Arte por Jacquelinne Castro

Caminan para ver algo mejor, no se imaginan que es igual aunque diferente, se mueven entre diferentes estratos de tierra, hay hermosos paisajes que no pueden ser notados ya que el hambre marca más la sensación a notar que un placer mental por medio de la visualización de ese paisaje. El agua no es problema en algunos lugares y en otros es el mayor deseo, todo depende por donde van, hay inquietudes que solamente ellos saben. Dejaron atrás un hogar, una madre, padre, hijos, amigos, esa novia y la otra novia seria. El olor es lo que más van a extrañar, pero aun no lo saben por qué será melancólico cuando por fin tengan eso que pensaban que era todo y claro que habrá días que tienes todo y otros que falta lo que ya tenias que era todo, un caldo de gallina, los elotes frescos y el maíz en mesa. Allá no hay nada pero acá tampoco, las calles vacías y grises entre paredes altas de edificios vacíos y unas calles anchas entre cada río, el mural moderno para que toque el alma, la Mirada ajena que te busca el alma y allá a lo lejos se escucha un chillido ha de ser un niño con los mocos fríos, esa imagen indigna cuando llega el frío. Por acá no hay flores solamente sitios, el taxista cholo y la verde idea de un bosque bueno aquí solo hay viento y un aire seco, allá hay agua y un ruido bueno.

Dejamos de estar allá para estar acá y refreír frijoles con un comal que encendido está. Por allá hay que estar seguros es como el comal inseguro por la casa de cartón con elegante pintura, se asusta uno por que la tradición no puede ser la misma aunque el ladrillo no se quema con el comal encendido entonces por eso no se apaga al tener el maíz listo para el siguiente platillo. Cuántas veces tendremos que cruzar para sentir derecho, cuánto más estará el no derecho en las calles grises del hermoso desierto que no se ve y menos se siente porque la percepción cambió hace algunos sueños. Como camino sin sentir miedo en la tierra de nadie pero con los vientos fuertes que suben al norte.