Destellos del alma

Lizbeth Durán

Las piezas de mi rompecabezas se han ido encontrando de una en una….

Mi mundo comenzó a dar vueltas en el momento en que decidí vivir, solo por este momento.

En la belleza del silencio entendí que las más hermosas obras de arte se crean de aquello que se encuentra roto.

Y después de tanta exploración descubrí la bella pieza de arte que soy. 

El mundo entero dejó de girar y en ese año mi mundo comenzó a girar, rebotar, flotar.

Descubrí que no puedo hallarle instructivo a la vida porque no lo hay. 

En el silencio aprendí a admirar. 

Hoy admiro la perseverancia de las hormiguitas llevando de migaja a migaja piezas pequeñas de la galleta que olvide recoger en la mañana. 

Admiro la adaptación de mi GPS al encontrar su nueva ruta mientras yo me encuentro perdida ella me repite, “redirigiendo, redirigiendo”

Hoy admiro la manera en la cual mi poder superior pinceleo cada amanecer que disfruto al dar gracias por un nuevo día mientras bajo mi velocidad para que aquel joven que tal vez se encuentra más de prisa que yo o más enojado con la vida pueda pasar seguro. 

Hoy se que ya no tengo que ir de prisa. 

Que los semaforos asi como se tornan de amarillo a rojo con tanto estilo y rapidez. 

Pronto me regalaran un poquito de su color verde vibrante. 

Al cumplir 20 años me doy cuenta que la vida es como los ríos y si fluyo con el río de mi vida y me dejo guiar por la corriente mientras golpeó las rocas y dejo que me salpique el agua mientras pega contra la tierra. 

Podré disfrutar de los arcoiris que se forman al pegar el sol en el momento correcto. Y que tarde o temprano ese río me llevara a disfrutar de la serena corriente. 

Hoy se que la empatía es la llave maestra a esa puerta que nos abre la oportunidad de vivir días más felices. 

Hoy se que el mundo no dejo de girar solo nos regaló tiempo para aprender a ponerle pausa al reloj. 

La vida nos dio la oportunidad de vivir plenos mientras nos dejamos guiar por la corriente de lo incierto. 

La incertidumbre no es el villano del cuento, si no el aliado. 

Aquel que nos lleva de la mano hacia lo desconocido y nos ayuda a flotar mientras aprendemos a nadar. 

Hoy se que mi rompecabezas no tiene ninguna pieza perdida pero si me tomo un descanso y vuelvo a intentar, me tomara el resto de mi vida mientras me armo una pieza a la vez.