Artista existencial
La pregunta, ¿esto es buen arte?, sólo puede responderse con otra pregunta, ¿qué es el arte? Y eso abre la caja de Pandora que nos lleva a hacernos aún más preguntas. El arte, en especial lo que se considera bellas artes, no tiene definición concreta. Hay quienes dicen que el arte es aquello que es bello de contemplar, pero de antemano sabemos que hay muchas obras maestras que no necesariamente caen en la definición “bella”. A lo largo de los años han surgido diversas teorías del arte acompañadas de la mano de los movimientos artísticos. Sin embargo, en la última década con la popularización de las redes sociales el arte no sólo no es bello, sino que es malo.
Los artistas de años pasados solían usar el arte para comunicar visualmente aquello que sentían, pensaban u observaban. Por mucho que el arte no fuera “bello”, como espectador, estas obras te daban la sensación de que había una profundidad de pensamientos y que por lo menos el artista se había esforzado en tener un pensamiento complejo, desarrollarlo e intentar comunicarlo. Por ejemplo, el artista noruego Edvard Munch pintó El grito en 1893, esta obra, al igual que muchas de su colección, no necesariamente se considera estéticamente hermosa. Munch usaba una paleta de colores oscuros y su tema solía ser sobre la enfermedad mental que lo atormentaba. A pesar de no ser “bello” es una obra que te hace pensar, sentir e incluso empatizar con el personaje desesperado que se encuentra en crisis a la orilla de un puente.
Por igual, la obra del artista español Pablo Picasso, Guernica pintada en 1937, es considerada una poderosa declaración política que fue creada como protesta al bombardeo casual por parte de los nazis. El ataque tuvo efectos devastadores sobre la ciudad vasca de Guernica, matando a civiles inocentes durante la Guerra Civil española. Regresando a la idea de que no todo el arte tiene que ser “bello” para ser bueno, Guernica, no es convencionalmente bella. Muestra animales y gente que apenas se distinguen unos de los otros. Extremidades sin cuerpo y caras trastornadas por el miedo le dan a entender al espectador el caos que los rodea.
Sé que habrá mucha gente que mire estas dos obras y diga: “mi hijo de cinco años puede dibujar así”, ¡pero aquí está lo más importante! En una ocasión, uno de mis profesores de arte le dijo a la clase, “para poder romper las reglas, necesitan saber las reglas”, es decir, que aun para dibujar garabatos se necesita saber cómo hacerlo bien. Independientemente del estilo de las dos obras, El grito y Guernica, ambos Munch y Picasso eran maestros. Si damos un vistazo a sus primeras obras es muy fácil ver que son el ejemplo perfecto de dos personas que tenían un verdadero conocimiento y dominio del realismo, un movimiento artístico que representa la realidad sin idealizar. El grito y Guernica, son el resultado de años de desarrollar un estilo personal y la influencia de movimientos artísticos modernos de su tiempo como el expresionismo y el cubismo.
Así que considerando todo esto, cuando Sotheby’s vendió en una subasta en Nueva York un plátano pegado con cinta adhesiva a la pared titulado, Comediante, por 6,24 millones de dólares, creanme que si me sentí como un payaso viviendo en un futuro distópico. De acuerdo a CNN, Justin Sun, coleccionista chino, fundador de una plataforma de criptomonedas, y adjudicatario de la obra dijo que, “ [Comediante] representa un fenómeno cultural que tiende un puente entre los mundos del arte, los memes y la comunidad de criptomonedas. Creo que esta obra inspirará más reflexiones y debates en el futuro y pasará a formar parte de la historia.” A Sun se le dio un plátano y un rollo de cinta adhesiva y declaró que se comería el plátano.
Pienso que Sun tiene razón, si pasará a formar parte de la historia, pero ruego que sea parte de la historia que veremos como los tiempos oscuros de nuestra civilización moderna. Es triste pensar que nuestra inteligencia emocional se haya reducido a tal grado que se valore un plátano por 6,4 millones, y peor aún que haya quienes apoyan este tipo de trabajo. Esto no es una crítica directa al artista Maurizio Cattelan, incluso se puede comparar a la audacia que tuvo Marcel Duchamp cuando presentó su obra “Fuente”, un urinario blanco de porcelana firmada con el seudónimo de R. Mutt, para la exposición anual de la Sociedad de Artistas Independientes. Pero a comparacion de el Comediante de Cattelan, la Fuente de Duchamp comenzó como una broma que se le fue de las manos, y él mismo dijo, “Les arrojé a la cabeza un urinario como provocación y ahora resulta que admiran su belleza estética…”.
Si el arte es una reflexión de nuestros tiempos, entonces quizás un plátano pegado a la pared representa la poca capacidad que tenemos de admirar, observar y entender cosas más complejas. Puedes tomar significado de lo que sea, pero eso no significa que necesariamente lo tenga. A veces solo te estafan y pierdes 6,4 millones de dólares.
