El toldo se agita ruidosamente con una ráfaga, y al fondo la montaña Sopris se desvanece tras la neblina, mientras un joven delgado vestido de negro eso es lo que visten los magos hace desaparecer una moneda, y otra, y luego otra.
Logan Seriani, de Fruita, de 23 años, trabaja en el puesto de fruta Palisade Peaches, en la Roaring Fork Valley Coop, en la Highway 133. Cuando tiene tiempo entre cliente y cliente, practica trucos de magia o estudia un libro de su colección casera de múltiples repisas. Puede que se ofrezca a enseñarte sus trucos, o puede que tengas que pedírselo.
Como le dijo a su hermano, propietario del puesto: “Es el único puesto mágico de fruta del valle”. El hermano, Gene Harper, de Palisade, es propietario del negocio y opera un puesto en Glenwood (junto a Ace Hardware), y acuden semanalmente al mercado de los domingos de Basalt.
A Seriani le encanta hacer actuaciones en directo (gratuitas) cuando el puesto no está ocupado. Una de sus especialidades son los trucos con monedas, pero también los hace con cartas y bandas elásticas. También sabe hacer malabares, por ejemplo, con albaricoques.
Sólo hay que pillar a Seriani cuando está allí y esperar a que haya una pausa. Empieza con cartas: te hace marcar una y la pone, o lo que, seguro que parece, en la baraja, y luego chasquea los dedos y, como él dice, “salta a la parte superior”. Por eso este truco se llama la Carta Ambiciosa. “Es ambiciosa porque sigue saltando hacia arriba”.
Llega una cliente y Seriani pausa la demostración. Ella elige sus melocotones y albaricoques, y echa un dólar en la bolsa de las propinas. Él da las gracias.
Ella dice: “Me encanta que estés aquí.
Los melocotones locales en esta época del año son un placer. Los trabajadores del puesto -hay cinco en total- reparten durante todo el día muestras también de albaricoques, ciruelas y cerezas. Junto al puesto de la cooperativa hay un camión Chevy cargado de cajas llamado Rusty, que está acercándose a las 300,000 millas.
“Te va a encantar esta salsa picante”, le dice Seriani a una clienta mientras elige una botella de una fila ordenada junto a frascos de mermeladas y miel. A otra persona le dice: “Esos melocotones son del huerto de mi hermano”. Dicho hermano es James Sanders, propietario del Palisade Peach Shack.
Una clienta dice que tendrá a 30 personas para la cena. Los melocotones cuestan $40 dólares la bandeja le informa, “un mejor precio” así que comprando grandes cantidades en bolsas. (Los precios bajan cada verano, a medida que aumenta la cantidad).
Entre venta y venta, Seriani se entierra las monedas en los puños y se las saca de la oreja o de detrás del brazo o la rodilla. Convierte cuatro billetes de un dólar en billetes de veinte. “El dinero va y viene”, dice como parte de su rutina, y ahora vuelven a ser de $1 dólar. Cambia un billete de $2 en dos de $1 y viceversa. Tres monedas se convierten en dos y vuelven a ser una, y sigue el truco de las cuatro monedas.
Las monedas se “teletransportan”, saltando de una mano a otra. A veces se refiere a hacer algo como “una disipación”.
Un tipo sonriente en sandalias baja de un auto con matrícula de California. El cliente dice que le gustaría ver un truco de magia o dos, pero que no tiene mucho tiempo. “Mi esposa está en el auto”, explica. Observa varios trucos con monedas, parpadea, se ríe. Mirando hacia el auto que le espera, pide uno más.
“Eres muy bueno”, dice, y se marcha chocando los puños.
Seriani, que corría a campo traviesa (“me encantaba”) y jugaba al béisbol en Fruita Monument High School, lleva haciendo magia desde los 12 años, y se lo ha tomado en serio en los últimos tres. La magia con monedas se considera difícil, requiere paciencia así como destreza para aprenderla, y algunas personas la evitan.
“La magia con monedas es objetivamente difícil”, dice un destacado experto, Rick Holcombe, en www.vanishingincmagic.com. “Creo que podemos estar de acuerdo, pero en realidad es sólo la curva de aprendizaje. Es una curva de aprendizaje más pronunciada al principio”.
Una persona en Reddit identificada como pgadey escribe en www.reddit.com: “La magia con monedas es superdifícil. Llevo en ello unos dos años y todo me sigue pareciendo mal”.
“Con suerte, en un par de años más empezará a parecer razonable”.
Seriani actúa unas ocho veces al día. “Es la única forma de mejorar”, dice. Aún no tiene página web ni tarjetas de presentación, pero las creará después de su boda, a fines de agosto. “Lo más mágico de mi vida es mi futura esposa, Emily [Morrison]”, dice.
Suele estar en el puesto de Coop de jueves a sábado, y acude al mercado de los domingos de Basalt, pero en ese lugar no tendrá espectáculo. “Allí no hay tiempo para la magia”.
Seriani es autodidacta, aunque habla con profesionales por Internet.
“No me gusta presentarme como si hiciera magia de verdad”, añade, bajando los ojos tímidamente. “Son juegos de manos. La verdadera magia es alegrarle el día a alguien”.
Traducción por Dolores Duarte
