Mara G.

El 25 de marzo de 1930, una tenebrosa leyenda comenzó a recorrer las calles de Chihuahua. La llamaron La Pascualita, o “La Novia Más Bonita de Chihuahua”, una misteriosa figura que observa a los transeúntes desde su altar en los escaparates de una tradicional tienda de vestidos de novia, dedicada a acompañar a las mujeres en uno de los días más especiales de sus vidas.

ilustración de mujer vestida de blanco
Arte por Jacquelinne Castro

El maniquí parece tan real que provoca escalofríos. La vidriera de “La Popular”, ubicada en la calle Guadalupe Victoria No. 803, esquina con la avenida Ocampo, en la colonia Centro, es el lugar donde descansa esta figura que ha sido visitada por miles de personas. Quienes la observan aseguran que no puede tratarse de otra cosa más que del cuerpo embalsamado de una joven mujer. Y es que la figura de cera es tan bella y detallada que, de haber sido creada por manos humanas, debió intervenir el mejor artista de la época.

La Pascualita fue traída de Francia por la primera dueña de la tienda, quien seguramente la eligió con sumo cuidado. El tono de su piel luce increíblemente natural, al igual que el delicado cabello humano que le fue colocado. La intensidad de sus ojos de cristal es tan impresionante que muchos aseguran sentir una extraña sensación al mirarla fijamente.

Al principio la llamaron “Chonita”, pero con el paso de los años comenzó a ser conocida como La Pascualita, debido al gran parecido físico que tenía con la propietaria del establecimiento, la señora Pascualita Esparza Perales de Pérez. 

La leyenda asegura que, durante las noches, La Pascualita cobra vida y desciende de su pedestal para recorrer la tienda en busca de un nuevo vestido de novia. Otros afirman que sigue con la mirada a quienes la observan fijamente, que mueve lentamente el mentón y que, en ocasiones, incluso sonríe.

Sin embargo, el rumor más inquietante sostiene que La Pascualita no es un maniquí cualquiera, sino el cuerpo embalsamado de la hija de la señora Pascuala Esparza. Según la leyenda, la joven murió el mismo día de su boda tras ser picada por un alacrán. Otras versiones cuentan que fue una araña escondida en su tocado la que le provocó la muerte instantánea. Se dice que, devastada por la pérdida, la señora Esparza decidió embalsamar el cuerpo de su hija para poder conservarla a su lado hasta el día de su propia muerte, en 1967.

“La novia más bonita de Chihuahua”, como muchos la conocen, también carga con una creencia popular, traer suerte a las mujeres que están por casarse. Por ello, muchas novias buscan comprar el vestido que porta el maniquí, con la esperanza de tener un matrimonio duradero y feliz. Con el paso de los años, esta tradición se ha convertido en parte del imaginario y la cultura popular de Chihuahua.