¿Estás pensando en estudiar bellas artes? Vanessa Porras, artista existencial, comparte una reflexión honesta sobre lo que nadie te dice al escoger una carrera creativa. Una mirada realista al arte, la deuda estudiantil y la búsqueda de estabilidad.

Desde que comencé a escribir esta columna, he fomentado la importancia de la creatividad. También he animado a aquellos que no se dicen artistas a tener una práctica creativa. No retracto absolutamente nada de lo que he dicho, aun sigo pensando que el arte es lo que hace la cultura, y hoy más que nunca la “voz”, el sazón por así decirlo, que cada uno de nosotros le podemos dar a nuestro arte es sumamente importante. Dicho eso, si volviera hacer todo de nuevo, no hubiera escogido una carrera en bellas artes y pienso que tú tampoco deberías hacerlo.
Los años en mi programa de arte fueron maravillosos y de cierta forma, no por ser dramática, pero realmente creo que el arte me salvó. Necesitaba el arte en ese momento de mi vida porque estaba buscando algo que me hiciera sentir feliz y así fue. Y a pesar de que años después de recibir mi licenciatura, seguía intentado trabajar en algo relacionado al arte, nunca conseguí avanzar, ni en mi carrera como artista, ni mucho menos económicamente. Gradualmente mi carrera evolucionó a una carrera en el ámbito de la comunicación, pero al final, decidí regresar a la universidad y escoger una carrera diferente.
El lunes pasado fue mi primer día de clases de anatomía y fisiología, sentí un poco de nostalgia porque las células que veía a través del microscopio me recordaban a mis dibujos abstractos. Aun así, me gustaría compartir consejos no solicitados, consejos que me hubiera gustado recibir aunque me hubieran cortado las alas.
La verdad es que por muy nobles que sean las carreras en las artes, económicamente no serás recompensado. Aunque en su momento tengas una gran aspiración de ser el próximo Gabriel Garcia Marquez y embargar todo porque piensas que tienes en tus manos una obra maestra como la de “Cien años de soledad”, no es muy probable.
No todos los jugadores de básquet son seleccionados para la NBA. Esto no es decir que dejes de practicar lo que te apasiona, solo que no conviertas tu pasión en tu trabajo porque lo que sí es muy probable, es que no te dará de comer. El dinero es más importante de lo que piensas, la renta se paga y cada día todo cuesta más. Si tu hobby no te da para comer, no te dará para comprar materiales tampoco.
Idealizamos la lucha, pero fallamos en considerar el retorno de inversión. Aunque no debemos de tenerle miedo al trabajo, hay que trabajar más inteligentemente y escoger carreras que tal vez no sean lo que nos apasiona pero proveen estabilidad, particularmente en momentos de necesidad o incertidumbre durante recesiones económicas.
Últimamente, me he topado con varios de mis compañeros de bellas artes, y la pregunta siempre es, ¿“aún prácticas”? Cabizbajos, todos contestamos un simple, “no”.
Lo que me duele en el alma, es ver a mis compañeros que trabajan en algo no relacionado con su título de arte, pero siguen pagando la deuda estudiantil como una cadena perpetua que pesa aún más por el tormento del fracaso percibido y peor aún dejan (dejamos) de hacer arte. Ahora comienzo a entender cuando la escritora Elizabeth Gilbert, autora de Come, Reza, Ama, dijo que ella le prometió a su arte que ella trabajaría para mantenerlos, no al revés. Me parece más sincero el arte que nace de inspiración y no de una necesidad desesperada.
No todos tenemos la dicha de regresar a la universidad, y si ya has acumulado deudas estudiantiles, enfócate en las habilidades que tienes y puedes desarrollar para una carrera que te de mas. Más dinero, más tiempo, más salud. Nunca nada valdrá la pena si tu salud está de por medio. El título no es tan importante como a veces nos hacen creer, son las aptitudes transferibles que puedes aplicar a cualquier tipo de trabajo son las que importan.
Es importante saber que aun cuando hagamos algo que no nos apasiona, fallaremos, no se trata de ser miserables. Se trata de calibrar y encontrar algo que nos da una sensación de logro y nos recompense mejor para poder acercarnos al arte con facilidad y asombro.
¿Tu qué opinas? Me encantaría saber tu punto de vista y continuar la conversación, enviame un correo a: vanessaporras.art@gmali.com
