Los observadores del agua empezarán ahora a medir el agua y las precipitaciones en forma de manto de nieve a gran altitud, en lugar de lluvia y escorrentía. En la cuenca del Roaring Fork, los expertos apuntan a un año en el que los caudales de los ríos se mantendrán dentro de los niveles normales
La semana pasada marcó el inicio de un nuevo año hidrológico para la cuenca del Roaring Fork, y para el resto del oeste de los Estados Unidos. El 1 de octubre de cada año es cuando los meteorólogos del agua empiezan a medir las precipitaciones en forma de nieve en las zonas altas, dejando de lado la medición de lluvia.
Según el U.S. Drought Monitor, Monitor de Sequía de EE.UU., ninguna parte de la cuenca de Roaring Fork presenta condiciones de sequía, lo cual es un excelente arranque para este nuevo ciclo.
Christina Medved, de Roaring Fork Conservancy, dijo además que la humedad del suelo está en niveles favorables.
“Este año, es probable que menos nieve sea absorbida por el suelo para recargar las aguas subterráneas, lo que permitirá que una mayor cantidad fluya hacia los ríos”, comentó. “Mientras más húmedo esté el suelo antes de que comience la temporada de nevadas, mejor será para todos”.
Medved dijo que aunque ahora mismo estamos viendo temperaturas superiores a la media, es de esperar que las cosas se enfríen lo suficiente como para permitir que la capa de nieve empiece a formarse en las elevaciones más altas. Eso daría a la cuenca un buen punto de partida, en caso de que no haya muchas precipitaciones más adelante en el invierno.
Dijo que el invierno pasado algo que dificultó la formación de la capa de nieve fue el polvo sobre la nieve.
“El valle de Roaring Fork acabó teniendo unos eventos de polvo sobre nieve bastante intensos en comparación con otras partes del estado”, dijo. “Y por eso sabíamos que una vez que esas capas quedaran expuestas en junio, el sol iba a incidir realmente sobre ellas, la nieve se iba a derretir con bastante rapidez”.
Medved comentó que las primeras nevadas del invierno suelen ser más secas, algo que beneficia a los esquiadores, pero las tormentas de primavera con nieve más húmeda son esenciales para asegurar un buen deshielo en esa estación.
Medved advirtió que no debemos bajar la guardia ante el riesgo de incendios.
“Porque está más seco y los caudales bajan en esta época del año, lo que es típico”, dijo. “Pero… el peligro de incendios forestales sigue ahí fuera. Y por tanto, debemos seguir teniéndolo en cuenta. Sólo porque las temperaturas sean un poco más frescas por las mañanas y las hojas empiecen a caerse de los árboles, seguimos teniendo riesgo de incendios forestales. “Es importante seguir siendo precavidos con fogatas, parrillas y demás actividades que puedan generar riesgo”.
Caroline Llanes
Aspen Public Radio
Traducción por Convey Language Solutions
