Matías Largo inicia la velada de cuentacuentos compartiendo su cuento, 'La gran propuesta de mi mamá'. Fotos por Jessica Peterson.

Por Jessica Peterson

Corresponsal de Sopris Sun

Traducción por Dolores Duarte

El Proyecto Hero ‘s Journaling surgió de un esfuerzo combinado entre la organización local de artes sin fines de lucro, VOICES, y Lucia Campbell, profesora de desarrollo del idioma inglés en Glenwood Springs Middle School. El cierre del proyecto fue una presentación estudiantil el jueves pasado por la noche en la biblioteca de Glenwood Springs. 

El proyecto inició en 2019. Involucra narración instructiva-enseñar a los estudiantes a expresarse a través de la escritura y otras modalidades artísticas.

Este año, el programa tuvo un número récord de participación con 37 estudiantes bilingües emergentes. El tema fue: “El camino del héroe: Historias que cambian vidas”, o “Hero ‘s Journey: Life Changing Stories”, en inglés. 

Hubo muchos temas coincidentes, como emigrar a Estados Unidos, dejar atrás familia y amigos y empezar en una nueva escuela. Reflexionaron sobre lo que les habían enseñado sus experiencias y establecieron objetivos para el futuro. 

Mientras los estudiantes hacían sus presentaciones, sus compañeros escuchaban atentamente y a menudo utilizaban sus teléfonos celulares para grabar y preservar el momento. Hubo nervios mientras esperaban su turno para presentar, pero el ánimo entre los alumnos era palpable. 

‘La Gran Propuesta de mi Mamá’

Matías Largo, de Colombia, fue el primero en compartir su historia, que dedicó a su madre, con el título “La Gran Propuesta de mi Mamá” o “My Mother ‘s Great Proposal”. Su familia voló por primera vez a Orlando cuando llegó a Estados Unidos y mientras estaba en el aeropuerto Largo dijo que recordaba haber pedido un café y haber tenido su primer choque cultural. 

“El café costaba como ocho dólares”, dijo Largo. “Recuerdo que pensé: ‘Dios mío, ¿cuánto cuesta este café? En Colombia esta taza de café (costaría) sólo $2,000 pesos”.

La siguiente etapa de su viaje fue Nueva York. Describe que en aquel momento se arrepintió de haber aceptado mudarse a Estados Unidos. Sin embargo, toda su familia por fin estaba reunida. Después de vivir en Glenwood Springs durante un tiempo, reflexionó sobre cómo dejar su vida en Colombia le ayudó a crecer como persona. 

“Como resultado del viaje, ahora soy más independiente, más fuerte e inteligente”, declaró Largo. 

“Dentro de cinco años estaré en bachillerato. Espero aprender inglés perfectamente. Voy a ser más independiente y [tendré] un coche”, dijo. “En 10 años tendré una casa. Estaré en la universidad. Tendré un perro y un gato, y quiero aprender a hablar inglés perfectamente como un estadounidense”.

‘El Gran Cristal’

En su relato “El Gran Cristal”, Salma Borbón cuenta que, cuando su madre le dijo por primera vez que se iban a Estados Unidos, se sintió muy triste por ir a un lugar nuevo y dejar a su familia. Vivía en Chihuahua y le preocupaba que ir a Estados Unidos dificultara demasiado las visitas a sus seres queridos.

“También quería un futuro mejor para mí. Sabía que iba a ser duro”, dice Borbón. Cuando llegó por primera vez a Glenwood, sólo quería regresar a Chihuahua, pero con el tiempo las cosas se hicieron más fáciles. 

“Aprendí que las cosas no siempre salen como queremos”, continuó Borbón. “Ahora entiendo que a veces tenemos que dejar ir algunas partes de nuestras vidas para hacer realidad nuestro sueño”.

Borbón dijo que su meta a cinco años es sacar buenas notas. En 10 años, quiere estar en la universidad y ahorrar dinero para ayudar a su mamá, hermanas y familia en México. 

‘De las Playas a las Montañas’

Elmer Romero, de El Salvador, compartió su historia, “De las Playas a las Montañas”. Recuerda haberse sentido feliz con amigos y familiares en su país, pero también haber visto a gente viviendo en la pobreza. 

“Solía ver a la gente tan feliz comiendo pupusas y comiendo sopa de pollo con sus familias”, dijo Romero. Luego añadió: “Veía a niños que no llevaban zapatos porque eran pobres”.

Se trasladó a Estados Unidos cuando tenía 8 años para vivir con su padre. Dijo que estaba feliz de estar con su padre, pero nervioso por aprender a hablar inglés. 

“Una lección que aprendí de mi viaje es ser siempre amable con la gente. Siempre pienso: ‘¿Qué tal si otras personas están teniendo una vida difícil’”? Dijo Romero.

Dentro de cinco años, tiene planes de visitar a su abuelo en El Salvador -que actualmente lucha contra el cáncer- y estar trabajando para mantener a su familia. En 10 años, quiere graduarse de bachillerato y ser futbolista profesional. 

La sabiduría que compartieron los estudiantes surgió de experiencias de las que muchos de su edad no se dan cuenta. La noche del jueves no fue sólo una Celebración de Aprendizaje, como se le calificó, sino una celebración de los alumnos encontrando sus voces (VOICES).