Le pedimos a la vida que nos regalara un pedacito de cielo.

Sin darnos cuenta, que con los ojos cerrados tendríamos el mundo entero durmiendo en nuestro pecho.

Pedimos un pedacito de cielo sin saber que con él vendría un pedacito tuyo y un pedacito mío.

Siempre he admirado y contado cada lunar en tu cuerpo, sin pensar que algún día aquel lunar juntito al corazón, marcaría esa casita que construí en tu pecho.

Ese lunar que queda justo donde he recargado mi oído para escuchar tu corazón una y mil veces, ese lunarcito marcaría nuestro amor en ese pedacito de cielo, nuestro pequeñito.

Ese pedacito de cielo que la vida nos presto para que fuera un poquito tuyo, un poquito mío y completamente EL.

Destellos del alma