Por Daniel Torres

Amada sea la poesía, bendito sea el poeta

¡O querida amada mía!

¡Ave poesía! Salomón escribía.

En el principio era el verbo, y

el verbo era con dios, y el verbo

era dios. Escribió el que más lo amo. 

En el final fue Babel, y

el verbo no era con dios, y el verbo

nunca fue dios. Escribió el hereje que soy.

Y la vida es verbo para los que niegan el final.

¡El dios de Babel ha muerto por su envidia y egoísmo!

El dios que nos dio el verbo, es el dios de los poetas…es poeta. 

No me otorgues el perdón por lo que escribo. 

Solo plasmo mi pensar en teologías vanas, en poemas de muerte…de amor por el verbo.