Últimamente siento que he entrado en una diatriba sobre el tipo de arte que realmente es “arte” y lo que no. Claro que como todo el mundo, hay artistas y arte que me gustan y me llaman la atención y hay arte y artistas por los cuales me siento ofendida y desalentada.
Quise preguntar a gente que son artistas y que no son artistas sobre sus opiniones del arte. Más allá de una diatriba de frustración, quiero participar en una conversación. Soy artista no historiadora del arte, así que mi responsabilidad es mantenerme siempre abierta a la posibilidad de cambiar mi opinión a medida que obtenga nueva información.
Le pregunté a mi maestra de cerámica cuál era su opinión sobre el, “comediante” por Maurizio Cattelan (la obra del plátano pegada a la pared). Le pregunté a ella en particular porque es una artista mucho más excéntrica que yo, y a lo largo de las clases que he tomado con ella, he llegado a apreciar su forma amigable de trabajar con su medio.“Nunca entendí la idea de burlarse del consumidor”, dijo mi maestra de cerámica.
Pensé que tal vez ella tendría una opinión diferente a la mía hacia la obra del plátano, pero al final el sentimiento fue mutuo. Tal vez es el esfuerzo de ser reconocido como artista que aun queremos que nuestro trabajo sea aceptado por el público y que a la gente le guste y quiera tenerlo en su hogar. Tal vez no hemos llegado al punto donde nos burlamos de aquellos que consumen nuestro trabajo.
El arte pop, que comenzó en el siglo XX, ha tenido una gran influencia en el arte al utilizar objetos e imágenes culturales populares. Por ejemplo, “Latas de sopa Campbell” por Andy Warhol creadas en 1962. Warhol, antes de ser artista, trabajaba en mercadotecnia y publicidad así que no es sorpresa que su trabajo refleje exactamente eso, el consumo y lo comercial. Este movimiento de arte, hizo que se borraran las líneas entre la cultura alta y baja y por lo tanto hizo que el arte fuera más accesible al público.
Mi segunda pregunta fue para mi pareja, que lejos de ser un artista, es un científico que piensa de forma lógica y analítica. Mi pregunta era, ¿por qué las bellas artes no son tan populares como otras formas de arte como el cine, la música o la fotografía? Su respuesta fue, accesibilidad.
Me explicó que las bellas artes no son muy accesibles a menos de que visites un museo. Una canción por ejemplo, se siente tuya, puedes disfrutar de ella a solas, la llevas contigo, ya sea en tu teléfono (o en los viejos tiempos un CD) y la puedes volver a escuchar hasta cansarte. Lo mismo ocurre con las películas, los libros o las fotografías. Y pienso que tiene razón. Tal vez me esté delatando pero, ¿cuántos de nosotros no hemos llorado con alguno de estos medios de arte? Una película que te haga morir de risa, un libro que hayas empapado de lágrimas. No es lo mismo ver una copia de una obra de Van Gogh y sentirla tuya. La calidad no será la misma, ni mucho menos el sentimiento de pertenencia, ni siquiera podrás tocarla.
Tal vez esa es la conversación detrás de todas las obras de arte comerciales; accesibilidad. Todo tiene valor si es que el observador así lo decide. Un plátano, una lata de sopa Campbell, o cualquier otro objeto de la vida cotidiana. La democratización del arte significa que todos votamos y decidimos cómo cambiará, todos, artistas o no, contribuimos a su desarrollo y evolución.
¿Tu qué opinas? Me encantaría saber tu punto de vista y continuar la conversación, enviame un correo a: vanessaporras.art@gmail.com
