un 8% para los que trabajan cinco años y en un 43% para los que trabajan 25 años, y de morir de enfermedades cardiovasculares en un 16% y un 30% para los bomberos que trabajan esos mismos periodos de tiempo.
Desde los inicios de la extinción de incendios forestales en la década de 1880, la única protección pulmonar de la que han dispuesto los bomberos han sido pañuelos o, más recientemente, mascarillas N95, explica Kimberli Jones-Holt, directora de programas de la dirección de ciencia y tecnología.
Pero una mejor protección está en camino: un respirador purificador de aire operado con baterías y que un bombero puede llevar en una mochila o bolsa cangurera que filtra los productos químicos, partículas y gases letales y hace pasar aire limpio a través de un tubo y una mascarilla.
La División de Prevención y Control de Incendios de Colorado es una de las primeras agencias del país en probar el dispositivo, que, según Jones-Holt, “será como el Santo Grial para los bomberos” cuando esté disponible en la lista de equipos autorizados de la FEMA para el 2026.
Seguridad Nacional también presentó una aplicación que proporciona información en tiempo real sobre la ubicación de los grupos de intervención para una mejor coordinación; tecnología de radar que evalúa los daños y riesgos de incendios forestales, inundaciones, huracanes y terremotos para ayudar a los equipos de gestión de catástrofes a comprender la extensión del peligro, el impacto en las infraestructuras críticas y los lugares seguros para las tareas de auxilio; y drones dirigidos por inteligencia artificial, aún en desarrollo, que explorarán lugares y encontrarán personas desaparecidas procesando la información que les faciliten los equipos de rescate.
Kusnezov dijo que el departamento ha invertido en estos y otros dispositivos para mejorar las tecnologías y la comunicación relacionadas con las emergencias. “Pero no tiene sentido desarrollar algo que no está unido a alguien que lo necesita”, añadió, y citó el poder de cambio que tuvo oír hablar de un socorrista durante el incendio de Marshall “de pie en la carretera silenciosa diciendo: ‘No tengo ninguna información’”.
