Ni la Inquisición fue santa, ni todas las mujeres que murieron en la hoguera (brujas) eran malas, ni tener pensamientos de “X” es pecado.

Debemos ser conscientes hasta qué punto va nuestra fe y hasta qué punto es sumisión o fanatismo.

Gran parte de nosotros fuimos criados en hogares conservadores, religiosos, donde la mayoría de las cosas eran pecado, estaban mal, no se debían hacer o, simplemente, si hacías algo que estuviera en la lista interminable de pecados, una bruja te podía levantar de noche. Entonces crecemos, vemos un mundo diferente del que nos pintaron, con más información, sin tantos tabúes y con más conciencia de lo que en realidad algunas religiones querían lograr.

Quizá hoy día se hable más de genocidio y masacres por parte de las guerras o algunos gobiernos, pero parece que olvidamos que las primeras masacres se realizaron en nombre de Dios y que las peores torturas fueron creación de la Inquisición, usualmente empleadas para hacer confesar los supuestos pecados y así poder condenar, en la mayoría de los casos, a las personas por alguna sandez o herejía, como era usual en aquel entonces.

Esas masacres, aunque ocurrieron años atrás (alrededor de 1215; no obstante, hay registros antes de esa fecha), donde la Iglesia (el Concilio de Letrán), en su afán de dominar, poseer y subyugar la mente de las personas, creó un grupo de castigadores del pecado… La mano izquierda de Dios en la Tierra.

En realidad, no hay una cifra exacta de cuántas personas murieron a manos de la Inquisición. Algunos historiadores afirman que fueron 32,000 muertos en la hoguera, sin contar los torturados o aquellos que murieron de una manera diferente. Cabe resaltar que la mayoría de las muertes en la hoguera fueron mujeres. Mujeres con sabiduría, conocimiento de la medicina natural, parteras y empíricas a la hora de sanar a las personas; mujeres libres de pensamiento, empoderadas y con ansias de alimentar su intelecto. Pero fue justamente eso lo que incomodó (amenazó) al machismo eclesiástico; y es que la Iglesia no podía permitir que una mujer sanara a alguien usando su conocimiento.

Fue allí donde la superioridad masculina, en manos de la Iglesia, decidió acusar a estas mujeres de ser brujas, de tener pactos diabólicos, volar en escobas (mito), entre otras cosas.

Considero que no se veía bien para la Iglesia hacer alusión a la enfermedad como un castigo de Dios y, a la par, tener una bioenergética con conocimientos en fitoterapia, capaz de salvar vidas. Esa verdad los hacía ver mentirosos, falsos, y eso les quitaba poder y autoridad ante el pueblo… “La verdad os hará libres” (Juan 8:32). Y fue esa verdad la que ocultaron o, mejor dicho, usaron a favor de ellos para mantener subyugados a los pueblos.

No voy a decir que estoy en contra de las iglesias ni que todos los sacerdotes son malos; no, nada de eso. No se trata de generalizar o ver solo el lado malo; es más, basta con mirar las cosas desde una perspectiva diferente de la que siempre nos han contado para ampliar un poco más nuestra mente, nuestro mundo interior.

Entonces, con base en lo anterior, es probable que la mayoría de ustedes conozcan el caso de Hipatia de Alejandría. No fue una bruja, no la asesinó la Inquisición, pero sí es algo que te deja pensando un rato.

En 415, a manos de cristianos enloquecidos, murió Hipatia: científica, filósofa, matemática y pedagoga de la época. Fue arrastrada desnuda por las calles hasta llegar a una iglesia, donde fue despellejada con piedras afiladas, despedazada y luego, en un acto de demencia, reunieron sus restos para ser quemados en una hoguera, dejando claro lo que sucedería en años venideros para la humanidad y especialmente para todo aquel que representara un peligro para la Iglesia.

Para finalizar, y con la intención de hacernos un poco más conscientes de lo que somos hoy, de nuestro potencial y de la cantidad de oportunidades que perdemos a diario por las creencias limitantes (muchas de ellas inculcadas por nuestras familias, docentes, amigos, etc., y quizá la mayor parte del tiempo lo hicieran sin ninguna mala intención; simplemente es una cadena que viene desde el inicio de todo), me gustaría invitarlos a no creer en todo lo que les dicen con una fe ciega: duden, indaguen, busquen otras causas, otras razones.