Maria Esperanza Cuthbert

Cultura al sol

Cuando Diego Rivera pintó el mural en el Hotel del Prado de la ciudad de México a mediados del siglo veinte, 1947, se le ocurrió rendir homenaje a José Guadalupe Posada y lo puso como figura central junto con un esqueleto de mujer vestido con gran sombrero y ropa ostentosa. La figura de La Catrina, que quiere decir “la elegante”, estaba basada en un grabado de Posada cuyo trabajo Rivera admiraba profundamente.

La catrina, obra creada por José Guadalupe Posada en el año 1910.

José Guadalupe Posada fue un maestro caricaturista con una obra de alrededor de veinte mil litografías que hacían sátira y crítica de la sociedad, sobre todo de la clase alta de su tiempo. Sus litografías fueron publicadas en periódicos, carteles, y folletos durante su vida. Aunque pasó por un período de desconocimiento y olvido, hoy su obra es exhibida en diferentes partes del mundo, principalmente en museos de los Estados Unidos y publicada en libros ilustrados.

Eran los periódicos y la gente común quienes establecían los nombres de los personajes de Posada. Para algunos, La Catrina representaba a las clases pudientes que dejaron de recibir alimentos por el desastre agrícola que era resultado de más de treinta años de dictadura de Porfirio Díaz quien protegió a la clase acomodada que impugnaba por mantener poder y usar en beneficio propio a las comunidades más pobres. 

Posada, nacido en 1862,  vio y padeció las inclemencias de la dictadura del Porfiriato, que por sus políticas de desigualdad produjo condiciones apremiantes y el tremendo contraste entre las clases sociales que desató la violenta revolución en 1910, precisamente cuando La Catrina fue creada por Posada. La producción de víveres se vio muy afectada por la dictadura, aunque la publicación de periódicos y la industria ferroviaria tuvieron progresos. La Catrina era rica, con su sombrero francés con flores y carísimas plumas de avestruz, pero literalmente “muerta de hambre”.

Por leyes promulgadas, anteriores y durante el Porfiriato, se había despojado a la iglesia de grandes extensiones de tierra, pero también así, se había despojado a comunidades indígenas de sus tierras comunales con diferentes pretextos y engaños para favorecer a la clase alta de raíces europeas. La muerte acechaba por todo el país.

Una evidencia de dichos abusos era la “Tienda de Raya” que existía en cada hacienda. Las haciendas consistían en una casa grande, con casitas para los trabajadores asalariados y tierras que ellos cultivaban. La tienda vendía el maíz, los frijoles, frutas y vegetales, y todo lo que la hacienda producía, a los mismos trabajadores por sumas mayores a sus salarios, por lo que se veían obligados a comprar a crédito. Así, cada vez que se les fiaba la comida que ellos mismos habían cultivado, se marcaba en una lista una raya equivalente a una semana de trabajo; de esa manera, iban acumulando rayas semana a semana. Con los sueldos tan bajos, ellos nunca podían saldar su deuda y debían más semanas de trabajo que las que vivirían. De ahí nació “La tierra es de quien la trabaja”, un lema de la revolución.

Los hacendados eran personas que habían heredado las haciendas desde el tiempo de la colonia, antes de que México se independizara de España en 1810. El rey de España había comisionado a miembros de la realeza para que las administraran para él, pues la tierra era para el rey y las almas para el Papa, cien años antes.

La Catrina en 1910, era conocida también como “La Garbancera” debido a que algunos la interpretaban como una mujer pobre, y muerta de hambre, que renegaba y se avergonzaba de sus raíces indígenas y vendía garbanzo en lugar de maíz, con su sombrero francés bien plantado. 

Hoy La Catrina es popular en el Día de Muertos el 2 de noviembre en los altares tradicionales mexicanos, además de la fiesta de Halloween donde ha sido adoptada por otras culturas.

José Guadalupe Posada murió en 1913 en la pobreza y nadie reclamó sus restos, por lo que fue enterrado en una fosa común, lo que no nos permite hoy honrar su tumba. Su obra fue recopilada y reconocida formalmente con ayuda de Diego Rivera. Hoy tiene un reconocimiento mundial a la altura de los grandes pintores como Picasso, Braque y otros.